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World Trade Center


Cartel de World Trade Center

La película relata la verdadera historia de supervivencia y heroico rescate de John McLoughlin y Will Jimeno, dos policías pertenecientes a la Autoridad Portuaria de Nueva York, que quedaron atrapados en los escombros del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001 después de intentar ayudar a la gente a salir de las torres. La película sigue a sus familias mientras intentan saber qué les ha pasado y al equipo de rescate que consiguió encontrarles y sacarles de entre los escombros. A través de esta historia, es posible ver cómo las personas se elevaron por encima de los trágicos acontecimientos ocurridos aquel día.

     Título original: World Trade Center
     Año: 2006
     Duración: 125 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 29/09/2006
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: United International Pictures

 

Comentario

El 11 de septiembre de 2001 fue un día especialmente caluroso en Nueva York. Will Jimeno, un agente de la Autoridad Portuaria del Departamento de Policía de Nueva York, estuvo a punto de tomarse el día libre para disfrutar de su gran afición, la caza con arco, pero al final decidió ir a trabajar. El sargento John McLoughlin, un respetado agente de la PAPD (Autoridad Portuaria) se levantó al alba, como siempre, ya que tenía un trayecto de hora y media para llegar al corazón de la gran ciudad. Los dos policías y otros compañeros suyos se dirigieron hacia el centro de Manhattan como cualquier otro día. Pero no era cualquier otro día.

Un equipo de cinco agentes de la PAPD se desplazó desde el centro de Manhattan al World Trade Center. McLoughlin y Jimeno formaban parte de este primer equipo y se quedaron atrapados cuando se derrumbaron las torres. Sobrevivieron milagrosamente a pesar de quedar sepultados bajo enormes losas de hormigón y un amasijo de vigas metálicas retorcidas a unos metros por debajo de la superficie de los escombros. Durante las doce horas siguientes, McLoughlin y Jimeno no dejaron de ayudarse mutuamente, hablando de sus familias, de sus vidas en el Departamento de Policía, de sus esperanzas, de sus decepciones. La nueva película de Oliver Stone, WORLD TRADE CENTER, cuenta su historia.

La película también habla de la angustia de sus esposas (Donna McLoughlin, en Goshen, estado de Nueva York, y Allison Jimeno, en Clifton, Nueva Jersey), sus hijos y sus padres, obligados a pasar por un infierno mientras esperaban noticias. También cuenta la imposible búsqueda emprendida por un contable y ex marine de Connecticut, Dave Karnes, que encontró a los dos agentes, y de los esfuerzos de las docenas de bomberos, policías y médicos que lucharon durante doce largas horas para rescatarlos.

Una historia de valor y supervivencia

"Will y yo nos sentimos en deuda con todos los hombres a los que perdimos aquel día", dice John McLoughlin, sargento de la Autoridad Portuaria del Departamento de Policía. "Ahora tenemos la oportunidad de hablar de todos estos hombres que se sacrificaron entonces. No me cabe duda de que el deseo de los cineastas era honrar la memoria de los que perecieron".

"John y yo somos hombres prácticos, americanos normales y corrientes", dice Jimeno, "pero muchos americanos normales y corrientes dieron todo lo mejor de sí mismos aquel día. Es un honor representarlos".

La película WORLD TRADE CENTER, basada en sus experiencias, está dirigida por Oliver Stone, ganador de tres Oscar. El director dice que en cuanto leyó el guión de Andrea Berloff, supo que quería contar esa historia.

"El guión de Andrea Berloff es uno de los mejores que han llegado a mis manos de forma inesperada. Me golpeó brutalmente, a mí y a muchos otros, por su emotividad y simplicidad. Describía este terrible acontecimiento de otro modo, lo convertía en algo profundamente personal", dice Oliver Stone.

Michael Shamberg y Stacey Sher han producido otras películas basadas en historias reales como, por ejemplo, Erin Brockovich, nominada a Mejor Película por la Academia. Les impactó la forma en que la historia de estos dos hombres abarcaba temas mucho más amplios. "La historia de John McLoughlin, de Will Jimeno y de todas las personas que participaron en su rescate sólo es otra historia del 11/9, pero muestra otro lado de ese día terrible y trágico. Mucha gente arriesgó su vida para ayudar a los demás. Es algo que no debemos olvidar", dice Michael Shamberg.

"Nos atrajo porque habla de un lado heroico que revela lo mejor de los seres humanos cuando se ayudan mutuamente", añade Stacey Sher.

Desde el principio, los cineastas estaban decididos a hacer una película para homenajear a los hombres y mujeres que participaron en el rescate de John McLoughlin y de Will Jimeno, y contar esa historia con absoluta veracidad. Para conseguirlo, no solo debían participar John McLoughlin y Will Jimeno, sino sus esposas, familias y el mayor número posible de personas que tuvieron algo que ver con la historia.

"Siempre he estado convencido de que unas personas de carne y hueso, John, Will, Donna y Allison, nos habían confiado su historia", dice el productor Michael Shamberg. "Por lo tanto, era nuestro deber ser lo más fieles y exactos. Debíamos ser auténticos".

Parte de ese compromiso con la autenticidad era rodar todo lo que fuera posible en la ciudad de Nueva York. "Lo que ocurrió aquel día también es parte de la historia de Nueva York", dice el productor Moritz Borman. "Si queríamos ser fieles a la historia y honestos con los habitantes de Nueva York, debíamos realizar una crónica lo más cercana posible a la realidad y, para eso, había que rodar en Nueva York".

Oliver Stone, neoyorquino de nacimiento, no había rodado de forma extensa en la ciudad desde la película Wall Street, en 1987 y, posteriormente, The Doors, en 1991. "Me revigorizó volver a Nueva York y trabajar con policías y bomberos, trabajadores. Todos querían ayudarnos, especialmente la Autoridad Portuaria, cuyas oficinas se convirtieron en nuestra base en la ciudad".

WORLD TRADE CENTER también dio al director la oportunidad de explorar algunos de los temas que han definido su carrera profesional. "Me atrajo la idea de tratar el tema del 11/9 de una forma tan personal, con exactitud y austeridad", dice Oliver Stone. "Nos esforzamos en que la película fuera lo más realista posible: dos hombres enterrados debajo de los escombros de las torres durante 24 horas. ¿Qué hace que una persona siga viva? ¿Qué la empuja a sobrevivir en circunstancias semejantes? Es muy posible que hubieran muerto si no hubiesen podido hablar, recordar a sus familias en voz alta. Creo que consiguieron sobrevivir gracias a unas razones profundamente espirituales y personales".

