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El príncipe de los ladrones


Cartel de El príncipe de los ladrones

Los hermanos Bo (Jasper Harris) y Prosper (Aaron Johnson) son dos huérfanos que han escapado de la crueldad de sus tíos, Esther y Max Hartlieb (Carole Boyd y Bob Goody), que querían separarlos, adoptando a Bo y enviando a su hermano a un orfanato. En su huida, los hermanos llegan a Venecia, ciudad a la que su madre había amado tanto, y allí conocen a una banda de rateros liderada por Scipio (Rollo Weeks), el Príncipe de los Ladrones, un chico de 15 años que asegura robar a los ricos para ayudar a sus amigos. Sus seguidores, la grácil Hornet (Alice Connor), el extravagante Riccio (George MacKay) y el ambicioso y soñador Mosca (Lathaniel Dyer), viven como 'okupas' en un cine abandonado, el Stella, sobreviviendo del dinero que obtienen vendiendo objetos robados a un hombre llamado Barbarossa (Alexei Sayle).

Mientras, el matrimonio Hartlieb contrata a un detective privado, Víctor, para que encuentre a Bo. Pero cuando Víctor descubre lo unidos que están los hermanos, comprende que su obligación es protegerlos, no separarlos. El detective no tarda en descubrir que Scipio no es lo que pretende ser. En realidad, el Príncipe de los Ladrones es un niño rico, terriblemente desgraciado, al que su padre (Robert Bathurst) ve como un obstáculo a sus ambiciones profesionales.

Cuando encargan a Scipio robar una escultura en madera que representa un ala, el chico lleva a su pandilla a la casa de Ida Spavento (Caroline Goodall), fotógrafa de espíritu aventurero que ha regresado recientemente a Venecia. También huérfana, la mujer ha recibido la misteriosa ala de manos de una monja (Vanessa Redgrave) del orfanato, convencida de que la escultura poseía poderes mágicos. La magia es una característica esencial de la vieja ciudad, que parece vigilar de cerca a los niños, particularmente a Bo, que sigue teniendo extrañas visiones mientras vive sus aventuras en Venecia.

Al tiempo que la unidad de la pandilla se resquebraja por culpa del engaño de Scipio, los chicos descubren que el ala es la pieza perdida de un tiovivo capaz de adelantar o retrasar la edad de quien se sube en él. Scipio está dispuesto a subirse en el tiovivo para escapar a la inquina de su padre, y anima a Próspero a hacer lo mismo para que pueda convertirse en el tutor de su hermano menor. Al mismo tiempo, Barbarossa se interesa por el valor material del ala y la tía se niega a renunciar a su empeño de llevarse a Bo.

     Título original: The thief lord
     Año: 2006
     Duración: 98 min.
     Nacionalidad: Alemania, Luxemburgo
     Género: Aventuras.
     Fecha de estreno: 06/10/2006
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Flins Y Pinículas

 

Comentario

1.RESUMEN

Una mágica aventura destinada a los niños y ambientada en el entorno único de la encantadora ciudad de Venecia, "The Thief Lord" (El Señor de los Ladrones) fue la novela que abrió las puertas al mercado del mundo angloparlante a la autora alemana Cornelia Funke. Después de haber vendido más de un millón de ejemplares de "The Thief Lord" solamente en los Estados Unidos y de haber publicado posteriormente DRAGONRIDER e INKHEART, Funke ha conquistado un lugar destacado entre la crema de los autores de literatura infantil de este comienzo de siglo. La popular autora se ha hecho ya un lugar en nuestro país, donde se han vendido ya más de 50.000 ejemplares.

EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES ha sido producida y dirigida por Richard Claus quien también es guionista, junto con Daniel Musgrave. La Producción Ejecutiva ha corrido a cargo de John Buchanan, Gary Hamilton, Michael Dounaev, Alexander Buchman y Jimmy De Brabant. Kwesi Dickson y Musgrave son los coproductores.

El cámara David Slama, el diseñador de producción Matthias Kammermeier y la diseñadora de vestuario Stephanie Collie, han colaborado de una manera muy destacada en el esfuerzo por reflejar en la pantalla la ciudad de Venecia y el colorido de estos personajes. En el elenco técnico se incluyen igualmente Roseann Samuel (maquillaje), Peter R. Adam (montaje), Jeremy Zimmerman y Andrea Clark (casting), además de Nigel Clark y Michael Csanyi-Wills (compositores).

