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La última puerta


Cartel de La última puerta

A sus doce años, Ben Heywood lleva al colegio a su hermana menor Frankie. No es habitual que vayan a pie, normalmente su padre les lleva en coche, pero esa mañana no está.

El panorama dista de ser idílico para la familia Heywood. En un momento de debilidad etílica y desesperada, que desearía que no hubiera tenido lugar nunca, Jack tuvo un affaire con una de sus empleadas y ahora se encuentra a sí mismo durmiendo en el sofá de la oficina de su languideciente empresa de transporte aéreo.

Esa mañana, Jack se reúne en su oficina con un banquero y un abogado para intentar solucionar los problemas económicos que asfixian a su empresa. Mientras, Alison, la mujer de Jack y madre de Ben y de Frankie, está en la cocina de su hogar inglés, hablando con su madre, Janet, quien pide a Alison que piense en lo mejor para los niños y que permita a Jack volver a casa.

Las cosas que una vez consideró importantes -si debía o no perdonar a un marido que tuvo un desliz o cómo resolver las tribulaciones económicas- se tornan de repente secundarias para Alison y Jack cuando reciben la noticia de que su hija Frankie ha sido atropellada por un 4 x 4 y se encuentra en el hospital.

De camino al colegio, Ben le pidió a su hermana de siete años que le esperara en la esquina mientras él cruzaba la calle para comprarle un tebeo. Cuando salió de la tienda, Frankie corrió hacia él en medio del tráfico y quedó inconsciente por el golpe.

Meses más tarde, Frankie se ha recuperado de sus lesiones físicas, pero permanece en un imperturbable estado vegetativo. Asistir al accidente ha traumatizado a Ben. Sus cabellos han perdido todo pigmento y son ahora blancos. Y se comporta de manera irracional, abrumado bajo el peso de la culpa, pues se siente enteramente responsable del estado de su hermana.

La relación de Jack y Alison, de por sí crispada, se enfrenta ahora a la tensión añadida de tener que sobrellevar el efecto que el coma de Frankie está teniendo sobre el bienestar de Ben. Si se recuperara, todo volvería a estar bien. Pero no muestra signos de mejorar y cada día que pasa Ben se sume más y más en su aislamiento emocional.

Su única esperanza se encuentra a más de cuatro mil millas de distancia.

En la ciudad de Banff, en la parte canadiense de las Montañas Rocosas, se encuentra el Instituto Perlman, dirigido por la Dra. Elizabeth Chase. Mujer apasionada e impulsiva, Lizzie Chase ha dedicado toda su vida adulta a recuperar a niños del coma. Con la ayuda de su personal, incluido su socio y director administrativo Lewis Kern y su técnico jefe Nathan Greenwater, ha tenido un grandísimo éxito, despertando a treinta y siete de cuarenta y un jóvenes pacientes que se creían en un estado irreversible, más allá del alcance humano.

Por desgracia, uno de los cuatro niños que no regresó fue el hijo del senador Willis, poderoso político que culpa a Lizzie de la muerte de su chico y que ha jurado hacérselo pagar.

En cuestión de días, el Fiscal Jefe Warner ha encargado a un fiscal de su oficina, John Boyd, que investigue las acusaciones del senador, tomadas muy en serio y que amenazan con cerrar para siempre la clínica Perlman.

Lizzie sabe que se enfrenta al desafío de su vida. Y sabe que espera a una nueva paciente: una preciosa inglesita de siete años cuyo hermano tiene el pelo níveo. Lo que Lizzie no sabe es que Ben encierra en sí algo más que la clave para recuperar a su hermana: también tiene la clave para que Lizzie se reconcilie consigo misma y con aquella sombra de su pasado que la persigue desde siempre.

La última puerta es un testimonio inolvidable sobre el poder del amor, de la esperanza, de la fe… y la inexplicable magia de la familia.

     Título original: The Lazarus Child
     Año: 2004
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 22/09/2006
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Aurum Producciones S.A.

 

Comentario

En el verano de 1999, el productor Ciro Dammicco, el primer día de vacaciones con su mujer se compró una novela que tenía intención de leer pausadamente durante los momentos de tranquilidad de su descanso. La novela -"The Lazarus Child", de Robert Mawson, un best seller internacional en el Viejo Continente- causó de inmediato una profunda impresión a Dammicco.