Para Oliver Stone, WORLD TRADE CENTER nunca se planteó como una película política, sino como una historia de gran intensidad humana. "No importa que mis ideas políticas difieran de las de John y Will, nos llevamos bien. Puedo rodar una película acerca de sus experiencias porque es algo que entiendo. La política no tiene cabida aquí, hablamos de valor y supervivencia".

"Basta con ver Platoon o Nacido el cuatro de julio para saber que Oliver entiende a los grupos de hombres que intentan dar lo mejor de sí mismos y servir a su país", dice Michael Shamberg. "Desde el principio supe que no encontraríamos un lienzo mayor porque todos tenemos una conexión emocional con lo ocurrido, nadie ha olvidado ese día. Pero Oliver veía una historia pequeña, íntima, lo que me parece una visión fascinante y totalmente correcta del material. Al ver la historia de John y de Will de este modo, no se limita a contar los hechos del 11/9, sino que entreteje la realidad con la espiritualidad".

El oscarizado Nicolas Cage y la joven estrella en alza Michael Peña interpretan a McLoughlin y a Jimeno respectivamente. "Había llegado a un punto de mi vida en el que deseaba usar mis dotes de actor en una película significativa que pudiera ayudar a la gente de algún modo", dice Nicolas Cage. "Me sedujo el profundo humanismo que emanaba de las páginas del guión. Por muy devastador que fuera el 11/9, esta historia demuestra que algo positivo salió de ese profundo pozo de tristeza".

"Recuerdo que cuando leí el guión, pensé: 'No es posible que exista una persona como Will Jimeno'", explica Michael Peña. "Hay una frase en la que dice que siempre había querido ser poli, pero pensé que era un simple lugar común. Cuando le conocí, una de las primeras cosas que me dijo fue: 'Oye, créeme, siempre quise ser poli, nunca quise ser otra cosa'. Es auténtico. Hablé con su familia, sus amigos, las personas que le salvaron, y todos sin excepción dicen que es capaz de pasar por trances terribles y encontrar un rayo de humor. Incluso en los momentos más difíciles consiguió mantener su positivismo. Fue un honor conocerle, y todavía mucho más interpretarle".

WORLD TRADE CENTER tampoco olvida a las mujeres que esperaban noticias de sus seres queridos atrapados bajo los escombros de las torres. Maria Bello interpreta a Donna McLoughlin, y Maggie Gyllenhaal a Allison Jimeno.

Maria Bello reconoce que las conversaciones que mantuvo con Donna McLoughlin le ayudaron mucho a construir su personaje. "Me contó que como esposa de un policía había aprendido a no ser negativa; todo iba bien mientras nadie le dijera lo contrario", dice la actriz. "Es esposa de policía y madre de cuatro niños, es directa y sabe controlarse. A pesar de ser una mujer fuerte, es muy alegre, incluso tierna. En la película se la ve durante estos terribles momentos de soledad, esperando noticias de John, manteniendo el tipo a pesar de todos los recuerdos del hombre amado que se agolpan en su mente. Vemos ambos lados de Donna, su perseverancia y su ternura".

Maggie Gyllenhaal recuerda que cuando leyó el guión de Andrea Berloff sintió un fuerte vínculo emocional con el guión. "Lo leí en un avión y sé que lloré unas tres o cuatro veces", dice la actriz. "Sentada en el avión, leyendo el guión - un sitio muy público para leer algo así -, me sentí vulnerable. Me conmovió profundamente, lo que no es muy usual en mí. Mi madre es guionista y soy muy crítica. No suelo leer guiones que me conmuevan tan profundamente como éste".

WORLD TRADE CENTER empezó su andadura cuando la productora Debra Hill se enteró de la historia de McLoughlin y de Jimeno por un artículo en un periódico. Will Jimeno recuerda: "Estaba muy conmovida; fue muy amable y enseguida supimos que era sincera. Nos dijo que quería presentarnos a Michael Shamberg y a Stacey Sher, dos muy buenos amigos suyos que también eran productores y que querían convertir nuestra historia en una película trascendente".

WORLD TRADE CENTER es la última película que produjo Debra Hill. Después de una larga lucha, la prolífica productora murió de cáncer en 2005.

"John y yo somos conscientes de que el proyecto vio la luz gracias al amor y al empeño de Debra", dice Will Jimeno. "Comparado con Debra, soy un blandengue. Sufría muchísimo, pero conservó el humor y la lucidez mientras pudo. Si buscan a un héroe, piensen en Debra Hill, que fue nuestro ángel de la guarda en esta película".

Una guionista novel, Andrea Berloff, compartió la atracción que sentía Debra Hill por el material y la sensibilidad con la que lo trataba. La guionista se quedó muy sorprendida y se sintió muy halagada al tener la oportunidad de trabajar en el proyecto.

"Tuve una breve charla con Michael Shamberg y me dijo: 'Echa una ojeada a este material a ver qué te parece'", recuerda la guionista. En este punto de su carrera no esperaba que la contrataran. Sigue diciendo: "Supe desde el primer momento que debía esforzarme. Investigué la historia de Will y de John y, sinceramente, me enamoré mucho antes de conocerlos. Desde un principio pensé en una historia centrada en estos dos hombres, y así se ha rodado".

"Dos hombres que apenas se conocen, en aquel agujero, durante las horas más oscuras de su vida, unidos por la llama de sus experiencias", dice Olive Stone. "Ese día estuvimos muy cerca de perder la fe en la humanidad, pero hombres como ellos nos ayudan a recobrarla".

Acerca de John y Donna McLoughlin

El sargento John McLoughlin lleva 21 años en el cuerpo de policía de la Autoridad Portuaria de Nueva York. Nació en Brooklyn y creció en Long Island. Estudió en la Universidad estatal de Oswego, donde se licenció en Administración de Empresas. Durante sus estudios hizo prácticas en un banco y posteriormente siguió trabajando allí como becario. Mientras ascendía por el escalafón en el banco se ofreció como voluntario en el Departamento de Bomberos de Massapequa, donde ya estaba su hermano Pat. "En esa época, a pesar de ser voluntarios, éramos muy activos y me atraía mucho más que trabajar en un banco", recuerda John McLoughlin. "Después de cinco años en el banco, tenía la impresión de estar estancado. Mi hermano también era policía de la Autoridad Portuaria y decidí presentarme a las pruebas de ingreso. Tenía 27 años, sabía que era entonces o nunca. La mayoría de mis compañeros de Academia tenían entre 21 y 23 años. Pero nunca me pesó, al contrario".