El productor, Richard Claus, adquirió los derechos de "The Thief Lord" en la primavera de 2003, y se puso de inmediato a trabajar en la adaptación de la obra. Graduado de la Escuela de Cinematografía de Berlín y productor de más de 20 películas, mayoritariamente en alemán, Richard se dijo que ésta era una película que quería dirigir él mismo. Después de haber jugado un papel muy activo como productor del rodaje de su anterior filme, "The Little Vampire", ésta era la oportunidad de asumir por sí mismo las riendas, y las tomó con gusto. Aficionado al entretenimiento familiar, Claus comprendió que "The Thief Lord" contenía diferentes temas que le atraían: la necesidad de inducir a los niños mimados a asumir la responsabilidad por su propias acciones, la presencia de ese niño que pervive en nosotros, tal como se refleja en dos simpáticos personajes adultos: Víctor e Ida, y la tragedia de la infancia perdida.

Se ha dicho de ella:

La novela de Cornelia Funke ha recibido una favorable acogida de parte de público y crítica. Jan Mark, del diario The Guardian, la califica de "una obra maestra de humanidad", al tiempo que Alice Stroup, de Newsweek, la ha considerado como "una creación tremendamente buena". El libro conquistó en 2003 el prestigioso premio "Libro de Contenido" al mejor libro del año, dedicado a la literatura para niños y concedido por la Asociación Americana de Libreros.

2. LA HISTORIA

Cornelia Funke pertenece a esa rara especie de autores de literatura infantil cuyos nuevos libros son ansiosamente esperados por una creciente legión de "fans" de todo el mundo, a medida que sus obras se traducen a más y más idiomas. Mientras que sus primeras obras iban dirigidas a un público formado por alumnos de primaria, "The Thief Lord" ha tenido un tremendo "gancho" para una gama más extensa de lectores pertenecientes a un amplio espectro de edades. Esta novela ha alcanzado gran éxito en las escuelas de todo el mundo, desde Estados Unidos a Japón, gracias, no sólo a la combinación de un discurso narrativo de primera y un gran contenido pedagógico, sino también al hecho de que todas las facetas de la aventura se deben a los niños. Se describen unos héroes creíbles para el pequeño lector, arrojados en un mundo mágico existente dentro de un contexto real, la inigualable ciudad de Venecia.

Antes de convertirse en escritora, Funke había sido trabajadora social, trabajo que le dio la posibilidad de tener frecuentes contactos con niños en situaciones difíciles. Según ella misma: "Me sorprendía continuamente la medida en que se preocupaban por sus hermanos; se comportaban como padres con los más pequeños. Me conmovía la ternura que se profesaban los niños". Sin duda, esta experiencia tuvo una influencia determinante en la concepción de los personajes de Prosper y su hermanito Bo. "Para los pequeños, la vida puede resultar en ocasiones más dura que para los adultos. Me conmovía la indefensión de los pequeños que afrontaban su destino". Esta dicotomía recorre toda la historia. Los niños se ven forzados a tomar decisiones que normalmente corresponden a los adultos, al tiempo que los personajes adultos nunca están demasiado lejos del niño que vive en su fuero interno. Observa: "Un personaje como Víctor es, a un tiempo, un niño y un adulto". La escritora concibió el tiovivo a modo de puente entre la condición adulta y la infantil, como un reto a los personajes centrales a experimentar la tentación de cruzar el puente.

En la adaptación al cine, Claus y Musgrave tuvieron que afrontar el clásico dilema de reducir el relato a una duración sostenible sin sacrificar los temas centrales y las emociones que llevan aparejadas. Simultáneamente, diseñaron unos recursos cinematográficos que permitieron realzar el sentido de la magia visual, en especial, la secuencia de visiones experimentadas por Bo de todas y cada una de las criaturas que adornan el tiovivo, haciendo posible que la inocencia del pequeño actuase como cauce de lo mágico.