"Después de comenzar a leer la novela la primera noche, no fui capaz de soltarla", señala Dammicco. "Me la leí de un tirón esa misma noche y me di cuenta de que se trataba de una historia fantástica con todos los ingredientes para convertirse en un largometraje extraordinario. De manera que comencé a buscar al agente literario del autor y volé a Londres al día siguiente, interrumpiendo mis vacaciones para hacerme con los derechos del libro."

Mientras tanto, en Londres, el autor, Mawson, y su agente se dedicaban a descartar diversas ofertas de productores y empresas de producción que querían adquirir los derechos escénicos de "The Lazarus Child". Como explica el propio Mawson, "sobre la mesa teníamos muchas ofertas muy generosas, pero todas se presentaban de manera muy contundente: en esencia, todas se dirigían a mi agente para decirle 'esto es lo que estamos dispuestos a pagar por los derechos; esta oferta expira en el plazo de una semana'. Y entonces, en medio de todos esos faxes, nos llama un caballero desde Italia. Ciro Dammicco fue el único productor que se mostró interesado en hablar conmigo, el autor el libro. Ese solo hecho nos impresionó, de modo que accedimos a vernos con él."

Al permitir que los derechos quedaran en manos de un productor, lo que a Mawson le preocupaba era qué le sucedería a la historia cuando la adaptaran para la gran pantalla. Con un argumento pleno de emoción, tenía el temor de que alguien lo cogiera e hiciera una película ñoña o lacrimógena.

"Estaba realmente inquieto a ese respecto", explica Mawson. "¿Cuántas veces no habremos visto una novela que, llevada al cine, no funciona? Sucede muchísimas veces."

La reunión de Dammicco con Mawson fue bien y al final de la misma ambos se estrechaban las manos; el productor se marchaba con los derechos cinematográficos del libro y el autor se marchaba consciente de haber encontrado un productor interesado en mantener la integridad del argumento cuando se convirtiera en largometraje. "Siempre hay un riesgo, pero estaba vez era diferente: las sensaciones eran muy buenas", concluye Mawson.

Por entonces Dammicco y su empresa, Eagle Pictures, estaban dando los últimos toques a una miniserie, Almost America, que debía filmarse en el verano de 2000 en Canadá. Su socio en la producción era el canadiense Bruce Harvey, de Illusions Entertainment, con sede en Calgary.

Durante una reunión en Europa, Dammicco le dio a Harvey su ejemplar de la novela "The Lazarus Child" y le pidió que la leyera y le dijera lo que pensaba. Al igual que Dammicco, Harvey la leyó de una sentada y se sintió embelesado por las fibras que la novela había tocado en su interior y, no menos que Dammicco, advirtió el potencial de la novela de ser traducida a imágenes.

En palabras del propio Harvey, "cuando busco dramatismo en una película, busco aspectos que creen una emoción y la lleven al extremo. En La última puerta contemplamos la familia desde el prisma de lo que sería la mayor de las pérdidas. Al comienzo de esta película tenemos una pareja que piensa que acaba de vivir un suceso terrible sólo para descubrir que, en el orden general de las cosas, no es nada comparado con lo que podría sucederle a una familia y lo que podría separarles." "Para hacer un largometraje hay que encontrar elementos como esos: elementos que lleven las cosas al extremo sin caerse al precipicio; permitir al público enfrentarse a grandes emociones en un espacio de tiempo pequeño. Sólo tenemos unas dos horas para contar una historia. Y hay que encontrar cosas que atrapen a los espectadores rápidamente y les lleven a lugares a los que normalmente no les gustaría ir y luego liberarles al final de una manera que les haga sentirse bien en torno a lo que acaban de ver. Este libro poseía todos esos elementos: redime a la familia, redime la fe y sin embargo no toma el camino más fácil, habla de no aceptar lo que se nos dice y de esforzarnos por aquello en lo que creemos. Esta novela era magnífica desde el punto de vista de que poseía todos esos elementos."

Cuando Harvey le llamó al día siguiente, Dammicco sabía que tenía el socio de producción con el que hacer La última puerta. "Bruce se sentía tan fascinado por el libro como yo me había sentido. Y le dije, 'no sé cuándo haremos la película, pero cuando ambos estemos preparados la haremos y la haremos bien'."

