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Iluminados por el fuego


Cartel de Iluminados por el fuego

"Iluminados por el fuego" narra los recuerdos de Esteban Leguizamón, un hombre de 40 años que, en 1982, cuando tenía sólo 18, fue llevado como soldado recluta a combatir a las islas Malvinas. A partir del intento de suicidio de uno de sus ex compañeros, Esteban se sumerge en los recuerdos de esa guerra que compartió con otros dos jóvenes reclutas: Vargas, el suicida, y Juan, muerto en combate. Allí aparecen no sólo los horrores propios de la guerra y el padecimiento del frío y del hambre, sino también las historias de amistad y compañerismo. Desde la mirada de Esteban, la película pone en evidencia la lenta y gradual inmersión de sus frágiles vidas en el corazón mismo de la muerte. A los 20 años de la guerra, Esteban decide volver a las Malvinas para reencontrarse con su pasado y cerrar sus viejas heridas.

     Título original: Iluminados por el fuego
     Año: 2005
     Duración: 103 min.
     Nacionalidad: Argentina, Argentina
     Género: Drama. Bélica
     Fecha de estreno: 27/01/2006
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 
Premios:
Goya. Mejor película extranjera de habla hispana 2006

Comentario

Después de la batalla

Esta película es la relación de los recuerdos de un personaje ficticio, Esteban Leguizamón, de 40 años, que en 1982, con 18 años, mientras hacía su servicio militar, fue a combatir a las Malvinas. Gracias a este proyecto, pude viajar a las islas en dos ocasiones. El ex soldado y periodista Edgardo Esteban fue el primer combatiente en volver a las Malvinas, aunque en calidad de periodista. Yo fui allí a rodar y me encontré con los restos de la guerra que veinte años después siguen presentes: zapatillas Flecha [deportivas de tela con puntera de goma], cascos, medias, cantimploras. Nadie las había tocado todavía.

La guerra de las Malvinas es clave en historia y memoria. Es la bisagra entre la dictadura y el gobierno constitucional. Es una guerra que se quiso ocultar inmediatamente, se quiso "desmalvinizar". Hubo una petición explícita de los militares para que los excombatientes se comprometiesen a no hablar. Fue una política que continuó con Alfonsín. Tampoco el cine se ocupó del tema. Hubo una gran desatención posterior. Lo que más me sorprendió fue la cantidad de suicidios. Si exceptuamos a los muertos del crucero Belgrano, se equipara a los que murieron en el territorio. Hubo más de 300 suicidios. Y el caso es que la sociedad estuvo involucrada. Hubo un apoyo enceguecido: se apoyó una causa, se la reivindicó. El problema es que ese apoyo fue manipulado por la dictadura más terrible. Creo que quedó un cierto sentimiento de culpa, de no querer reconocerse, de querer olvidar.

Edgardo Esteban

Con Miguel Bonasso hicimos un guión sobre El cadáver de Evita, que se emitió en Canal 13. Esteban vino a hacernos una nota como corresponsal extranjero. Después de la entrevista, me mostró el libro sobre Malvinas que había escrito, Iluminados por el fuego. Después, Miguel escribió un guión definitivo. En Canal 13 surgió la idea de un film y también surgió una amistad. Pero quien planteó que había que hacer algo con Malvinas fue el rector de la Universidad de San Martín, donde trabajo. Lo que me llamó la atención de Edgardo fue esa mirada particular, que no era política, táctica o militar. Era un joven llevado como conscripto a esas islas, en pleno invierno, sin preparación, a enfrentarse a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, como el británico.

Si bien hemos retocado dramáticamente la historia, lo que marcó este eje es esa mirada de la guerra. ILUMINADOS POR EL FUEGO está contada desde los ojos de un joven. En mi opinión, a pesar de ser muy argentina, tiene la mirada fuerte y latente de los conflictos armados.

La producción

Tuvimos grandes problemas de coproducción y presupuestarios. Fue un esfuerzo gigante. La reconstrucción bélica es de enorme complejidad. Durante el rodaje, reconstruimos, por ejemplo, una batalla del Monte Cordón donde hubo unas 500 explosiones. Tuvimos que reconstruir el vestuario y hacer réplicas de las armas. El Ejército nos apoyó desde el comienzo, pero después de leer el guión nos negaron su colaboración, supongo que porque son incapaces de hacer una autocrítica. En toda guerra, y obviamente en Malvinas, fue necesaria la crítica. En cambio, debo decir, la Fuerza Aérea permitió filmar en El Palomar. Hicimos viajes de estudios a Malvinas, visitamos archivos fotográficos y compramos unos uniformes ingleses. El material de archivo en Inglaterra es muy abundante. Acá hay poco, sabemos que el Ejército argentino tiene vídeos sobre Malvinas. Tiene una pared completa llena de vídeos, pero no pudimos acceder a ella. En Inglaterra y en Argentina hay material totalmente desconocido para nosotros. Filmamos en muchos lugares: Malvinas, Buenos Aires, Puerto San Julián de Santa Cruz y San Luis. En el primer viaje de reconocimiento nos encontramos con el vicegobernador de las Malvinas. Fue un encuentro muy diplomático. Nosotros les dijimos que no queríamos pedir permiso porque pensábamos que era nuestro territorio. La relación fue cordial, con algunos mejor, con otros hubo más tensión.

La filmación

Hubo dos viajes de una semana. Una cosa impresionante fue la filmación en el cementerio de Darwin. También fue emocionante filmar en los campos de batalla. Allí se sigue encontrando bolsas de dormir, zapatillas Flecha, cepillos de dientes, jarritos militares. Se limpió de explosivos, pero hay todavía 25.000 minas marcadas. Es un lugar de 2.000 habitantes, con campos retirados. La gente no ha retirado las cosas de ahí. Además, filmamos en junio, en la misma etapa en que sucedió la guerra. Los soldados vivían con la sensación de que una bomba podía aparecer sobre sus cabezas. Una noche me fui con Edgardo Esteban a recorrer el campo de batalla. Le pedí que me mostrara su posición. Nos sentamos ahí y el viento golpeaba nuestros rostros. Nosotros teníamos las mejores vestimentas, y nos volvíamos a dormir al hotel. Pero los chicos estuvieron más de 60 días bajo ese clima, y andaban con zapatillas Flecha.

Excombatientes

Edgardo fue el primer excombatiente que volvió a Malvinas. Todos tienen una relación muy fuerte. Acercarse a las islas es una manera de procesar el duelo. Todos los excombatientes sienten la necesidad de volver. El año pasado presentamos un fragmento en Mar del Plata, y se acercó un excombatiente: conmovido, casi sin poder hilvanar las palabras, nos dijo que durante toda su vida había querido volver a Malvinas. Y que la película había sido una forma de volver.