John McLoughlin trabajó durante tres años en la terminal de autobuses de la Autoridad Portuaria antes de que le trasladaran al World Trade Center, donde estuvo 12 años y ascendió a sargento. Conocía los edificios mejor que nadie. Durante el primer atentado terrorista de 1993, él y sus compañeros ayudaron a evacuar el edificio y se ocuparon de los heridos, por lo que recibió una mención.

Después de aquel día, solicitó y consiguió un puesto que le permitió conocer aún mejor las dos torres: el Puesto Nueve, control de subniveles, como responsable del equipo de emergencia de los edificios. Se encargaba de que todo estuviera siempre en perfecto funcionamiento.

Se tomaba su trabajo muy en serio y hacía más de lo necesario. Gracias a su experiencia como bombero y a su mentalidad planificadora, rediseñó los protocolos de seguridad y de emergencia del World Trade Center. Además, empezó a tomar clases con la Unidad de Emergencia, una división especial de la Autoridad Portuaria entrenada para hacer frente a situaciones catastróficas. Acabó trabajando con el FBI, los Servicios Secretos y la administración del Trade Center para diseñar formas de enfrentarse a ataques químicos y biológicos. Dado que el World Trade Center ya había sido el objetivo de los terroristas, estaba convencido de que podían volver a hacerlo.

Volvió a la terminal de Autobuses y esperaba acabar su carrera como supervisor de Servicios de Emergencia. "Pero llegó el 11/9", dice John McLoughlin.

Nicolas Cage interpreta a John McLoughlin

Cuando llegó el momento de encontrar actores para la película, el productor Michael Shamberg recuerda que Oliver Stone no sólo buscó actores que encajaran físicamente con el personaje, sino que fueran capaces de comunicar la emotividad de los diálogos. "Oliver sabía instintivamente quién sería capaz de capturar la esencia de esas personas; su instinto nunca falló", dice el productor. "Conseguimos a los actores que encabezaban nuestra lista para cada personaje. Todos mostraron un profundo respeto por el proyecto y estaban deseando participar".

Para interpretar al alto, lacónico y directo McLoughlin, un hombre que transmite la dureza e integridad de un buen policía, el director pensó inmediatamente en el oscarizado Nicolas Cage. El actor es conocido por hacerse con cualquier escena, y Oliver Stone estaba convencido de que sabría transmitir la calma y la fuerza de McLoughlin. Además era la oportunidad de darle un papel totalmente diferente.

"Nic es un actor al que le gusta el riesgo", dice el director. "Ha demostrado numerosas veces ser un maestro a la hora de interpretar personajes complicados y siempre he quedado impresionado con su trabajo. Es un actor muy cultivado, altamente sofisticado, y me parece que su interpretación es magnífica, madura y comedida".

Pero era un papel nada habitual para Nicolas Cage. El director añade: "Nunca le había visto interpretar a un trabajador normal y corriente. En el papel de John McLoughlin debía apartar cualquier aspiración romántica y ser totalmente directo, algo que nunca había hecho. Aquí lo más importante era la simplicidad".

"Me gusta moverme, soy un actor muy cinético", dice Nicolas Cage. "En este papel estoy atrapado en un agujero. Curiosamente, la idea me relajaba; era un auténtico reto transmitir emociones a través de la inmovilidad. Lo que más me preocupaba era el dolor físico por el que pasaron y cómo trasladarlo emotivamente. Aumenta, aumenta y aumenta hasta que el personaje debe exteriorizarlo".

Para prepararse, el actor habló mucho con el auténtico John McLoughlin para saber qué sintió, qué pensó durante esas largas horas bajo los escombros. "Le pregunté a John qué hizo para sobrevivir", dice Nicolas Cage. "Me contestó que rezó mucho y que tenía presente la imagen de su mujer y de sus hijos. Pero lo peor es que se sentía culpable por haber fallado de algún modo, por no haber estado a la altura de su juramento: 'Proteger y servir'. Es una reacción muy emocional, muy humana".

Maria Bello interpreta a Donna McLoughlin

De los cuatro actores principales, sólo Maria Bello, que interpreta a Donna McLoughlin, vivió el 11/9 directamente.

"El guión me afectó personalmente porque estaba en Nueva York aquel día", recuerda la actriz. "Mis padres y yo estábamos en un hotel en el Upper West Side cuando ocurrió. Nos enteramos de que pedían doctores y enfermeras. Mi madre es enfermera, y las dos nos fuimos al hospital de Saint Vincent donde estuvimos todo el día, pero no trajeron a nadie. Poco a poco nos dimos cuenta de que había poquísimos supervivientes. Volví al centro de la ciudad. No había metro ni taxis. Fui por la Sexta Avenida entre un mar de gente cubierta de polvo gris. El silencio era absoluto. De vez en cuando, alguien palmeaba la espalda de alguien, preguntaba si estaba bien y seguía. Nunca me había sentido tan tranquila ni había notado tanta unidad en medio de una muchedumbre".

Según avanzaba el proyecto, Maria Bello se sintió estimulada por la atmósfera que creaba Oliver Stone: "Es brillante contando historias", dice la actriz. "Cada una de sus películas expresa un punto de vista muy concreto. No sabía qué esperar, todos hemos oído tanto acerca de él, pero me alegré mucho al descubrir que era abierto, generoso, siempre estaba dispuesto a ayudar. Está mucho más vinculado a algo mayor que la mayoría de los mortales".

El director admira la habilidad que tiene la actriz para transformarse con gran sutileza. "Maria estuvo mucho con Donna. Con tiempo y paciencia, encontró lo que quería y en los ensayos consiguió construir a Donna. A partir de ese momento se convirtió en Donna, una mujer tranquila, una auténtica roca. Cada vez se adentró más en el personaje transmitiendo un realismo absoluto".

Donna McLoughlin, hablando de aquel día, recuerda: "Al principio intenté ser positiva. Me dije que si no había noticias, eran buenas noticias, que no le había pasado nada. A la hora de cenar ya estaba muy nerviosa. Estaba en el salón hablando por teléfono cuando vi llegar un camión, el de mi cuñado. Sabía que había venido desde Long Island para hacerme compañía, que venía a decirme algo. Le grité que no entrara en casa, pero entró y le tiré el teléfono. Fue por pura frustración. Me había contenido todo el día y las esclusas se abrieron de par en par. Me sentía muy mal, acababa de llegar lo que más me temía".