El drama épico Almost America, protagonizado por Sabrina Ferilli, Massimo Ghini y Henry Czerny se filmó entre el verano y el otoño de 2000. Cuando se emitió en el canal de la televisión italiana RAI tuvo una tremenda audiencia las dos noches que duró. La versión escénica se exhibió en festivales de todo el mundo y cosechó diversos premios. La experiencia también puso de relieve que tanto Dammicco como Harvey, que son ya grandes amigos, se sentían muy cómodos trabajando juntos.

Harvey expone que Dammicco y él piensan de manera similar sobre los proyectos: "a lo largo de los años he tenido muchos socios de coproducción, y lo bueno que tenemos Ciro y yo es que compartimos una base emocional. Hay ciertas cosas que nos gustan de la narración y nos sentimos muy cómodos juntos."

Dammicco está de acuerdo y añade que "cuando hago una película, lo abarca todo: es como un crío; forma parte de tu familia y la vives y la exhalas durante todo el proceso creativo y en ocasiones se convierte en un monstruo con el que hay que lidiar -una batalla, qué digo, una guerra- pero al final, si te sale una buena película, todo el esfuerzo y las penurias han merecido la pena. Y necesito hacer cine con alguien que no sólo piense, sino que también sienta como yo. Ese alguien es Bruce, que no sólo es alguien en quien confío, sino que ansía hacer buenas películas, que sabe hacer las cosas como productor."

Y de esta manera comenzó el proceso de producción de La última puerta, aunque tardaría más de tres años en filmarse el primer fotograma.

Los productores sabían que una novela de emociones tan apasionantes como "The Lazarus Child" necesitaba a alguien que pudiera adaptarla a la pantalla de manera que se mantuviera el espíritu de la narración de Mawson. Dammicco y Harvey consideraron a varios escritores antes de decidirse por el ganador de un Oscar® Ron Bass.

Dammicco sabía que "esta novela se merecía y demandaba una adaptación escénica de primera categoría. Ron Bass se sintió conmovido al leer la novela, de manera análoga a lo que nos sucedió a Bruce y a mí. Pensar que Ron Bass escribiera nuestro guión era para mí como un sueño, algo casi imposible de creer. Pero le había gustado la novela, así es que me reuní con él en Napa Valley y escuché sus reflexiones."

A Bass le gustaba el libro y se mostró entusiasmado cuando se encontró con Dammicco. Tenía diversas ideas sobre cómo escribir el guión en un lenguaje visual que fuera fiel al argumento y estaba ansioso por ponerse a trabajar. Su apasionamiento convenció a los productores de que tenían guionista.

Pensar en su novela en las manos de Bass satisfizo a su autor, Mawson. "Cuando los productores me dijeron que Ron Bass iba a escribir el guión supe que la novela iba a recibir un buen trato. Para coger 100.000 palabras y convertirlo en 100 minutos hay que cortar mucho, pero estaba convencido de que Ron Bass podía hacerlo como el mejor."

A los productores les impresionó la capacidad de Bass de reducir la novela a un guión sin renunciar a la esencia y a la integridad de la historia. Para Harvey, "mucho de lo que Ron ha hecho -tomar del libro todos los elementos que realmente importaban de un modo que uno creería estar leyendo la novela completa en lo que, de hecho, es la cuarta parte del material- es increíble. Lo que mejor hace Ron Bass es contar historias que nos hacen creer que tratan de gente a la que conocemos. Aunque haya elementos de ciencia-ficción en el argumento, seguimos creyendo que se trata de personas de carne y hueso que experimentan sucesos reales. Creo que merece la pena destacar cómo Ron cogió un libro muy bello y lo convirtió en un guión aún más bello y luego Graham lo elevó todo a un nivel completamente nuevo al trasladarlo a la pantalla."

El director, Graham Theakston, trabajó con Ron Bass en varios borradores del guión, hasta el mismo día del comienzo del rodaje. Theakston dice que el guión cambió algo, aunque no gran cosa. "Leí el guión y luego leí el libro y luego volví a leer el guión otra vez. Son muy parejos. Han cambiado algunas cosas pero creo que Ron ha sabido preservar el tono y las verdaderas emociones de la novela. Lo que ha cambiado es que suprimimos toda la parte de antecedentes de la historia que creíamos que no necesitábamos: una especie de flashback de Lizzie que interrumpía el desarrollo de la trama. El otro gran cambio fue el paisaje de la secuencia de la hipnosis, al final de la película. En un principio era bastante parecido lo que Mawson había escrito en su libro pero por razones prácticas y de concepto narrativo lo cambiamos para destacar los hechos en un mundo más pequeño."

