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Babel


Cartel de Babel

Un incidente trágico en el que se ve involucrada una pareja estadounidense, en Marruecos, desencadena una serie de acontecimientos que afectan a cuatro familias en diferentes países. Unidos por las circunstancias, separados por continentes, cultura e idioma, cada personaje descubre que la familia es lo único que ofrece consuelo.

En las lejanas arenas del desierto de Marruecos suena un disparo que desencadena una serie de acontecimientos fortuitos que servirá para conectar a una pareja estadounidense en su desesperada lucha por sobrevivir, con los dos chicos marroquíes responsables involuntarios del accidente, una niñera que cruza la frontera de México ilegalmente con dos niños estadounidenses y una adolescente japonesa sorda y rebelde sobre cuyo padre pesa una orden de busca y captura. A pesar de las enormes distancias y de las culturas tan antagónicas que los separan, estos cuatro grupos de personas comparten un destino de aislamiento y dolor.

Solo bastarán unos pocos días para que se encuentren totalmente perdidos, perdidos en el desierto, perdidos para el mundo, perdidos para sí mismos, mientras avanzan hacia el borde del abismo de la confusión y el miedo al tiempo que se hunden en las profundidades de las relaciones y del amor.

     Título original: Babel
     Año: 2006
     Duración: 143 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 29/12/2006
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

Rodada en el transcurso de un año en tres continentes, protagonizada por un reparto multilingüe encabezado por Brad Pitt, Cate Blanchett, Gael García Bernal, Kôji Yakusho, Adriana Barraza y Rinko Kikuchi, además de actores no profesionales procedentes de Marruecos, México y Japón, la película ha acabado siendo, para todos los que han participado en ella, un viaje físico y psicológico muy parecido al que realizan los personajes. El film cuenta la historia de unas personas a la deriva por las barreras culturales y la imposición de las fronteras, pero el director y su equipo se enfrentaron a estos problemas meses antes de que empezara el rodaje.

Para el director Alejandro González Iñárritu, premiado por la Academia, hacer esta película ha sido el equivalente a un recorrido transformador. Según dice, ha sido el mayor reto fílmico al que ha tenido que enfrentarse y que ha cambiado a todos los que se han visto involucrados. "BABEL cobró vida a partir de la necesidad moral de liberarme y hablar de cosas que me llenaban el corazón y la mente: el dolor que existe en el mundo, en lugares cercanos o distantes, simbolizado por el estudio de tragedias personales".

"La realización de BABEL ha sido en sí una especie de torre de Babel", añade el director. "El rodaje no ha tenido nada que ver con lo que había hecho hasta ahora. En realidad, ha sido como rodar cuatro películas diferentes, intentando sumergirnos en cuatro culturas y no verlas desde un punto de vista foráneo. Para empezar, la logística ya era todo un reto, pero lo más difícil era la parte emocional e intelectual. BABEL no solo era un viaje externo, sino interno. Nos ha transformado a todos sin excepción. La película también cambió porque me vi obligado a reescribir cada historia según la cultura y las circunstancias". Como suele pasar en estos casos, el choque de puntos de vista diferentes tanto ideológicos como físicos acabaron por transformar no sólo la perspectiva del director, sino el proceso creativo en sí.

Alejandro González Iñárritu reconoce que la idea de rodar BABEL es una causa directa de haber salido de su país natal y por su estado anímico actual. "BABEL no contesta a la pregunta '¿De dónde soy?' sino más bien a la de '¿Adónde voy?'".

"Lo mejor de BABEL fue que empecé rodando una película acerca de las diferencias que separan a los seres humanos, las barreras físicas y del idioma, pero en el camino me di cuenta de que estaba haciendo una película acerca de lo que nos une, el amor y el dolor. Es muy posible que lo que hace feliz a un marroquí y a un japonés sea muy diferente, pero lo que nos hace sentir mal es lo mismo para todos", dice el director. Al rodar una película que cruza fronteras, culturas, conflictos y las barreras internas que las personas interponen entre ellas, Alejandro González Iñárritu y su equipo tuvieron que abrirse camino entre un laberinto de idiomas, estilos de vida y personalidades diferentes.

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