Acerca de Will y Allison Jimeno

Will Jimeno nació en Barranquilla, Colombia, y emigró a Estados Unidos a la edad de dos años cuando sus padres se mudaron a Hackensack, Nueva Jersey. Fue al colegio San Francisco de Asís y luego al instituto, donde jugaba al fútbol y practicaba artes marciales. Siempre había soñado con ser policía, pero no escogió el camino más directo para hacer realidad su sueño. Primero se alistó en la Marina y acabó en el buque Trípoli con base en la bahía de San Diego.

"Era ayudante de artillero en el Trípoli", dice Will Jimeno. "Fue una experiencia genial. Quería servir a la bandera estadounidense, pero también quería ver mundo, e hice las dos cosas. Fui a once países, vi culturas muy diferentes, pero siempre era maravilloso regresar a Estados Unidos".

Al cabo de cuatro años, en 1990, salió de la Marina y se matriculó en la Universidad Bergen Community, donde estudió Derecho Criminal. Se costeó los estudios universitarios mediante la "G.I. Bill" (un préstamo a bajo interés y a largo plazo concedido a ex miembros del ejército estadounidense) y trabajando en una gran superficie donde conoció a Allison, que se ocupaba de la sección de joyería. Se casaron en 1993.

Tardó seis años en realizar su sueño: convertirse en agente de la Autoridad Portuaria, lo que no era fácil.

"Fue como ganar la lotería", dice. "Hay que pasar un examen para formar parte de la Autoridad Portuaria, pero dado que pertenecemos a dos estados, se compite con gente de Nueva Jersey y de Nueva York. Si se aprueba, que le escojan a uno es una auténtica lotería. Recuerdo que cuando llegó el sobre estaba loco de alegría".

Varios compañeros suyos de la Academia de Policía, sobre todo Dominick Pezzulo y Antonio Rodrigues, se unieron a Will Jimeno cuando contestaron a la llamada del sargento John McLoughlin y le siguieron al World Trade Center en un intento de salvar vidas.

"Lo mejor de ser policía es proteger y servir. Cuando nos acercamos al Trade Center y vimos a gente tirándose por las ventanas nos sentimos impotentes. Eso es lo peor para un policía. Solo queríamos ayudar a todos cuantos pudiéramos", recuerda Will Jimeno.

Los alumnos de la clase en la que estaba Will Jimeno empezaron su carrera en el World Trade Center. "Nos graduamos en 19 de enero de 2001, era el centenario de la Academia, y la ceremonia tuvo lugar en el World Trade Center. Por eso significaba tanto para mis compañeros y para mí, para todos lo que perdimos. Allí hicimos nuestro juramento, allí prometimos proteger y servir. Muchos agentes de la Autoridad Portuaria que fallecieron el 9/11 eran compañeros de Academia", dice Will Jimeno.

El hombre que siempre había querido ser policía ejerció su profesión durante nueve meses antes de que la tragedia del World Trade Center acabara con su carrera y casi le matara. "Fue una carrera muy breve como agente de policía, pero fue buena", dice.

Michael Peña interpreta a Will Jimeno

Michael Peña, un joven actor en alza que ha conquistado al público en Crash/Colisión y en papeles habituales en "The Shield: Al margen de la ley" y "CSI", es Will Jimeno. Después de conseguir el papel, su empeño por interpretar al personaje con gran realismo impresionó a los productores y al director.

"Alentaba a Michael para que pasara tiempo con Will, para que hiciera ejercicio y consiguiera la musculatura y la forma de caminar un poco chula de Will", dice el director. "Fue asombroso, Michael lo hizo. Físicamente es menos dominante que Will, que se vio obligado a usar su fuerza física muy pronto en la terminal de autobuses. Había una gran diferencia física entre los dos, pero Michael lo consiguió y supo reflejar el gran sentido del humor y corazón de Will, un hombre muy directo, muy sincero. Michael, sin embargo, tiende a ser mucho más oblicuo, pero supo encontrar a Will".

De hecho, antes de que empezara el rodaje, Michael Peña casi convivía con Will Jimeno. Pasó tanto tiempo en su casa, que Bianca y Olivia, las dos hijas del policía, empezaron a pensar que era parte de la familia. A su vez, Will Jimeno se convirtió en asesor técnico durante el rodaje a petición de Oliver Stone, y siempre estaba dispuesto a contestar a las preguntas.

Michael Peña visitó la Zona Cero con Will Jimeno. "En cuanto pisé la zona, algo me pasó, sentí una tremenda pérdida. Will habla con gran elocuencia de lo que pasó aquel día, y después de estar allí comprendí por qué la película era tan importante para él. Me alegra haber participado en una película que muestra que de allí salió algo bueno. Puede que suene sentimental, pero es verdad".

Michael Peña dice que le atrajo mucho la idea de trabajar con Nicolas Cage. "Es mi primer papel protagonista y estaba un poco nervioso, pero Nic me ayudó mucho. Tiene ideas fantásticas, fue una colaboración genial".

Trabajar con Oliver Stone también fue una experiencia magnífica. "Oliver no da muchas órdenes. En vez de eso, ofrece información clave para construir toda la escena. Es extremadamente honrado. No le asustaba ensuciarse, meterse en el agujero para estar con Nic y conmigo. Siempre estaba deseando empezar a rodar para darle lo que me pedía".

Maggie Gyllenhaal interpreta a Allison Jimeno

Oliver Stone, hablando de Maggie Gyllenhaal, que interpreta a Allison Jimeno, dice que le sorprendió y le cautivó.

"Maggie es como un potro tozudo", dice el director. "Todo estaba en el aire para Allison; debía hacerse a la idea de que había perdido a su marido y que debería crear a sus dos hijas sola. Pero Maggie tiene instinto y me fié de ella inmediatamente. Según avanzó la película, esa confianza mutua creció".

La actriz también sintió lo mismo con el director. "No sabía qué esperar cuando conocí a Oliver, es muy famoso y su reputación le precede. Empezamos a hablar y se estableció un vínculo instintivo entre los dos que permaneció durante todo el rodaje", dice la actriz.

"Fue una experiencia increíble, de gran intensidad", añade Maggie Gyllenhaal. "Me ha obligado a ir más lejos que cualquier director. Muchas películas de Oliver son comparables a una ópera. Describen un retrato terriblemente emotivo de una época. Y eso quiere que interpretemos, una ópera de suma honestidad".

La actriz añade que tenía muchas ganas de formar parte del proyecto porque se había sentido muy conmovida por el guión.