También es esencial la fuerza de la amistad. Como observa Cornelia Funke: "Eliges a tus amigos, que son más importantes que la familia". Richard Claus retomó rápidamente este discurso, observando que: "Cuando se habla de valores familiares, se puede estar hablando de un grupo de amigos que se quieren y se apoyan". Se refiere a la panda de pequeños huérfanos que llevan una vida autosuficiente en una sala de cine abandonada y que invitan a Bo y a Prosper a que se unan a ellos. Los niños son eficaces en la lucha por la supervivencia, aunando la necesidad de tomar decisiones propias de adultos con el albedrío de actuar como niños en su mundo particular. La estabilidad de esta microcomunidad constituye, indudablemente, una de las razones centrales del éxito de la novela, ya que los lectores logran sumergirse en este ambiente aparentemente ideal en el que los niños se encuentran libres de los consejos y la disciplina que les imponen los adultos. Según Claus: "Los chicos de esta historia han creado un mundo propio que funciona y que sólo es perturbado por los adultos".

3. EL REPARTO

Para hacer una película fiel a estos elementos, no había que pasar por alto una idea central: el filme tenía que pertenecer también a los niños. Por fortuna, la producción logró integrar un reparto de jóvenes actores de enorme talento, capaces de abordar lo complicados roles de Prosper, Bo, Hornet, Riccio, Mosca y el propio Príncipe de los Ladrones. Desde el principio, los productores procuraron asegurarse de que los personajes infantiles y los actores que los encarnaban fueran lo bastante buenos para captar la atención y ganarse el afecto del público.

El primer y más importante requisito era la experiencia. Rollo Weeks ya había trabajado antes con Claus en "El Pequeño Vampiro", rodada en 1995, donde hacía el papel protagonista, y también en "George and the dragon" y "Girl with a pearl earring". En EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES, Rollo debía impartir una mezcla de arrogancia y vulnerabilidad al personaje de Scipio. Según Claus: "Rollo está en una edad en que lo mismo puede interpretar a un adolescente que a un adulto joven, circunstancia ésta de vital importancia, ya que queríamos que encarnase, tanto al joven Príncipe de los Ladrones, como al mismo personaje, ya adulto, que emerge del tiovivo". La unión existente entre los personajes infantiles en la película se correspondía con la amistad surgida fuera del plató, ya que entre los chicos se generó un ambiente casi familiar. Rollo, uno o dos años mayor que sus compañeros, pronto asumió el papel de hermano mayor, y, de la misma manera, se identificó con los problemas de su personaje. "Me puedo identificar fácilmente con Scipio, porque a veces es realmente difícil que te traten como un niño y que no te tomen en serio".

Cuando Claus conoció a Aaron Johnson comprendió que había encontrado a Prosper. Esta certeza se vio confirmada en el plató: "Me maravillaba una y otra vez cuando Aaron entraba en el plató. ¡Es tan bueno, tan profesional para su edad! Es impresionante lo mucho que sabe del oficio de actor". Cornelia Funke también participó directamente en el casting, y también ella decidió que Aaron era su Próspero. Su impresión se confirmó cuando contempló por primera vez los cortes rodados en Venecia, donde se comprobó sin reparos que Aaron era una joven estrella. El actor ya había interpretado el personaje principal del largometraje "Tom and Thomas", y pudo igualmente aportar en el plató lo que había aprendido en Hollywood actuando en el filme "Shanghai Knights". Aaron demostró su interés por su papel estando disponible durante los muchos meses que duró el proceso de financiación, durante los cuales intercaló algunos meses de trabajo en la serie "Rome", de HBO, bajo la dirección de Michael Apted, antes de reunirse con el resto del reparto en Venecia, a mediados de septiembre de 2004.

George Mackay, intérprete del jugoso papel de Riccio - apasionado activista en el seno de la pandilla de huérfanos - aportó a su rol la experiencia adquirida interpretando a uno de los chicos perdidos de la reciente versión cinematográfica de "Peter Pan" realizada por J.M. Barrie. El personaje exige que el actor sea osado, temperamental y conflictivo. Más que ningún otro, George era el nexo que mantenía unida la pandilla, y aportó en el rodaje grandes dosis de buen humor: "A veces bromeamos en el plató, pero, como somos chavales, toda la diversión es poca.".

Alice Connor, en el papel de Hornet, había sido coprotagonista de Heath Ledger en A "Knigths Tale". Cuando llegó a la prueba, recuerda que lo hizo con una decisión férrea: "¡Tenía tantas ganas de conseguir el papel…!" A pesar de ser la única chica del grupo, no tuvo problemas para encajar: "He pasado mucho tiempo con Aaron y George. Me parece como si me estuviese masculinizando (ríe). Congeniamos desde que nos conocimos y eso nos ayudó a comportarnos como si fuésemos una familia. En cierto modo, ha sido algo parecido a un gran sueño". Hornet es casi como la madre del grupo, la que asume las riendas en medio de las crisis, especialmente después del engaño de Scipio.