Para Andy Garcia, que ya había intervenido en dos filmes con guión de Ron Bass antes de La última puerta, el guión es excelente. "Es de una factura exquisita. Resulta emotivo sin caer en lo melodramático y posee un impulso externo, que crece y crece, sumamente interesante. Ron es un guionista maravilloso."

Tras haber actuado también en dos películas en las que Bass había escrito algunos de sus papeles más potentes (Bernadine Harris en Esperando un respiro y Stella Payne en How Stella Got Her Groove Back), Angela Bassett afirma que se siente encantada cuando tiene un guión de Ron Bass sobre el escritorio para leer, y que esta vez tampoco fue una excepción. "Al leer el guión lo primero que me llamó la atención fue que ésta es una de las primeras veces que leo un texto en el que hay dos -no uno, sino dos- personajes femeninos muy tridimensionales, redondos, emocionalmente ricos."

En cuanto a Theakston, dirigir esta historia le resultó muy natural. "Trata sobre la paz emocional," dice, y añade: "Presenta aspectos que me gustan mucho, como la idea de que lo que nos sucede en la infancia puede marcar el futuro y afectar a nuestro comportamiento de adultos, como le sucede a Lizzie Chase."

Para Dammicco y Harvey, su elección del director fue todo un acierto. Según Harvey, "Graham encaja muy bien con nosotros, porque posee las mismas percepciones en torno a la emoción, al talento y a los actores y como extraer los primeros de los segundos, buscar la esencia de la escena y traerla al primer plano".

Dammicco está de acuerdo. "Graham posee una visión singular propia. Es capaz de tomar un pequeño momento o instante de una escena que todos los demás habrían pasado por alto y convertirlo en algo grande y mágico."

Mientras, Dammicco y Harvey estaban consiguiendo financiación y asegurándose de que hubiera talento de sobra, tanto interpretativo como técnico, para hacer posible el largometraje que deseaban hacer.

Según Harvey, "para trabajar en este tipo de película de producción independiente -a este nivel de cinematografía- tienes que querer de verdad hacer la película. Si estás pensando cómo vas a hacerte una buena hucha, y cómo vas a cobrar unos buenos dineros por la producción y unos buenos gastos fijos de la productora y tal… si tus socios están pensando eso, lo llevas claro, porque jamás tendrás dinero suficiente para hacer la película que quieres hacer. Estábamos dispuestos a coger hasta el último céntimo que teníamos y ponerlo en el proyecto. Y queríamos estar seguros de que todo el mundo tuviera el mismo objetivo en mente.

Con socios internacionales como el grupo Hachette, Aurum Producciones S.A., Random Harvest Group, Telefilm Canada, Morgan Creek y Alliance Atlantis, La última puerta se puso en marcha con un objetivo compartido por todos los que tuvieron algo que ver en ella: hacer la mejor película posible.

EL REPARTO ADECUADO

Delante de la cámara hay varios personajes perfectamente definidos con los que el público tendrá que identificarse. Mawson y Bass habían creado unos caracteres profundos y cada rol requería un talento especial para tomarlo del papel y llevarlo a la pantalla.

Jack Heywood, el patriarca de la familia, es un americano que lleva quince años viviendo en Inglaterra, se ha casado con una inglesa, tiene dos hijos pequeños y desde el primer momento que le vemos aparecer, sabemos que algo no va bien. Ha cometido una infidelidad; su matrimonio y su empresa están en peligro y además se siente rechazado en una sociedad de la que pensaba que formaba parte hacía tres lustros. Luego, tras el accidente de tráfico que somete a tan grave trauma a sus dos hijos, se da cuenta de que lo único que le importa es su familia. Lo único que anhela es volver a casa y en su caminar hará lo que esté en su mano por volver a unir a su familia.

Theakston, el director, está encantado de haber tenido a Andy Garcia para el papel de Jack.