Allison y Will Jimeno dicen que había momentos en que Maggie Gyllenhaal hacía un gesto o tenía una mirada que, según Will, "era tan propia de Allison que daba miedo".

Según Allison Jimeno, no hablamos "tanto de lo que ocurrió aquel día, ni de lo que dije o hice, sino de lo que sentí. Estar casada con un policía es difícil. Siempre puede pasar algo, pero soy de esas personas que no se preocupan hasta que ocurra. Intenté mantener la calma. Will trabajaba en el centro de Manhattan, siempre fuimos conscientes de que era peligroso. A pesar de la tensión según pasaban las horas, intenté mantener la calma. No fue hasta que me comunicaron oficialmente que había entrado en el edificio cuando me sentí realmente mal y pensé que no volvería".

Jay Hernandez interpreta a Dominick Pezzulo

Cuando el Trade Center se derrumbó, dos miembros del equipo de John McLoughlin desaparecieron, Christopher Amoroso y Antonio Rodrigues. Los otros dos miembros, Will Jimeno y Dominick Pezzulo sobrevivieron. Los dos acabaron cerca. Dominick Pezzulo consiguió salir de entre los escombros e intentó liberar a Will Jimeno. Cuando cayó la segunda torre, Pezzulo murió delante de Will Jimeno. Jay Hernandez es Dominick Pezzulo. Quien habló de su personaje al actor es el hombre al que intentó salvar antes de morir.

"Hablé con Will acerca de Dominick; me contó que era un hombre muy gentil, que nunca alzaba la voz. Antes de unirse a la Autoridad Portuaria era maestro", dice el actor. "Quería mostrarle tal como era, honrar su memoria. Entregó su vida para ayudar a otros, era extremadamente generoso. Pudo irse en dos ocasiones. La primera cuando decidió seguir a John McLoughlin, la segunda cuando decidió ayudar a Will después del primer derrumbamiento. Hizo algo muy grande por un amigo. Will me contó todo lo que sabía, me dio mucha información. Era un hombre entregado, capaz de dejar de lado sus emociones y sentimientos personales".

Will Jimeno dice: "No tengo palabras para describir a mis tres compañeros, Christopher, Dominick y Antonio. No son héroes, son ángeles. Se sacrificaron para ayudar a los demás. Dominick habría podido irse, pero se quedó a mi lado para ayudar a su compañero de equipo y de clase. Durante 20 minutos intentó sacarme de los escombros. Ser testigo de su muerte es lo más duro que me ha pasado nunca. Incluso en los últimos momentos solo pensó en sus compañeros. Era así. Era un policía, un maestro, un padre, un hijo, era un gran americano".

El rescate

A pesar del peligro, un equipo constituido por marines, policías, bomberos y miembros de los servicios de emergencia unieron sus fuerzas para rescatar a John McLoughlin y a Will Jimeno, sumiéndose en un pozo de humo tóxico, metal retorcido y hormigón que no cesaba de moverse bajo sus pies, amenazando con enterrarles con los dos policías. Para John McLoughlin y Will Jimeno, esos hombres son los auténticos héroes.

"Los rescatadores que arriesgaron su vida para sacarnos a Will y a mí también tienen familias", dice John McLoughlin. "Will y yo nos enfrentamos a la muerte, pero no tuvimos elección, ocurrió así. Ellos se enfrentaron a la muerte conscientemente, arrastrándose por aquella enorme pila de escombros, adentrándose en el agujero donde estábamos en el que bastaba un pequeño movimiento para que los materiales los enterraran con nosotros. Hicieron gala de un valor sin par, arriesgando sus vidas para sacar a dos hombres".

Los primeros en encontrarles fueron dos marines. Para uno de ellos, el sargento Dave Karnes, era una auténtica misión. En esa época era contable. Como tantos otros, siguió la tragedia por televisión. Dave Karnes es un hombre profundamente religioso y sintió que Dios le daba una misión. Sin dudarlo, volvió a su vida de marine. Se hizo cortar el pelo al cero camino de su casa, se puso el uniforme de faena y se fue a la Zona Cero. A pesar de las barricadas levantadas por la policía y la Guardia Nacional, el marine, sin permiso oficial, consiguió colarse. Al caer la noche, los equipos de rescate se retiraron, pero él, con la ayuda de Thomas, otro misterioso marine, se introdujo entre los escombros y empezó a buscar a algún superviviente. Contra toda probabilidad, localizaron a John McLoughlin y a Will Jimeno.

Michael Shannon interpreta a Dave Karnes. "Dave tiene un coraje inimaginable", dice el actor. "Al parecer, su plan era simple. Recibió un mensaje del Señor para ir a la Zona Cero y eso hizo. Empezó a buscar con la ayuda de Thomas, otro marine, hasta que encontró a alguien. Estaba convencido y no paró hasta que encontró lo que había ido a buscar".

Localizar a John McLoughlin y a Will Jimeno era una auténtica hazaña, pero sacarlos lo fue aún más. Dada la posición de los dos hombres, los rescatadores debían sacar primero a Will Jimeno para poder acceder a John McLoughlin. Los agentes Scott Strauss y Paddy McGee, de los servicios de emergencia, y el médico Chuck Sereika, interpretados por Stephen Dorff, Stoney Westmoreland y Frank Whaley respectivamente, trabajaron juntos durante tres horas para liberar a Will Jimeno.

"La película se rodó cronológicamente y me uní al equipo más bien hacia el final, pero sabía que era un rodaje especial", dice Stephen Dorff. "Conocer a Scott fue una auténtica experiencia. Tiene dos hijos geniales y una esposa guapísima, pero aquel día, su trabajo era lo primero. Se empeña en decir que no es un héroe. Para mí lo es, no cabe duda. No conozco a nadie tan humilde como él. Me ha tocado profundamente".

"A los agentes de los servicios de emergencia nos entrenan para catástrofes similares, es nuestro trabajo", dice Scott Strauss. "Entramos en la zona afectada y empezamos a buscar a gente, pero no encontrábamos a nadie. No podía creerme que no hubiera supervivientes, era una auténtica pesadilla. Por eso, cuando encontramos a John y a Will y vimos que estaban vivos, fue casi como encontrar el Grial. Había que sacarlos como fuera".

Scott Strauss se metió en el agujero sin protección. Solo así podía salvar a Will Jimeno. Arrastrándose en medio del espeso humo, hizo todo lo posible para liberar al policía, pero tenía las extremidades tan hinchadas que era imposible soltarle. Por fin, Scott Strauss decidió usar unos cortadores eléctricos que funcionan con una batería, pero solo podía trabajar tumbándose encima de Will Jimeno. Recuerda que para aliviar la tensión, el equipo de rescate hacía comentarios humorísticos.