Lathaniel Dyer asumió el rol de Mosca y se dedicó con mucho entusiasmo a prepararse: "No podía esperar a llegar a Venecia". Estaba agradecido de contar con el apoyo de los demás chicos, más experimentados. "Nos hemos ayudado mutuamente en todo momento, dándonos pistas unos a otros y esas cosas". Mosca es un chico brillante, práctico y, en cierta forma, es también un soñador. Es el único de la banda que se aferra a la esperanza de que quizás, algún día, el también pueda reunirse con su padre. En una de las escenas más conmovedoras del filme, Mosca revela un rollo de dibujos animados en el que ha estado trabajando durante varias semanas. En ellos aparece el chico remando alrededor del mundo hasta encontrar a su padre en una isla desierta.

Por último, aunque sólo por la edad, está Bo, interpretado por Jasper Harris en su primera actuación cinematográfica: "Cuando me dieron el papel, me quedé sin palabras durante diez segundos." El hermano menor de Próspero es muy maduro para su edad y se hace notar dentro de la banda, a pesar del cuidado y la atención que le presta su hermano mayor. "Soy la persona que salta de las cosas sobre las personas", asegura, aludiendo a las travesuras que hace ante las cámaras y fuera del plató. Claus pasó largo tiempo buscando al Bo ideal, hasta que llegó Jasper Harris. "Es ideal para el papel".

La mejor opción parecía seleccionar un reparto predominantemente británico para lograr que la película tuviese el necesario toque europeo, aunque haciéndolo igualmente accesible al público norteamericano. Esto permitió a los productores nutrirse del vasto repertorio de actores de carácter británico para interpretar los principales papeles de adultos.

Jim Carter había trabajado ya con Claus interpretando el papel de "malo" en "The Little Vampire" sin embargo, el rol de Víctor ofrecía el escaparate perfecto para mostrar su faceta más amable y entrañable. Jim dejaría de perseguir a los pequeños para dedicarse, en cambio, a velar por su seguridad. Según Jim: "Víctor es un detective cantamañanas y bastante torpe. Es de la clase de hombres a los que les gusta colaborar con los demás. El dinero no le atrae. No se ven actualmente en el cine muchos detectives que recurran a un bigote y unas gafas gruesas como de fondo de botella para despistar. En ese aspecto, es bastante anticuado, pero en un sentido positivo".

Caroline Goodall, sobria y refinada en el papel de Ida, enriqueció su interpretación con el entusiasmo y la experiencia adquiridos en Hollywood, deleitándonos con la impetuosidad, el espíritu libre y la autosuficiencia del personaje. Al igual que ocurre con el resto de los principales personajes adultos, el suyo está imbuido de una gran dosis de niñez. Aunque sea una profesional madura, en cuanto se enfrenta a los niños recupera todo su espíritu aventurero.

Alexei Sayle ha estado ausente de la gran pantalla durante algún tiempo, ya que ha preferido dedicar una buena parte de su tiempo a cultivar su otro oficio: el de escritor. El popular cómico británico vio en el papel de Barbarossa la oportunidad de forjar un memorable y complejo personaje, rebosante de engaño. Como recuerda George con una sonrisa: "Alexei Sayle es fantástico. Es muy suyo, dentro y fuera del plató". Sayle define al personaje como "irascible, cobarde y que odia a los niños; no es realmente malvado, pero no se dedica a hacer el bien". Sobre la aceptación del papel, el actor comenta: "No soy capaz de encarnar a verdaderos psicópatas. Un tipo como Barbarossa, que es todo fachada, pero débil en el fondo, es lo que me encaja a la perfección".

El casting del matrimonio Hartlieb constituyó un delicioso reto. Los actores tendrían que ser altos para poder acentuar el contraste con Prosper y Bo. Además, tenían que ser personas distantes y proyectar una imagen creíble de matrimonio. En cuanto Richard Claus vio a Bob Goody y Carole Boyd, comprendió que ésta era la pareja perfecta, capaz de desenvolverse bien en las escenas que rodaban dentro de su pequeño mundo particular, desdeñosos de las necesidades de los demás, pero siempre dispuestos a amenazar y al borde del ridículo.