"Andy ha trabajado a ambos lados de la cámara, por lo que comprende a la perfección el mundo del cine", señala Theakston. "Es fantástico verlo: es tan emotivo en lo personal como en lo actoral. Sus emociones traspasan la pantalla y era exactamente lo que necesitábamos para esta película. Además colabora mucho… lo hemos pasado en grande. He disfrutado trabajando con él."

Bruce Harvey está de acuerdo y recalca que la reputación y las elecciones profesionales de Andy han allanado el camino para que el público entienda quién es Jack Heywood.

Ahondando en el tema, dice Harvey que "el personaje que interpreta Andy Garcia, el padre en la película, es sumamente complejo. En cierto sentido, es su enorme error de juicio lo que atrae el infortunio a la familia. Por lo tanto, este personaje, en cuanto adulto, cabría percibirlo como el más culpable y es quien debería sentir más remordimiento por lo que ha pasado. Y en la cinta hay que hacerlo de manera que no resulte melodramático. Andy es una persona que, sin duda, es capaz de aflorar emociones en pantalla pero también es un actor de talento capaz de poner un parapeto delante; no exagera y de esa manera la familia resulta sumamente creíble. La virtud evidente de Andy es que el público lo conoce muy bien. Y cuando estás haciendo un filme has de tener en cuenta lo que el público conoce en cuanto a quiénes son los personajes; no necesitas todas las páginas que en un libro son imprescindibles para caracterizar el personaje. En una peli, cuando un actor conocido camina en pantalla el público tiene ya una percepción de la clase de personaje que va a ser. Y alguien como Andy Garcia… cuando hace su aparición tienes la sensación de que en cierto modo es un 'tío de pelo en pecho', pero también alguien que tiene corazón y un sentido de la fortaleza y la emoción. Andy sabe hacerlo muy bien."

El personaje de Alison Heywood es el de una esposa angustiada que, al comienzo de la película está obsesionada por su maltrecho matrimonio con Jack, pero que muy pronto pasa a darse cuenta de que hay cosas más importantes que el error que cometió su marido y que ahora, en muchos sentidos, tiene que tirar de la familia y mantenerla cohesionada emocionalmente y pelear con todo su ser si es que queda alguna esperanza de que vuelva a estar unida otra vez.

Frances O'Connor se hizo inmediatamente con el papel. "Me gusta mucho la transformación de Alison a lo largo de la película, de donde parte y donde termina llegando. A Alison le cuesta exteriorizar sus emociones pero se ve envuelta en una a situación donde no le queda otro remedio. Es una persona fieramente leal y que quiere a su familia por encima de todo."

En cine, O'Connor ha encarnado gran variedad de papeles, desde Monica Swinton, la madre de Haley Joel Osment en A.I. Inteligencia Artificial de Steven Spielberg, a su interpretación de Fanny Price en Mansfield Park, siempre exhibiendo un agudo sentido de la familia.

Esta trayectoria le vino bien a la hora de decidir el papel de O'Connor, señala el productor Harvey. "Necesitábamos a alguien con fuerza; tenía que dar la réplica a Andy Garcia y estar a su altura. Y lo que buscábamos era una actriz que no diera el tipo de una arpía, sino el de alguien que se preocupa por su familia y es capaz de sacarla adelante, confiada en que siempre hay solución al problema. Ella es la que en su fuero interno cree que la familia se puede salvar y puede volver a ser lo que fue antaño. Frances posee sin duda el vigor necesario y fue capaz de lograrlo."

Theakston coincide plenamente y añade que "es fantástico lo que ha hecho con el papel de Alison. La emoción que extrae de la situación resulta sorprendente. Con Frances, el personaje literario ha cobrado vida propia."

Andy Garcia también alaba a O'Connor. "Frances es una artista extraordinaria y en la película mantenemos un equilibrio muy delicado, porque mi personaje ha tenido una aventura y este desgraciado accidente sucede mientras estoy fuera, lo que complica nuestra relación aún más si cabe. Había que abordar la interpretación con cierta delicadeza y hacía falta una actriz del calibre de Frances para lograrlo, así es que ha sido una suerte contar con ella."

Ben Heywood es un vivaz muchacho de doce años. Quiere a su hermana Frankie al igual que a su familia y por culpa de un pequeño error involuntario de no cuidar de su hermana por espacio de un instante, quizá se haya ido para siempre. Se culpa totalmente de un accidente de tráfico del que no fue responsable y está completamente traumatizado. Su máximo deseo es devolver a Frankie la consciencia y está dispuesto a hacer el mayor de los sacrificios.