"Pensamos que el humor ayudaría a Will a olvidar un poco el dolor y lo mucho que tardábamos en sacarle", dice Scott Strauss. "Me arrastraba encima de él, le impedía respirar. No paraba de disculparme por incrementar el dolor. Por eso era necesario contar chistes". Los dos hombres siguen intercambiando comentarios irónicos cada vez que se ven y se han convertido en grandes amigos.

Mientras Scott Strauss, Paddy McGee y Chuck Sereika luchaban para liberar a Will Jimeno, los bomberos intentaban contener el incendio que ardía por debajo de ellos. Uno de los bomberos, Tommy Asher, se interpreta a sí mismo en la película y recreó un problema que le trajo de cabeza: las vigas metálicas cortaban las mangueras, dejándoles sin agua.

Después de casi 12 horas de esfuerzos continuos por parte de bomberos, policías y miembros del equipo de rescate, consiguieron sacar a Will Jimeno y a John McLoughlin de entre los escombros. Scott Fox, otro de los bomberos que participó en el rescate, también se interpreta a sí mismo.

"Scotty Fox, del equipo de rescate 5, estuvo mucho tiempo intentando sacarme", recuerda John McLoughlin. "No se rendía. Hubo un momento que se quedaron sin opciones y creo que estaban pensando en llamar a mi mujer para que viniera a despedirse de mí. Pero Scotty consiguió romper el trozo de hormigón más grande. Apartó el pedazo que había caído sobre mi casco y pude mover la cabeza. Gracias a él los demás recuperaron ánimos y volvieron al ataque".

Rodar en Nueva York

Don Lee se ocupó de supervisar la producción. El veterano productor vive en Nueva York y fue testigo de los acontecimientos del 11/9. "Vivo en el centro e iba camino del juzgado - me tocaba ser jurado - cuando vi el segundo avión empotrarse en el edificio", recuerda Donald Lee. "La historia de esos dos hombres me atrajo porque hablaba de neoyorquinos ayudando a otros neoyorquinos, dos hombres normales que casi pierden la vida por salvar a otros".

Según Donald Lee, la Autoridad Portuaria de Nueva York y de Nueva Jersey prestó una ayuda increíble al rodaje. Dado que para los cineastas una de sus prioridades era la autenticidad, la cooperación de la Autoridad Portuaria no tenía precio. No sólo permitieron que se rodara en la terminal de autobuses durante tres semanas - algo sin precedentes -, también ayudaron en calidad de asesores técnicos en cuanto al atrezo, el vestuario y el equipo correcto. "Gracias a la PAPD, pudimos contar con sus proveedores para que todo fuera realmente auténtico", dice el jefe de atrezo Daniel Boxer. Además de los verdaderos uniformes de emergencias, también compraron 75 radios FDNY, seis docenas de lotes Scott Air, tres docenas de cartucheras PAPD, una gran cantidad de porras, réplicas de plástico de pistolas Smith & Wesson, esposas modificadas para su uso en el cine, además de señales y carteles del año 2001.

Uno de los primeros decorados dentro de las instalaciones de la Autoridad Portuaria fueron los vestuarios de los policías. De hecho, era en esa sala donde Jimeno, Rodrigues, Pezzulo y sus compañeros se juntaban cada día al entrar y al salir de trabajar, donde hablaban y se metían el uno con el otro, escena que Oliver Stone recreó en la película. Parte de los vestuarios se decoró adecuadamente - sin iPods, con móviles de entonces, periódicos con titulares apropiados - y se arregló para que cupieran las cámaras, las luces y el equipo. Sin embargo, no se tocaron las viejas taquillas en las que cuelgan las fotos de los que perdieron la vida el 11/9.

"Rodar en ese vestuario fue una experiencia muy emotiva", dice Jay Hernandez. "Vi la taquilla de Dominick con su foto, como si fuese un altar, y recordé el horror de aquel día".

"Hay que estar muy alerta cuando se es policía", dice Michael Peña, que estuvo varios días con los agentes de la Autoridad Portuaria para preparar su papel. "Son hombres intensos. Recuerdo que un día recorríamos la terminal de autobuses y se fijaron en un hombre, a mí no me pareció diferente de los demás. Le preguntaron qué hacía y contestó: 'Estaba trapicheando'. Se lo contó todo... Fue de gran ayuda ver cómo trabajaban".

La preproducción

Para llevar a la gran pantalla la historia de John McLoughlin y Will Jimeno, Oliver Stone reunió a un notable equipo de profesionales. El director de fotografía es Seamus McGarvey, que se encargó de filmar Las horas, nominada a Mejor Película por la Academia. Jan Roelfs, el diseñador de producción, ha sido nominado a dos Oscar, y ya había trabajado con el director en la película épica Alejandro Magno. El montador David Brenner, ganador de un Oscar por Nacido el cuatro de julio, también de Oliver Stone, colabora por octava vez con el director, reuniéndose con su anterior ayudante y ahora montadora, Julie Monroe. El vestuario es de Michael Dennison. El compositor Craig Armstrong, que ha compuesto la música de películas tan diversas como Moulin Rouge y Ray, se encarga de la partitura.

Aunque numerosas películas de Oliver Stone requieren una fotografía complicada, WORLD TRADE CENTER es visualmente sobria.

"Seamus y yo estábamos de acuerdo en ser más conservadores en esta película, con movimientos de cámara más simples, sobre todo en los agujeros donde se encuentran atrapados", dice Oliver Stone. "Nos concentramos en la iluminación. Queríamos que las sombras fueran realistas, pero también ver reflejados los sentimientos en su mirada. Fuera de los agujeros, buscamos la luz, sobre todo en las historias de las esposas y del marine, para atenuar tanta oscuridad. Al final, contrastamos la luz con la oscuridad en una serie de variaciones, intentando invertir las funciones normales de ambas".

Teniendo en cuenta lo anterior, Seamus McGarvey y Oliver Stone diseñaron la fotografía de forma que comunicara el viaje emocional interno de los personajes. "Oliver tiene una forma asombrosa de usar los objetivos", dice el director de fotografía. "Es muy preciso con el idioma de la cámara y el significado de los movimientos de la misma. Siempre consigue capturar interpretaciones geniales. Aunque nos ciñéramos a un estilo más naturalista, la firma del director está en toda la imagen. Es la voz de un autor que crea una imagen única. Como en todas sus películas, Oliver se identifica con los protagonistas y sus dilemas, su dolor y sus esperanzas".

