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Honor de Cavallería


Cartel de Honor de Cavallería

Don Quijote y Sancho cabalgan sin rumbo en busca de aventuras. En el camino discuten sobre temas espirituales, caballerescos, prácticos... y profundizan en su amistad.

     Título original: Honor de Cavallería
     Año: 2005
     Duración: 110 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 12/05/2006
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Notro Films

 

Comentario

El argumento del Quijote es la base del proyecto, pero sólo la base. La esencia está en los detalles de la interpretación y en el significado simbólico de la suma de hechos aparentemente intrascendentes. La influencia de Yasujiro Ozu es muy importante en esta forma de trabajar y entender la belleza del cine. Precisamente para reforzar estos elementos se ha huido tanto de una vulgar modernización de la historia, como de la elección de los pasajes más populares;

quedan sólo unas pequeñas escenas muy significativas a nivel poético, pero no argumental. Las escenas restantes son inventadas o en todo caso libremente adaptadas de otras fuentes (El caballero de la carreta de Chrétien de Troyes, Tirant lo Blanc, los estudios históricos sobre la caballería de Martí de Riquer...) y buscan la intimidad y la belleza de una realidad puramente mental, la única

importante en una película del Quijote. Tanto es así, que el guión busca deliberadamente crear esta confusión y lo hace con un sugerente paralelismo que quiere identificar a los personajes ficticios de la película con los personajes reales que la llevan a cabo, desde los actores al equipo técnico. Se trata, ahondando en esta confusión, de "hacer la primera película del Quijote con gente quijotesca". O al revés: de recrear los personajes verdaderos e históricos, aquellos en los que, de haber existido, se hubiera inspirado Cervantes para

crear los personajes de su novela. De alguna manera el resultado final, con independencia de sus logros artísticos, creará esta poderosa sensación de "verdad" en el espectador que será la base de la fuerza y la magia de la película.

El rigor del presupuesto, lógicamente, también apunta en esta dirección y no podrá sino subrayar involuntariamente este aspecto tan importante del film.

Para traducir esta atmósfera en imágenes hemos apostado por la

originalidad interpretativa de dos actores, Lluís Carbó y Lluís Serrat. Ambos son actores no profesionales, desconocidos, como no profesionales eran todos los actores de Bresson, Ermanno Olmi y la mayoría de Pasolini, tres directores que juntos a Godard y Ozu, representan la inspiración de todo el imaginario cinematográfico del que se nutre este proyecto y a los que de forma explícita se

rinde homenaje en diferentes momentos del guión.