Para el papel de Ben se escogió a un actor inglés que viene pegando fuerte: Harry Eden. Harry no desconoce lo que es una interpretación emotiva y arrolladora, pues ya había impresionado a crítica y público por igual con su caracterización del hijo de diez años de una madre heroinómana en Pure, de Gillies MacKinnon.

Joven amable, que dice disfrutar sumergiéndose en el papel y que ha hecho del amor a sus padres el punto de partida para encontrar los sentimientos de Ben, trabajar con Eden en el plató fue una delicia para todos, y puso en escena su emotiva interpretación con una precisión asombrosa.

El director Theakston, que seleccionó a Eden de entre cientos de muchachos que se presentaron al casting, dice que es un jovencito muy centrado. "Harry comprende lo que sucede en cada escena e incorpora dicho entendimiento a su actuación, lo que no deja de ser notable para un chaval de tan sólo trece años."

Para Andy Garcia, "Harry tiene un trabajo bien difícil en la película; es un papel muy importante y al tiempo muy profundo para un actor joven. Pero ha llegado perfectamente preparado y dispuesto para rodar. Estoy encantado por su talento y su comprensión de las líneas maestras de las película."

Bruce Harvey apunta asimismo lo impresionado que quedó todo el plantel con la interpretación de Eden. "Durante el rodaje, más de una vez y más de dos nos arrancó las lágrimas. Cuando estábamos filmando la secuencia tras el accidente de tráfico en Londres, nos hizo llorar a todos mientras su personaje llora a su hermana. La fuerza de las emociones que aportó a la escena es digna de destacar. Con independencia de lo bueno que hubiera sido el resto del elenco, todo se habría venido abajo si su actuación no hubiera sido buena porque, en más de un sentido, el personaje de Ben es el verdadero protagonista de La última puerta. Harry Eden ha sido un descubrimiento feliz. Es un muchacho increíble, más maduro que chavales mucho mayores que él."

La historia de los Heywood es una de las dos líneas argumentales que se cuentan en La última puerta. La otra es la de la Dra. Elizabeth Chase (Lizzie), interpretada por Angela Bassett.

Lizzie es una mujer totalmente influida por su pasado. Se ha pasado toda la vida intentando recuperar niños comatosos como resultado de no haber sido capaz de salvar a su hermano Danny cuando era joven. Danny, su hermano menor, entró en coma y luego murió después de prácticamente ahogarse tras romperse el delgado hielo del lago en el que patinaba. El resto de la vida de Lizzie ha estado consagrada (sea ella consciente o no) a intentar resucitar a Danny: por eso dirige la clínica y por eso es quien es. Y al final, tras encontrarse con los Heywood se da cuenta de qué es lo que la ha motivado todos estos años.

Theakston califica a Bassett sencillamente como una actriz "con la que es maravilloso trabajar. Es muy abierta. Angela es una dama muy cálida, lo que la convierte en una actriz sumamente emotiva. Cogió el papel de Lizzie y lo hizo suyo."

A los productores también les embelesó Bassett y su interpretación. Para Ciro Dammicco, "Angela tiene auténtico imán. A todos nos encantó trabajar con ella. Fue la primera en leer el guión y la primera en decir 'Quiero un papel en esta película'. Fue una decisión muy importante, porque el papel de Lizzie Chase no fue escrito pensando en una mujer negra. Lo pensamos mucho y al final dijimos: "Sí, es perfecta para Lizzie". Pero Lizzie fue el punto de partida. Es una excelente actriz y estamos muy contentos de habernos decidido por ella.

Bruce Harvey coincide. "De joven era un gran fan de Tina Turner y cuando vi Tina me convertí en un grandísimo fan de Angela Bassett. Su capacidad de pasar de una tierna expresión de cariño a otra de fuerza y de potencia, capaz de taparle la boca a un fiscal en un momento dado, resulta pasmosa. Angela posee carisma, belleza y talento: lo tiene todo. Entre bastidores, nos encantó tenerla. Trabajó muy bien. Fue encantadora con todos. Todo lo bueno que diga de ella es poco."

EL EQUIPO DE RODAJE

Los productores no conocían el trabajo de Graham Theakston cuando surgió su nombre para dirigir La última puerta, pero pronto se dieron cuenta del acierto que era tenerle a bordo.

