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Cargo


Cartel de Cargo

Chris (Daniel Brühl) es un joven mochilero que viaja por África buscándose la vida gracias a su desparpajo y astucia. Pero su viaje se trunca súbitamente cuando al robar un brazalete en un mercadillo acaba, tras una trifulca con la policía, sin pasaporte y sin medios para volver a casa.

En un bar del puerto coincide con un inquieto grupo de marineros que discuten sobre una carga ilegal que planean llevar a Europa. Son los marineros del Gull, un carguero que parte al día siguiente hacia Marsella, capitaneados por el enigmático Brookes (Peter Mullan). A pesar del inquietante Brookes y del peligro que presiente, Chris, consciente de que esta es su única oportunidad de llegar a casa, decide subir al barco como polizón.

Pero el Gull no es un barco corriente y Chris no se da cuenta de que su presencia es una amenaza para ese mundo herméticamente cerrado, con códigos morales propios y con secretos que la tripulación, y Brookes en particular, protegerán a toda costa.

En el segundo día de travesía es descubierto por Rhombus (Samuli Edelmann), quien le arrastra hasta el Capitán. Chris está en una difícil situación pero Brookes, movido por su juventud e ingenuidad, decide permitirle "pagar" su pasaje en el barco a cambio de trabajar en la cocina con Bautista (Luis Tosar).

Chris se convierte en el blanco de una resentida y amenazadora tripulación y sólo sobrevive gracias a la protección de Brookes, que encuentra desconcertante e incómoda.

Los acontecimientos se disparan cuando uno a uno van desapareciendo varios miembros de la tripulación.

A miles de kilómetros de la costa europea, lo único que Chris puede hacer para defenderse es encontrar al misterioso asesino que está diezmando a la tripulación antes de que los marineros se tomen la justicia por su mano y acaben con él. Pero, ¿qué hay abajo en la bodega?

     Título original: Cargo
     Año: 2005
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España, Reino Unido, Suecia
     Género: Intriga.
     Fecha de estreno: 10/03/2006
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Deaplaneta S.L.

 

Comentario

CARGO es un oscuro thriller que cuenta la historia de un hombre, Brookes, que, tras perder la fe en su propia capacidad de hacer el bien, destruye cualquier cosa que pueda llevarle a esa redención que anhela. Brookes es un absolutista, un "monstruo" atormentado. Se ha refugiado del mundo exterior en el Gull, un barco casi fantasma, acompañado por una tripulación de hombres sin esperanza escogidos en distintas partes del mundo y a los que une una misteriosa e intensa lealtad que nosotros, como espectadores, intentamos descubrir. A bordo navega un secreto que a toda costa han de proteger.

La llegada de Chris altera ese oscuro equilibrio, no sólo porque él tiene conocimiento de la carga ilegal sino también porque es una persona curiosa, casi el único "ser humano" a bordo, y eso hace que se despierten en Brookes las emociones que él mismo intenta reprimir a toda costa.

La relación entre Chris y Brookes es el centro de la película. Ambos convierten esa relación en un juego del ratón y el gato llevado al límite: Chris camina por el filo de la navaja porque sabe que una palabra equivocada o un mal gesto pueden ser su fin. Brookes permite que Chris reabra la herida provocada por sus acciones del pasado.

Es fundamental que se mantenga en todo momento una cierta empatía hacia Brookes e inquietud por Chris. Por eso creo que la combinación de Peter Mullan, Daniel Brühl y Luis Tosar es muy acertada.

Peter puede ser gélido pero a la vez emana calidez y humanidad; es alguien que el público puede creer que ha hecho y es capaz de volver a hacer cosas terribles. Por su parte Daniel es ideal porque combina vulnerabilidad y rabia, además de una excelente habilidad para mantener la atención del público y que éste se identifique con él. Por otro lado Luis Tosar encarna de una manera muy efectiva al duro marinero Bautista.

El guión de CARGO, escrito por Paul Laverty, ha tenido una larga historia. En su origen, era mucho más gótico y extraño, con toques de surrealismo que tendían a ahogar su potencial y amenazaban con inclinarlo hacia lo sobrenatural. El objetivo de las revisiones ha sido despojarle de todo esto y hacer funcionar el guión sobre todo como un thriller puro y duro, con un fondo emotivo y psicológico con el que podamos identificarnos, pero sin sacrificar el encanto de la trama y sin perder el poderoso escenario central: el enorme y fantasmagórico buque, un capitán demente y una tripulación irracional.

Este equilibrio se refleja en la propia película. Visualmente, el enorme potencial del carguero y el tono complementan la dinámica central de la historia. La película se ha rodado de forma muy directa y con una inmediatez casi documental. El "Gull" es un enorme barco oxidado, con pintura descascarillada y mobiliario de los 50, de casi 120 metros de eslora, con una amplísima cubierta que se alarga frente a estancias como cavernas, perforadas sólo por algún halo de luz que consigue abrirse camino, unidas por una trama de oscuros pasillos y diminutos pasadizos.

En contraste, las escenas entre Brookes y Chris transcurren en espacios angostos y extremadamente íntimos.

Ha sido importante preservar una consistencia estilística entre ambas. La mejor forma de conseguirlo es a través de la mezcla de imágenes estáticas y de cámara al hombro allá donde ha sido posible, pero rodando en widescreen (2.35:1) a una escala cinemática real, con algunos movimientos coreografiados para distanciarnos de la intensidad psicológica central. Sean Bobbit, director de fotografía, empleó una técnica de cámara al hombro similar a la que utilizó, con un resultado estupendo, en "Wonderland" de Michael Winterbottom. Rodar así ha permitido a los actores gozar de una gran libertad de movimiento sin limitaciones estrictas además de permitir la flexibilidad que yo quería preservar.

El rodaje en un barco de verdad, desplazándonos todos juntos al mar durante muchas semanas resultó muy productivo en cuanto a la dinámica de los actores. Creo que incluso las limitaciones de espacio que imponía fueron una ventaja para potenciar la sensación de realidad en los espectadores.

Dirigir CARGO ha sido todo un reto. Es una película muy compleja y exigente en términos de ambiente, suspense y psicología. Ha resultado ser a la vez muy diferente y sorprendentemente parecida a dirigir un documental. Al igual que en mis documentales, he intentado contar una historia pequeña y emblemática dentro de un gran escenario, dándole la calidad cinematográfica de una película a gran escala pero manteniendo la intimidad esencial de una pequeña historia de fragilidad humana, de dolor y de esperanza.