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Sueños de Shangai


Cartel de Sueños de Shangai

Wu Zemin y Meifen, su mujer, emigraron de Shanghai a Guiyand a finales de los años 60. Esto ocurrió en la época de la Revolución Cultural maoista, en que los comunistas idealistas se ofrecieron voluntariamente para reasentarse en las "áreas subdesarrolladas" y levantar y hacer funcionar en ellas nuevas instalaciones fabriles. El matrimonio fijó su nueva residencia en la capital de la provincia de Guizhou, en las extensiones interiores del sudoeste de China. Por entonces, China temía ser atacada por la Unión Soviética, por lo que las nuevas fábricas del interior se consideraban una "tercera línea" de la defensa nacional, alejada de la más vulnerable costa oriental.

Pero en 1983 todo es distinto. Mao ha muerto y las reformas económicas impulsadas por Den Xiaoping han suscitado una atractiva prosperidad en las urbes de Shanghai y Guangzhou. Empero, los voluntarios de la "tercera línea" se encuentran aún atrapados en las atrasadas áreas del interior, a las que no ha llegado la nueva política del gobierno. Como muchos otros, Wu Zemin busca la forma de regresar a su antigua casa de Shanghai. Está decidido a que su hija, Qinghong y el hermano pequeño de ésta lleven una vida mejor que la que han tenido Wu y su esposa en Guiyang.

     Título original: Qing Hong
     Año: 2005
     Duración: 105 min.
     Nacionalidad: China
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 26/05/2006
     Distribuidora: Civite Films

 

Comentario

El filme se enraíza en mis recuerdos de la comunidad en que viví en tiempos. Shanghai es la ciudad natal de mi familia, pero nos desarraigamos y nos trasladamos junto con la fábrica en que trabajaba mi madre a la provincia de Guizhou, tal como hicieron los padres de Qinhong en el filme. Mis progenitores se contaban entre los innumerables trabajadores chinos que, acompañados de sus familiares, dejaron por aquel entonces sus lugares de residencia para dispersarse por el interior del país.

En aquella época yo estaba cerca de cumplir la mayoría de edad y los de mi generación comenzábamos a echar raíces en nuestro nuevo entorno del interior. Nuestros padres, en cambio, conscientes de la temporalidad de los cambios que se estaban produciendo en China, comenzaron a imaginar formas de regresar a nuestros lugares de origen, incluso si para ello tenían que burlar a las autoridades.

Los personajes adultos del filme se enfrentan, exactamente, a este problema. Sus hijos, criados en Guizhou, no comprenden por qué han de abandonar el lugar en que han crecido; todas sus adhesiones son locales y no sienten nada por aquellas ciudades lejanas de las que proceden sus padres. Y, lo más importante, los miembros de la nueva generación están llegando a la adolescencia y comienzan a enamorarse. Para los padres, la sola idea de emparentar con las familias lugareñas no hace otra cosas que recrudecen su sensación de crisis. No desean que sus hijos se establezcan en esta remota región y afronten el mismo destino que ellos tuvieron que afrontar. Se trata de un desfase generacional que inevitablemente genera conflictos, dado que Qinghong y sus coetáneos son ya muy distintos de sus progenitores.

Hacía mucho que quería hacer esta película. Está dedicada a mis padres y a tantos otros que tuvieron que compartir un destino similar.

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