Harvey explica que "cuando Ciro y yo leímos el libro, nos dimos cuenta de que Robert Mawson había creado una gran obra. Cuando fuimos a ver a Ron Bass éramos conscientes de las muchas películas que había escrito, de manera que sabíamos quién era. Con Graham no teníamos tan claro con quién tratábamos a partir de su obra, pero hablando y tratando con él en los meses de reuniones de preparación nos inspiró gran confianza. La sensación de tranquilidad fue creciente, pero seguíamos sin haberle visto en acción, en el trabajo. Y esa fue precisamente la mayor alegría para nosotros; ver a Graham coger el guión y mejorarlo más de lo que Robert Mawson o Ron Bass o cualquiera de nosotros hubiera creído posible y leerlo a otro nivel. Un tío de gran talento: creo que se merece las mayores alabanzas por esta película."

Dammicco está de acuerdo. "Graham es sin duda una persona que sabe sacar lo mejor de todos los que están a su alrededor. Del electricista a los maquinistas, de los actores al diseñador de producción y los productores: obtiene el máximo de todos y cada uno, lo amolda a su propia visión y lo plasma todo en la película para suerte de los espectadores."

Theakston comenta su estilo de trabajo con los actores en las escenas emotivas: "la comunicación es importante. Antes de que el equipo de rodaje filme la escena necesito estar a solas con los actores en el plató. Durante los ensayos procuro hablar con ellos sobre la finalidad de la escena, sobre la finalidad de cada personaje, a dónde deberían ir y de dónde vienen. Creo que me va bien resolver todas estas cuestiones durante los ensayos. Cuando llegamos a la fase de rodaje la cosa cambia, ya sea por la iluminación o por el vestuario, por hache o por be, hay sentimientos que evolucionan. Me gusta trabajar durante la escena, asegurarme de que todos se sientan cómodos con dónde estamos, hablar de cómo y por qué podríamos hacer algo de manera diferente o escuchar las impresiones de los actores al respecto. Después ya tengo una idea muy clara de cómo quiero rodarlo."

Andy Garcia está impresionado con Theakston. "Graham es uno de los directores más preparados con los que haya trabajado. Tiene mucho talento y un gran compromiso con el trabajo y siempre resulta inspirador que el director confíe en su visión: cómo deben desenvolverse la película y los matices de la misma. Aprecio su sentido del minimalismo.

Garcia no es el único que disfrutó del estilo de dirección de Theakston. A Frances O'Connor le encanta "trabajar con Graham porque es muy específico, pero crea un ambiente muy amigable y fácil en el trabajo. Siempre tienes la sensación de que puedes formularle cualquier clase de pregunta. Además, es una persona muy creativa y también activa tu imaginación."

Angela Bassett añade que "cuando el guión salió adelante pude ver cierto metraje del trabajo de Graham Theakston. No le conocía mucho porque él trabaja 'al otro lado del charco', como suele decirse, pero al ver la miniserie The Politician's Wife me quedé muy impresionada con su obra, con la sutileza y la fuerza… me quedé enganchada al drama que llevaba implícito. Desde nuestra primera lectura hasta los ensayos en Londres me convencí de su capacidad, de su perspectiva del proyecto, de su fuerza como cineasta y creo que ha sido una suerte tenerle al mando, que haya sido nuestro líder."

Theakston se sintió cómodo sabiendo que contaba no sólo con un gran elenco sin también con un equipo que comprendería su estilo y con el que sería fácil comunicarse. Para los dos puestos clave, la dirección de fotografía y el montaje, pidió y consiguió, respectivamente, a Lukas Strebel y a Pamela Power, dos veteranos con los que ya había trabajado.

Lukas Strebel, el director de fotografía, es un suizo que ha trabajado con Graham Theakston más que nadie. Theakston explica por qué.

"Me gusta trabajar con gente con la que me ha ido bien con anterioridad. Ésta es la séptima película que Lukas y yo hemos hecho juntos en siete años. Desde el punto de vista de la fotografía, vemos las cosas de la misma manera. Cuando planteamos una escena, casi siempre queremos hacerla con la misma lente. Diferimos algo, pero no en que yo quiera un plano general donde Lukas preferiría uno largo. Tenemos apreciaciones similares en cuanto al movimiento de cámara y nos entendemos bien en cuanto a las emociones que debe procurarnos la iluminación. Tenemos un estilo de iluminación parecido, nos gustan las mismas películas. Podría decirse que, en muchos sentidos, hablamos el mismo idioma."