Para conseguirlo, Seamus McGarvey realizó una larga serie de pruebas para decidir cómo se podían capturar las emociones a través de cambios en la luz y en el enfoque. "En cada película es posible descubrir algo que permite expresar emociones fotográficamente. Expliqué a la gente de Panavision lo que quería hacer: 'Quiero centrarme en un solo plano, un ojo o una boca, explorar el paisaje del rostro sin mover la cámara, ¿tiene algo así?' Y me contestaron: 'Tenemos exactamente lo que busca'".

Efectivamente, se trataba de un prototipo de objetivo inventado por Steve Hylen, el diseñador de Panavision, que permitió a Seamus McGarvey controlar y enfocar el objetivo hacia ciertas partes de la cara en momentos críticos dependiendo de las emociones. "Lo usamos con moderación, en momentos críticos, durante un plano corto de la cara de un actor, acercándonos a un ojo o a una boca, lo que nos permite dirigir la atención del público. Es muy sutil, como subrayar un recuerdo", dice el director de fotografía.

"He descubierto que la mayoría de los guiones tienen un corazón fotográfico y este en particular tiene una identidad visual muy fuerte", termina diciendo Seamus McGarvey. "Es comedido, no demasiado estilizado. Hay partes de la historia muy subjetivas, contadas desde el punto de vista de los personajes. Según progresa la historia, se hace más trascendente. Encontramos formas de expresarlo visualmente".

El departamento de construcción empezó a trabajar en la recreación del World Trade Center mientras el resto del equipo rodaba en Nueva York. Así, todo estaría listo para cuando el director regresara a California. El decorado planteó un grave reto para el diseñador de producción Jan Roelfs por la cantidad de fotografías y vídeos que se habían hecho de las torres. Había material de sobra, pero eso significaba que el mundo entero sabía cómo eran las torres; no debía equivocarse. Además, tenía que diseñar una construcción que se amoldara a las necesidades de la cámara, de la iluminación y a los requisitos artísticos de Oliver Stone.

"Sabía qué aspecto tenía la Zona Cero, pero ¿cómo convertirla en un decorado en el que se pudiese filmar y que encajase dentro del presupuesto? Ese fue uno de los mayores retos", dice Jan Roelfs. "La documentación acerca de la Zona Cero nos fue de mucha ayuda, pero ocupa algo más de seis hectáreas. Era imposible hacer una preproducción a escala. Empezamos con modelos. Teníamos claro que había edificios emblemáticos que debían formar parte del decorado".

El diseñador de producción y su equipo construyeron el decorado en lo que antes eran las instalaciones de Hugues Aircraft, en Playa Vista. Empezaron con espuma de poliestireno Styrofoam reforzada con un baño de uretano para mayor resistencia. A continuación, el departamento de arte añadió trozos retorcidos de metal que compraron a chatarreros. Al final, el decorado contenía 200 toneladas de chatarra y 900 piezas esculpidas una a una ocupando unos 5.000 metros cuadrados.

Jan Roelfs tuvo que hacer uso de su ingenio cuando Oliver Stone le dijo que quería iluminar el decorado desde arriba y desde abajo. Por lo tanto, no podía construirse en el suelo, había que elevarlo en una estructura. En vez de construir una base complicada, decidió alquilar una gran cantidad de contenedores y construir el decorado encima. "Al estar en Playa Vista, teníamos acceso al puerto de Long Beach, uno de los lugares con más contenedores de Estados Unidos", recuerda el diseñador de producción.

La combinación de contenedores, puntales de madera y metal, y de plataformas no solo era un soporte perfecto para una grúa gigante, los raíles de un travelling y otros requerimientos de la cámara, también creaba un laberinto de túneles y calles debajo del decorado que permitía al jefe eléctrico Randy J. Woodside iluminar desde abajo.

"Rodamos gran parte de la Zona Cero de noche porque fue cuando rescataron a Will", dice Randy J. Woodside. "La primera noche después de que se derrumbaran las torres había muy poca luz. Casi toda la iluminación procedía de equipos de emergencia. Teníamos que iluminar el decorado y seguimos el mismo concepto. Iluminamos desde ángulos muy bajos con una retroiluminación para obtener algunos destellos".

El técnico, hablando del decorado, dice: "Cuando lo vi por primera vez me impactó mucho más de lo que esperaba, mucho más que cualquier otra película. Me costaba dirigir a mi equipo porque las únicas referencias eran los cuatro puntos cardinales. Puedo imaginar por lo que pasaron los equipos de rescate cuando empezaron a buscar supervivientes".

Al diseñar el decorado, Jan Roelfs habló con John McLoughlin, Will Jimeno, Scott Strauss y Paddy McGee para saber cómo era, pero dado que cada uno vio el agujero desde un punto de vista un poco diferente, sus recuerdos no coinci- dían exactamente.

"Escuchando a los miembros del equipo de rescate, conseguimos hacernos una idea bastante exacta de la dimensión espacial. El problema es que trabajaban por turnos y cambiaban de posición cada 20 minutos, nadie tenía una idea absolutamente clara", dice Jan Roelfs. "Pero entre todos ellos y hablando con John y Will, conseguimos hacernos una idea bastante clara".

Añade que realizó el diseño a partir de las posiciones de John McLoughlin y de Will Jimeno durante el derrumbe. "Cuando John se dio cuenta de que la torre se caía, ordenó a su equipo que corrieran hacia el ascensor de servicio porque creía que era el punto más resistente", dice el diseñador de producción. "Y no se equivocaba, permaneció intacto. Después del derrumbe, John se encontraba por debajo de Will y de Dominick. Construimos una caja de ascensor de tres pisos sobre ruedas que encajaban en unos raíles para que Oliver pudiera moverlo donde quisiera. El decorado tenía dos pisos para que se viera a Dominick y a Will por encima de John. Colocamos escombros en semicírculo sobre una base colgada del techo que podía alzarse o bajarse".

Los decorados de la Zona Cero y del agujero pasaron la prueba de fuego en enero cuando Oliver Stone llegó con John McLoughlin, Will Jimeno, Scott Strauss, Paddy McGee, John Busching, Scott Fox, Tommy Asher y muchos otros policías y bomberos que participaron en el rescate. Todos fueron con sus familias a Los Ángeles para una estancia de cuatro a seis semanas. Algunos trabajaron como asesores técnicos mientras que otros se interpretaron a sí mismos.