Vanessa Redgrave encarna el importante papel de la Hermana Antonia, conocedora, tal vez, del secreto del tiovivo capaz de transformar a los jóvenes en adultos y viceversa. En compañía de Ida, los chicos van a reunirse con ella en su exilio en la isla. Dar la réplica a la legendaria actriz constituyó un verdadero reto para los chicos, y el aliciente de actuar junto a un elenco de jóvenes talentos también atraía a la Sra. Redgrave. Richard Claus recuerda su primer encuentro con la actriz. "Vanessa Redgrave decidió encarnar el papel de la Hermana Antonia de niña. Esto iba en contra del pretendido estereotipo de una anciana bondadosa con un brillo en los ojos. Pero Vanessa había analizado cuidadosamente este pequeño papel y propuso una idea que no se me había ocurrido a mí, y fue una gran idea".

El doctor Massimo es el padre de Scipio. Es un monstruo despiadado cuya actitud hacia su hijo es una mezcla de absoluto desdén y desprecio. Robert Bathurst encarna el personaje con una formidable dosis de distanciamiento, proporcionando a Rollo Weeks, en su papel de Scipio, la fuerza necesaria para soñar con superar su etapa de infancia y escapar así a los grilletes paternos.

4. EL ENTORNO

a) LA VENECIA REAL

Cornelia Funke se enamoró de la ciudad en su primera visita y "quería que el embrujo de "The Thief Lord" procediese de su ubicación en Venecia. Da la sensación de estar anclada en el tiempo y, sin embargo, se encuentra profundamente enraizada en nuestra época." Richard Claus, apasionado por la estética, sintió el entorno mágico de Venecia como un estímulo para crear unas imágenes que proyectaran, tanto la increíble belleza de la ciudad como el volumen masivo de sus construcciones, con el fin de reforzar la sensación de estar solo y perdido. Explicaba que "¡Venecia es tan especial y tiene tanta historia! El cámara David Slama comentaba que "podía apartar el trípode de una patada, dejar que la cámara descansase en el suelo y obtener, incluso así, unas secuencias visuales fantásticas".

Y, sin embargo, aunque es posible que existan en Europa ciudades más complicadas para rodar que Venecia, puede decirse que no existe otra más hermosa. Presidida por el magnífico y recientemente restaurado Palacio del Dogo, la red de canales y los increíbles escenarios nos sorprenden y recrean en todo momento. Todo lo que habíamos aprendido antes sobre los escenarios cinematográficos lo tenemos que volver a aprender casi completamente para poder rodar en Venecia. El que estaba acostumbrado a vivir dentro de un furgón, se ve ahora constreñido a sobrevivir en un bote que se desliza penosamente por los abarrotados canales. Muchas de las mejores escenas de EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES se han rodado en el agua, medio en el que el trabajo del operador de cámara se ve dificultado por el oleaje, poniendo a prueba la paciencia del realizador, el reparto de actores y el equipo técnico.

En la más vibrante de las escenas rodadas en el agua, el guión preveía una persecución de botes en el Gran Canal. El Príncipe de los Ladrones lleva a sus amigos a dar un paseo en un bote que asegura haber robado. Pronto se ven perseguidos por una lancha de la policía que se coloca a su estela en una espeluznante carrera en zigzag por los estrechos canales.

En otra escena acuática muy distinta, los chavales deciden acompañar a la misteriosa pareja formada por el Conde (Geoffrey Hutchins) y la Condesa (Anita Wright) hacia el interior de la laguna, hasta la llamada Isla Secreta, donde está situado el tiovivo. El rodaje, de madrugada, de esta secuencia en aguas libres, constituyó una experiencia totalmente diferente. Era preciso que la pantalla proyectase sensaciones de tensión, peligro y miedo a lo desconocido. Los técnicos principales estaban situados en unos pontones que se mecían suavemente cada vez que pasaba la lancha. Los actores tiritaban a bordo de las lanchas en que actuaban, al tiempo que el resto de los técnicos aguardaba en el cercano islote desierto, en el que el Conde y la Condesa oteaban en vano el horizonte con sus prismáticos para ver lo que pasaba 150 metros más allá, a bordo del pontón. Todo esto requería el uso de prendas de vestir adicionales a medida que las noches de otoño se hacían más largas y frías. A esto se añadía la necesidad de coordinar un tiroteo en medio de la laguna y la presencia de dos perrazos que Geoffrey Hutchins y Anita Wright apenas lograban controlar. Pocas veces han sido tan útiles los antiguos megáfonos en estos tiempos de alta tecnología.

