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Pintar o hacer el amor


Cartel de Pintar o hacer el amor

William y Madeleine viven en una ciudad al pie de las montañas. Hace mucho que se casaron, siguen siéndose fieles, están enamorados y llevan una vida tranquila. Él acaba de prejubilarse en el servicio de meteorología y su única hija se va a estudiar a Italia. Les sobra tiempo.

Durante un paseo por las colinas cercanas, Madeleine coloca el caballete en un prado para pintar una puesta de sol. Allí conoce a Adán, el alcalde del pueblo, un hombre culto. Es ciego. Hay una casa en un extremo del prado. Está en venta, y Adán se la enseña. Es un auténtico flechazo, William y Madeleine la compran inmediatamente. Durante las semanas siguientes a la compra, la pareja vive un periodo de mucha felicidad.

Se ven a menudo con Adán y su joven compañera Eva que viven a unos cientos de metros más allá. Cuando arde la casa de sus nuevos amigos, William y Madeleine les abren la suya...

     Título original: Peindre ou faire l'amour
     Año: 2005
     Duración: 98 min.
     Nacionalidad: Francia
     Género: Drama. Comedia
     Fecha de estreno: 07/07/2006
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

 

Comentario

¿Todavía hay vida después de treinta años de matrimonio? Los niños se han ido a estudiar al extranjero, la jubilación está a la vuelta de la esquina y el ocio consiste en ver a los amigos para tomar el aperitivo o jugar al golf un domingo... Sí, hay vida y puede ser de lo más sorprendente. William y Madeleine vuelven a abrir los ojos y descubren un paisaje, una casa, un cuerpo, la noche...

De pronto, entran en una historia amorosa con la inocencia propia de la juventud. Han conocido a sus nuevos vecinos, Adán y Eva. Queríamos rodar a personas con una vida muy normal viviendo experiencias sensuales extraordinarias. William y Madeleine consiguen turbarnos porque siempre mantienen un pie en la rutina cotidiana a pesar de haber sucumbido a emociones y deseos alocados. De hecho, lo realmente subversivo y provocador es su inocencia y la ligereza con la que pasan a la acción.

Hemos trabajado para que ocurriese lo mismo con los actores durante el rodaje. Nos producían la misma sensación que un músico de jazz puede sentir a la hora de tocar un "standard"; es a la vez simple, claro, conocido por todos, pero puede ser interpretado de mil maneras, incluso puede reinventarse.

Es lo mismo que sienten los personajes frente al paso del tiempo y de las estaciones: una increíble mezcla de recuerdos y de novedades.

Dado que William trabajaba en el servicio meteorológico francés, nos dio por llamarlo el suspense meteorológico de la película. En contra de lo esperado, a pesar de las previsiones para el otoño de sus vidas, los personajes se ven envueltos en corrientes inestables, primaverales, imprevisibles. El reencuentro con la adolescencia de William y Madeleine es comparable a la emoción de las primeras veces. Una pareja que se enamora. Una pareja sin miedos ni reproches.

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