Los decorados de Jan Roelfs eran tan realistas que se quedaron sorprendidos. Nada más llegar a Los Ángeles, John McLoughlin, Will Jimeno, Scott Strauss, Paddy McGee y Tommy Asher fueron directamente al decorado de la Zona Cero para la primera noche de rodaje. En total 50 miembros de la Autoridad Portuaria, de la Policía y de los Bomberos de Nueva York se trasladaron a Los Ángeles para trabajar en la película. Todos los extras más importantes fueron interpretados por los auténticos policías o bomberos.

También fueron muy útiles para depurar los diálogos de la película. Si alguna frase les parecía un poco forzada no se callaban: "¡Ningún poli diría eso!", y se cambiaba.

Ver la recreación de la Zona Cero fue especialmente inquietante para Scott Strauss, Paddy McGee y Tommy Asher, que llegaron a conocerla muy bien y la recordaban perfectamente, cosa que no les pasó a McLoughlin y a Jimeno que recuerdan sobre todo salir de entre los escombros. Como la mayoría de nosotros, vieron la Zona Cero meses más tarde por televisión en el hospital. El decorado del agujero les inquietó a todos.

Los dos policías llegaron a Los Ángeles la primera noche de rodaje en el decorado de la Zona Cero. "No tenía ni idea de lo que íbamos a encontrar, pero ver las pilas de escombros y el agujero no fue nada agradable", dice John McLoughlin. "No me sentía cómodo y no me acerqué. Ocurrió lo mismo con los bomberos y los policías que se encontraban en el decorado aquella noche. Nos vino bien hacer frente a esta emoción todos juntos, fue como la reunión que nunca habíamos celebrado".

Volver a vivir los acontecimientos también fue como una especie de terapia para todos. Durante el rodaje, John McLoughlin habló en numerosas ocasiones con los bomberos y miembros de los equipos de emergencia que le rescataron. No se habían vuelto a ver desde el 11/9. Después del rodaje, solían reunirse en el hotel y hablar de los trágicos acontecimientos, algo que nunca habían hecho antes. McLoughlin piensa que la recreación de los hechos actuó como una catarsis para todos.

Michael Peña dice que actuar en el agujero era un auténtico reto para un actor. "Entre tanto metal retorcido, polvo y escombros, el abanico de posibilidades no era muy amplio", dice. "Intenté hacer un retrato a través de los diálogos, construir una imagen auténtica de la familia de Will, de su vínculo con John. Desde luego, la sensación era muy real. Físicamente quería salir de allí dentro. Está claro que no pasé por el dolor que aguantó Will, pero al menos pude captar la sensación".

Como los otros departamentos de la película, el vestuario de Michael Dennison debía ser absolutamente correcto. El diseñador y su equipo entrevistaron a las personas que estuvieron allí para saber qué ropa era la adecuada. También trabajó con la Autoridad Portuaria y con diversos miembros de la policía y del Departamento de Bomberos para que los uniformes fueran perfectos. Los proveedores de la Autoridad Portuaria suministraron los uniformes.

"Fue muy complicado localizar a todas las divisiones, unidades y equipos procedentes de diversas ciudades y distritos que acudieron al lugar para saber exactamente qué tipo de uniforme llevaban aquel día", dice Michael Dennison. "Pero todos estaban dispuestos a ayudarnos y pudimos homenajearlos".

A la hora de crear la paleta de colores de la película, Michael Dennison, Jan Roelfs, Seamus McGarvey y Oliver Stone decidieron que empezarían con colores vibrantes que se apagarían poco a poco en la Zona Cero. "Basamos la gama de colores en círculos concéntricos", nos explica el diseñador de vestuario. "La mayoría del color se encuentra en el perímetro exterior. Al acercarnos al centro de la ciudad, empezamos a bajar el color. Una vez en la Zona Cero, casi no hay tonalidades, a excepción de los colores de los vehículos de emergencia. Se nota tanto en los decorados como en el vestuario".

En cuanto a los colores, Michael Dennison se fijó en los equipos que la película quería homenajear. "Decidimos basar los colores en los de las Unidades de Emergencia de Nueva York, es decir, azul, amarillo, naranja fuerte, blanco y verde. También usamos la cinta plateada que usan los bomberos. A veces, los colores eran prominentes, otros meramente subliminales, pero están presentes en toda la película".

Escogieron colores diferentes para las mujeres. Maria Bello se viste sobre todo en tonos azules, mientras que Maggie Gyllenhaal se inclina por la gama de rojos. "Escogimos estos colores para reflejar sus personalidades", dice el diseñador. "Allison es muy dinámica, muy directa, por eso escogimos colores más atrevidos para ella. Donna es más tranquila, pero es una roca, es el núcleo de la familia. En la vida real prefiere el azul pálido, el rosa y el turquesa, por eso escogimos esos colores para su personaje".

Como en cualquier película, la cooperación entre los departamentos era crucial. Por ejemplo, cuando Will Jimeno, un católico ferviente, está a punto de desmayarse se le aparece Jesucristo. Según él, le dio la fuerza necesaria para seguir luchando y sobrevivir. Para filmar la escena tal como la vivió el policía, y no como una interpretación, el departamento de vestuario y fotografía debían colaborar.

"Había rodado una toma en un corto con cinta Scotchlite de 3M, de esa que los bomberos llevan en el uniforme", dice Seamus McGarvey. "Se me ocurrió rodar la escena de Jesús reflejado en un espejo y vestido con ropa que llevara esa cinta. Michael Dennison entendió inmediatamente lo que quería y diseñó un traje realmente extraordinario".

"Los uniformes del personal de emergencia tienen propiedades reflectantes. Pedí que 3M convirtiera la cinta Scotchlite en tela para que pudiera diseñar la ropa apropiada para Jesús", dice Michael Dennison. "La cinta es conocida por reflejar 500 veces la fuente de luz que la ilumina. Seamus dirigió la luz y la hizo rebotar sobre un espejo para que diera de lleno en la ropa. Cuando el haz de luz da en la ropa, es una auténtica explosión. Obtuvimos un efecto especial sin que fuera realmente un efecto especial".

Paramount Pictures presenta una producción de Michael Shamberg/Stacey Sher/Moritz Borman, una película dirigida por Oliver Stone, WORLD TRADE CENTER, a partir de un guión de Andrea Berloff basado en los hechos reales acontecidos a John y Donna McLoughlin y a William y Allison Jimeno, producida por Michael Shamberg, Stacey Sher, Moritz Borman y Debra Hill. La producción ejecutiva corre a cargo de Donald J. Lee Jr y Norm Golightly.

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