Si rodar en el agua revestía sus problemas específicos, otro tipo muy distinto de problemas planteaba el rodaje de las escenas ambientadas en la emblemática plaza veneciana de San Marco, junto al palacio del Dogo, la magnífica basílica bizantina y los numerosos cafés, empeñados en una especie de guerra musical que resonaba en la amplia plaza, en que los respectivos cuartetos de cuerda competían por atraer más clientes y más gente. Uno de los afortunadamente pocos retrasos provocados por el mal tiempo hizo necesario que el equipo rodase un día más en la plaza sin haber conseguido los preceptivos permisos para impedir el paso de la gente. El siempre ocurrente realizador halló la solución: "Tendimos un cordón humano con los extras y así pudimos fotografiar en medio del movimiento real que se produce en la plaza de San Marco". En medio de este caos cuidadosamente coreografiado están las palomas, las omnipresentes amas de la plaza junto a la masa de turistas: el primer encuentro entre Víctor y Bo se produce en la plaza, cuando el hombre entabla conversación con el pequeño haciéndose pasar por un criador de palomas. La imagen del veterano actor rodeado de las confiadas aves, mientas Bo lo observa embelesado, constituye una de las secuencias más impactantes de la cinta, incluso para Jim Carter: "En un momento dado, mientras las palomas estaban allí, posadas en mi cabeza y mis brazos, alcé la mirada y allí estaba el capitán de mi equipo local de cricket, gruñéndome. El hombre estaba en su luna de miel y yo me dije: "Ahora sabe él cómo me gano realmente la vida."

b) EL ESCENARIO VENECIANO

Al cabo de cuatro semanas de rodaje en el escenario real de Venecia, la producción se trasladó a Luxemburgo, país en que, en la por lo demás modesta localidad de Esch-sur-Alzette, existe una notable reproducción escenográfica de toda Venecia, con centenares de metros de canales y más de una docena de puentes. Este marco ha sido utilizado en otro tiempo para producir diversos filmes, incluido "El Mercader de Venecia", realizado por Michael Redford. La reproducción es tan minuciosa que los actores no sabían qué pensar. Como asegura Lathaniel Dyer: "Es una reproducción exacta de Venecia. ¡Tan serena que casi parece un sueño!" Alexei Sayle se mostró algo más irónico: "La escenografía de Venecia era tan real que, en realidad, no me impresionó. Simplemente, me dije: Muy bien, estamos en Venecia".

El proyecto consistía en rodar allí buena parte de las escenas nocturnas exteriores, así como algunas de las secuencias más peligrosas de la persecución de lanchas. El problema principal era lograr que no se notase el cambio. Asegura el cámara David Slama: "No es fácil fotografiar en Venecia. Existe allí una luz muy peculiar, producida por el mágico toque verde de las farolas. Intentamos recrear ese ambiente en el escenario exterior de Esch. El técnico del laboratorio cinematográfico nos preguntaba dónde estábamos mucho después de que abandonásemos Italia y estuviésemos filmando en Esch. Creía que seguíamos remitiéndole secuencias de Venecia. Tomé esto como un gran cumplido personal."

Entre los hitos del rodaje realizado en Esch destacan algunas de las intrépidas aventuras que protagonizó Jasper Harris en el papel del indomable Bo. Jasper no se inmutó cuando se deslizó fuera de una ventana de un segundo piso, anduvo sobre una cornisa y se deslizó por una tubería de desagüe en su huida hacia la libertad. Tampoco tuvo problemas para saltar desde un puente para unirse al resto del clan, que pasaba bajo el puente en la lanchita de Mosca.

