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Amor en defensa propia


Cartel de Amor en defensa propia

La oportunidad para dos personas sin rumbo de reconciliarse con la vida. Entre los dos suman tres divorcios; ella tiene un hijo al que no ve y dice ser pintora; él es un futbolista retirado que vive de dar palos a incautos con conflictos emocionales. Los dos superan los cuarenta, aunque ninguno ha hecho gran cosa en la vida.

Rubén y Adriana acaban de conocerse, por casualidad, en una barra. Él miente. Ella oculta la verdad. Después del flechazo, cuando pretenden iniciar la remontada, a ambos les costará desmontar la maraña de sus pasados, de sus errores y de sus mentiras.

     Título original: Amor en defensa propia
     Año: 2006
     Duración: 108 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 09/06/2006
     Distribuidora: Mediapro

 

Comentario

"Amor en defensa propia" nació hace un par de años como proyecto cinematográfico cuando di, como escritor, con dos personajes que pensé que podrían ser sumamente interesantes y protagonistas algo insólitos de una historia de amor. Dos desarraigados cuarentones, que han ido por la vida mintiendo a los demás y a sí mismos y que nunca han sabido construir un futuro, una relación estable. Dos personajes que huyen de sí mismos. Dos personajes a quienes no les queda otra opción que el amor del uno hacia el otro para defenderse de ellos mismos (de ahí el título). Dos personajes que tienen mucho de algunas personas que yo había conocido en la vida real a lo largo de los últimos años y que se habían quedado grabados en mi subconsciente creativo.

Pensé que había en nuestro cine pocas historias de amor de personajes de esta edad y de este perfil, y pensé que se me abría la posibilidad de explorar un campo cinematográfico muy poco trillado y con grandes posibilidades. Y aunque tenía varias historias entre manos, algunas de ellas para otros directores, enseguida supe que ésta me la iba a guardar para mí mismo como director, porque se movía dentro de un terreno que ya había yo pisado con comodidad -y también, por qué no decirlo, con éxito- en mi cortometraje "Nada que perder" y que lo sentía muy cercano a mi sensibilidad, al tipo de historia que quiero contar: historias de sentimientos, historias humanas; con personajes que tienen la oportunidad de reinventarse y dar un vuelco a sus vidas.

Una vez "hallados" Rubén y Adriana, los protagonistas de la película, yo sentía que el resto de la historia saldría muy fácil. Y así fue. La historia la concebí como un recorrido emocional, con dos protagonistas muy claros en un viaje hacia su redención amorosa, en cuyo camino se van encontrando con numerosos personajes secundarios que aparecen y desaparecen, que van arrojando luz sobre los protagonistas y les sirven como "señales" vitales, como mojones en la carretera, a veces, como faros en la oscuridad. Al final de un viaje profundo, a lo largo del cual Rubén y Adriana se inspiran y se alientan mutuamente, están las asignaturas pendientes de cada uno, que tendrán que resolver por fin, si quieren de verdad empezar de cero y construir, por una vez, un futuro sólido.

Siendo un guión de sentimientos y de personajes (más que de acción y de trama), su traducción natural era convertirse en una película de actores. Y ése fue el enfoque durante el rodaje: hablamos y trabajamos mucho con Gustavo Garzón y Ana Fernández, los actores principales, antes y durante el mismo, así como con todos los secundarios. Buscamos el ambiente de una ciudad costera y turística fuera de temporada, con ese aire fantasmal e irreal que destilan el resto del año, porque pensábamos que, bañándola en una luz otoñal y naturalista, sería el mejor marco para retratar la soledad y la redención de unos personajes que se encuentran fuera de sitio cuando no están huyendo y que parecen vivir en tiempo de descuento. Rodamos dos secuencias importantes en Buenos Aires para una película cuya vinculación a Argentina va más allá de la nacionalidad de su protagonista. Y todo el equipo, desde el primer actor hasta el último auxiliar de producción, se volcó con cariño y entusiasmo durante 41 días de rodaje en 35 localizaciones diferentes para hacer realidad esa película que soñé por primera vez hace ya unos años.