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Apostando al límite


Cartel de Apostando al límite

Brandon Lang tiene un sueño que le ha llevado desde las ligas infantiles hasta la universidad. Su visión es lo bastante fuerte para que aguante trabajar en un cubículo en una empresa de apuestas de Las Vegas mientras espera la carta que cambiará su vida. El único problema es que Brandon ya no vale como jugador de fútbol. Las lesiones que sufre en las rodillas han dado al traste con su sueño de jugar en la liga profesional. Se amontonan las respuestas negativas, pero su tenacidad se ve recompensada. Acaba de ficharle un cazatalentos de lo más inesperado.

Para Abrams, piedra angular del mayor servicio de asesoramiento de apuestas deportivas del país, Brandon es mucho más que un quarterback acabado con un aparente don para escoger los ganadores de los partidos de fútbol del fin de semana. Es la clave que le permitirá vender certeza casi al cien por cien en un mundo muy inseguro: las apuestas deportivas. De hecho, Walter está tan convencido de la perspicacia de Brandon que está dispuesto a apostar su futuro por él. Pero primero deberá convencer a Brandon. Para conseguirlo, le tienta con una oferta que no puede rechazar: decidir cuánto cobrará, mudarse a Nueva York y vivir como nunca ha imaginado.

¿Quién diría que no? Brandon no tarda en disfrutar de su posición como chico de oro de Walter, sintiéndose cada vez más cómodo en el mundo privilegiado en el que este se mueve. La relación entre el mentor y el alumno se convierte pronto en sucedáneo de padre e hijo cuando Brandon se instala en la planta baja de la casa de piedra de Walter y no tarda en sentirse parte de la familia compuesta por Walter, su mujer Toni y su hija Julia.

Mientras Walter enseña al ex atleta a ser el perfecto presentador de televisión, los dotes proféticos del joven le llenan los bolsillos. Ahora, Brandon es John Anthony, el seudónimo que usa como famoso asesor televisivo de deportes vestido a la última moda. Tiene todo lo que quiere, mujeres, coches, clientes agradecidos que le adoran. Walter creó a John, pero Brandon no tarda en darse cuenta de lo difícil que es encajar en su nueva identidad. Su don acaba por atraer a un pez gordo, Novian, un jugador puertorriqueño que juega a su manera. El protegido ya lo tiene todo, un coche rápido, una chica estupenda, Alex, y ha despertado la envidia de su rival en la oficina, Jerry y de sus colegas, Reggie y Southie. Hasta... que los dioses del juego le abandonan.

Al mismo tiempo que Brandon pierde su toque mágico, Walter va demasiado lejos con la manipulación que ejerce sobre su heredero. Hay millones en juego y los dos se sumergen en una peligrosa estafa. Cada uno intenta superar al otro, llevándose de paso a todos los que habitan su mundo.

     Título original: Two for the money
     Año: 2005
     Duración: 122 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama. Intriga
     Fecha de estreno: 24/02/2006
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

Hacía tiempo que Dan Gilroy, guionista y productor ejecutivo, tenía ganas de enfrentarse a una película como APOSTANDO AL LÍMITE, inspirada en una historia real. Buscaba una auténtica historia de apuestas que se alejara del jugador absorbido en una espiral descendente. En su opinión, James Caan ya había hecho una interpretación magistral de ese personaje en El jugador.

También sabía que debía hablar de las apuestas deportivas, pero nunca imaginó que un caddy le proporcionaría la clave de la historia. Dan Gilroy recuerda que hace unos seis años, en un campo de golf, un joven le dijo: "Oiga, ¿quiere oír una historia para una película?". "La historia me enganchó", nos dice el guionista. El caddy era Brandon Link y era su historia.

Brandon Link, ex jugador de baloncesto en el circuito universitario, con una rodilla lesionada y pocos conocimientos, empezó a trabajar vendiendo productos por teléfono. Un día, sustituyó a un compañero que asesoraba a personas que realizaban apuestas deportivas por teléfono. "Descubrió que tenía un auténtico don para escoger a los ganadores", dice Dan Gilroy. Su racha llamó la atención de una empresa de asesoramiento de Nueva York, y el resto es historia.

"La película se basa a grandes líneas en lo que le pasó", dice Dan Gilroy, aunque el juego pasó de baloncesto a fútbol, y se dio más profundidad a la historia. "Me interesaban las empresas dedicadas a los deportes, los asesores deportivos, poder echar un vistazo a esa subcultura totalmente legítima a las puertas de un enorme negocio nada legal", recuerda el guionista. "Es una película acerca de la gente que se alimenta de los apostantes, esos hombres que hacen girar los 200.000 millones de dólares que mueve el mundo de las apuestas".

Según el director D.J. Caruso, amante de los deportes y apostante ocasional, el guión de Dan Gilroy "me hablaba. Estaba buscando un tema dramático y esta historia hablaba de temas familiares como la corrupción de la inocencia, qué ocurre después y cómo regresa uno al punto de partida. El viaje de Brandon me intrigó; también me atraía la idea de llevar el mundo de las apuestas deportivas a la gran pantalla. Siempre se oye hablar de eso, pero nunca se ve nada".

Lo más curioso es que ser asesor de apuestas deportivas no es ilegal. Sin embargo, el juego, incluso las apuestas deportivas, es ilegal en Estados Unidos excepto en cuatro estados, Nevada, Oregón, Delaware y Montana. Entre todos los deportes, se apuesta sobre todo al fútbol, y las cadenas de televisión fomentan esa fiebre. "Antes, los partidos de la NFL (Liga nacional de fútbol) sólo se jugaban los domingos. Ahora hay 'Monday Night Football' (Fútbol el lunes), fútbol el jueves, los fines de semana con 'comodines', no para nunca. Han ampliado las franquicias y, de paso, el juego".

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