C) EL TIOVIVO

El diseñador de producción Matthias Kammermeier, que había trabajado anteriormente con Richard Claus en la producción de Anthony Waller titulada "An American Werewolf In Paris", se responsabilizó, ni más ni menos, que de la creación del tiovivo. Claus recuerda la primera reunión: "Me reuní con el equipo de diseño de producción y con el supervisor de imagen, luego de haberme hecho una idea, el día anterior, de lo que quería pedir. Les dije: "Chicos, pueden hacerme todo tipo de propuestas, pero deben recordar una cosa: ha de ser grandioso". Cuando contemplé el aparato real, fui consciente de que, al margen de que la decisión fuese o no correcta, no había vuelta atrás." Para poder fotografiar la enorme estructura desde un ángulo lo suficientemente amplio, había que encontrar una plataforma enorme. Una vieja fundición situada en la población luxemburguesa de Dudelange acababa de ser adquirida por la policía local para encerrar los vehículos mal aparcados por sus conductores. El departamento de localizaciones logró persuadir a la policía de que interrumpiera las operaciones, y así la producción pudo contar con un hangar, de un tamaño igual al de tres campos de fútbol. Claus recuerda la primera vez que se mostró el tiovivo. "Era preciso que tuviese algo que lo convirtiese en inolvidable, y tenía que ser verosímil, que poseyese el poder mágico de cambiar la edad de una persona. Se puede decir que, cuando los actores de reparto y los del equipo técnico lo vieron por vez primera, les encantó. Es el símbolo que perdurará en nuestra memoria". El esquema básico era una plataforma tan alta que sólo podía accederse a ella subiendo una escalera situada en el interior del anillo compuesto por cinco magníficas criaturas, todas las cuales (unicornio, león alado, caballo de mar, sirena y tritón) son de una magnitud tal que hace que los actores duden un instante antes de subirse en ellas, pensando en que hay una caída de más de diez pies hasta el exterior de la estructura. Cuando los animales mitológicos fueron entregados, uno a uno, por los diseñadores, Claus y Kammermeier pensaron que eran tan enormes que quizás no cupiesen todos en la superestructura. Pero los cálculos se habían hecho bien.

Alexei Sayle recuerda la ocasión en que montó en el tiovivo: "Barbarossa es un tanto infantil, especialmente cuando tiene que viajar en el tiovivo; sin embargo, el gozo pronto se trueca en un terror abyecto, para él y para mí. No olvidaré nunca aquellas jornadas en viajábamos a gran velocidad en el león. Desplazarte hacia atrás a esa altura, con tanto humo y hielo, y las luces, era todo muy mágico".

Habiendo construido tan costosamente la impresionante máquina, parece que habría debido experimentarse alguna pena en el momento en que el guión exigió que se destruyese. Cuando el reparto y el equipo técnico finalizaron otra gélida jornada sobre la estructura de acero, un pequeño grupo permaneció allí para sellar su destino. Cuando los demás regresaron a la mañana siguiente, parecía como si una manada de vándalos provistos de equipo pesado de desmontaje hubiese pasado por allí. Las piezas de las magnificas criaturas mitológicas yacían desperdigadas por el lugar, y la presencia de los cuartos traseros del unicornio, que yacían de forma extraña en tierra, habrían suscitado más de un comentario.

d) EL STELLA

Las últimas semanas de la producción discurrieron en el estudio, en el cine abandonado en que vivían los menores. De una producción anterior había quedado en pie la estructura de un teatro de estilo isabelino. Claus comprendió en seguida la posibilidad de crear un plató inigualable en su interior, un entorno susceptible de ser considerado como algo propio por los chavales, complementado por un sistema de proyección que se hace operativo durante el desarrollo de la historia. Recuerda Matthias Kammermeier: "Me empecé a hacer preguntas sobre cómo viven estos chicos en un entorno tan insólito. ¿Cómo se lavan? ¿Dónde duermen? Una idea condujo a la otra y nos lo pasamos bomba añadiendo detalle tras detalle a este país de las maravillas cinematográficas. Es como vivir encerrados en un capullo, mirando el mundo por un agujero. Los niños se sienten sumamente seguros, por supuesto, hasta que irrumpen los intrusos como alienígenas". Matthias concedió a cada uno de los niños un pequeño espacio personal en los palcos y en las áreas dedicadas a comidas y al aseo. Un columpio suspendido del techo de elevado puntal, toda clase de diversiones y secretos que guardar por los chavales.

Correspondió al cámara David Slama y a su equipo la tarea de poner la iluminación. El Stella es un escenario mágico inundado de calor y, sin embargo, sigue siendo un paraíso para los aventureros. Me hacía pensar en ocasiones en una nave espacial. Era preciso que, cuando Bo y Prosper lo descubriesen, les impactase realmente.

Añade Rollo Weeks: "Vivir en el Stella constituye el gozoso ideal de existencia de la pandilla. Para ellos es como una especie de juego". Jim Carter también se mostró impresionado: "¿No sería fantástico vivir en ese cine? ¡Qué maravilloso sería!"

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