Theakston se siente igual de cómodo cuando habla de su montadora, Pamela Power.

"Anteriormente había hecho dos películas con Pam y su estilo de montaje nunca se anda con rodeos. Ella lo reúne todo rápidamente: utiliza todos los planos que has filmando, aporta cosas, monta de una manera que no te esperas. Y eso me gusta: cuando comencé a trabajar con ella, tras terminar el rodaje, llevaba semanas montando y me presentó cosas que son únicas. Me gusta que me confronte su idea de cómo cree que deberían fluir las escenas. Es increíblemente imaginativa y argumenta sus razonamientos de una manera que me encanta."

Aunque los espectadores que acudan a ver La última puerta no lo adviertan, la mayor parte de la película se rodó en escenarios construidos en estudio. La habitación de hospital de Frankie, el cuarto de Ben, toda la clínica Perlman, el hotel White Lion en Inglaterra, el motel Alpine, incluso el lago donde está patinando el hermano de Lizzie… todo esto se construyó en dos grandes hangares de una antigua base de las fuerza aéreas en Calgary, Canadá.

Tras rodar todas las escenas de interior de la clínica Perlman, se desmontaron todas las oficinas con ventanas y se transportaron setenta y cinco millas al oeste, al pintoresco pueblo de Banff, donde se volvieron a montar en un hotel para tres días de rodaje. El metraje resultante da la impresión de que en el pueblo de Banff realmente existe dicha clínica.

Los escritores disfrutan el lujo de escribir cualquier cosa que sean capaces de imaginar. Pueden situar la acción en otro siglo, en escenarios futuristas o en planetas distantes. El diseñador de producción tiene que lograr que todo parezca real.

El productor Dammicco lo explica así de simple: "cuando un actor pronuncia su texto no importa lo bueno que sea o lo bien que actúe e interprete, si lo que hay detrás de él parece falso, tanto da que tires el texto y la interpretación a la basura. Si el conjunto resulta creíble, entonces ya lo tienes todo."

El responsable de crear los decorados donde Theakston dirigió a los actores fue Gregory Keen, con el que Theakston no había trabajado nunca, pero a quien impresionó su visión. Y su claridad.

"Hablé con Greg por teléfono", dice Theakston. "me gusta cómo habla y cómo piensa: es muy directo, no tiene pelos en la lengua. Me gusta que me digan lo que piensan en lugar de andarse con rodeos. Pero también me gustó su actitud con respecto a cómo podríamos dar visos de realidad a la película. Le di una instrucción muy sencilla con respecto a la clínica de Lizzie: 'imagínate que Frank Lloyd Wright construyera una clínica en las Rocosas'. Greg cogió el guante y desarrolló el tema. Todo vino de la idea de que, visualmente, yo quería algo diferente de Inglaterra, de esa arquitectura eduardiana, georgiana y victoriana y de las casas de campo. Cuando llegué a Canadá quería algo completamente diferente de su estilo arquitectónico. Y Greg me lo dio."

El rodaje principal de La última puerta comenzó en Londres el 11 de agosto de 2003, dos semanas antes de trasladarse a Calgary, en Canadá, el 28 de agosto. La filmación continuó en Calgary y alrededores hasta el 12 de octubre, fecha en la que finalizó la fase del rodaje fundamental.

"Para mí", comenta Theakston, "la película es una experiencia emocional en la que la gente se da cuenta de que en la vida hay mucho más de lo que aflora en la superficie práctica y material, de que existe todo un mundo subconsciente al que mucha gente prefiere sustraerse, en el que las cosas que suceden en la infancia de las personas les influyen para el resto de sus vidas. Gran parte de la gente parece no darse cuenta de eso y la mayoría ni siquiera tiene la oportunidad de enfrentarse con ello. Si aumentamos el nivel de concienciación al respecto y si la gente se siente predispuesta a portarse bien con su familia y a acercarse a las personas que quieren, misión cumplida. Espero que la gente salga de la película sintiendo que han recorrido una senda emocional que les hace sentirse bien, y no mal."

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