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Crank: Veneno en la sangre


Cartel de Crank: Veneno en la sangre

Chev Chelios está a punto de empezar el día cuando recibe una llamada de teléfono inesperada. Semiinconsciente, casi incapaz de moverse y con el corazón que apenas le late, Chev contesta al móvil para escuchar la voz del matón Ricky Verona, quien le anuncia que le ha envenenado mientras dormía y que sólo le queda una hora de vida.

Chev es un asesino a sueldo que trabaja por cuenta propia para el principal sindicato del crimen de la Costa Oeste. Y la noche anterior un encargo normal y corriente que se suponía iba a ser como cualquier otro asesinato salió, contra todo pronóstico, mal: Chev dejó ir a su objetivo en un intento por dejar el mundo del asesinato por encargo y comenzar una nueva vida junto a su novia Eve.

Ahora, Chev tiene que mantenerse en movimiento -literalmente- para salvar la vida. La única forma de retrasar el momento en que el veneno detenga su corazón es lograr que la adrenalina fluya a raudales por su cuerpo. Mientras el reloj sigue su curso inexorable, Chelios se abre camino por las calles de Los Ángeles, haciendo estragos entre quienes se atreven a ponerse en su camino. Tiene que rescatar a Eve del peligro, mantenerse un paso por delante de su particular Némesis mientras intentan eliminarle, y buscar un antídoto con el que salvar su propia vida.

     Título original: Crank
     Año: 2006
     Duración: 87 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Acción.
     Fecha de estreno: 11/10/2006
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Aurum Producciones S.A.

 

Comentario

Para los guionista/directores Mark Neveldine y Brian Taylor, directores de publicidad que debutan en la gran pantalla, Crank es fruto de su deseo personal de realizar una película de acción sin tregua. "Padecemos el Trastorno de Déficit de Atención (TDA) por Hiperactividad, al igual que otros setenta millones de americanos", bromea Neveldine, "y queríamos hacer una película que fuera como un videojuego". "Crank es un largometraje para gente con TDA. Es una locura de película", añade Taylor.

Crank transcurre a lo largo de una jornada frenética en Los Ángeles, donde Chev Chelios (Jason Statham), un asesino a sueldo que está intentando dejar el negocio para llevar una existencia más normal con su novia Eve (Amy Smart), ajena a todo el asunto, se levanta descubriendo que Verona (Jose Pablo Cantillo), su Némesis particular, le ha envenenado con una droga que le matará si se detiene siquiera un minuto. Para burlar a Verona y a su gente, y acabar un trabajo que consiste en eliminar a un capo de la mafia china que responde al nombre de Don Kim (Keone Young), Chev ha de confiar en su fortaleza física, en la ayuda de su amigo Kaylo (Efren Ramirez) y en el consejo médico de Doc Miles (Dwight Yoakam) para seguir moviéndose… y permanecer con vida.

"Con Crank queríamos hacer una película en la que el prota se moviera, se moviera, se moviera todo el tiempo. Es como Speed, sólo que en lugar de un autobús, es un tío. Y si se para, explota", dice Taylor. "Ello nos proporcionaba una manera intrínseca de mover la cámara como a nosotros nos gusta moverla y enfrentar el mundo del personaje tal y como queríamos hacerlo."

Ese mundo es el sórdido submundo de Los Ángeles. Fue la original visión de Neveldine y Taylor sobre ese marco lo que en un principio atrajo al productor de Lakeshore Entertainment Skip Williamson, quien sabía del dúo por su innovador historial en el terreno publicitario y por su estrecha amistad con su agente, Micheal Sheresky, de William Morris. "Un pajarito me habló de estos dos", dice Williamson, "y sabía que su trabajo era, lisa y llanamente… ¡una locura! Tras visionar sus anuncios, me di cuenta de que realmente estaban en otro nivel. Lo hacían todo, desde manejar la cámara a instalar grúas o a mover los focos. Su forma de tener a todo el mundo contento, sin dejar de apretarles en el trabajo, era realmente impresionante. Sheresky me pasó el guión y a las veinte páginas ya sabía que aquella combinación de estilo y narración llegaba en el momento justo."

Lakeshore comenzó, pues, a trabajar con la pareja, pastoreando el guión a lo largo de sus diversas fases, hasta que se dio la primera claqueta. El productor Richard Wright comentaba en su momento que "Mark y Brian escribieron el guión hace varios años y trabajaron con nosotros durante dieciocho meses para poner la película en marcha. Ahora la están dirigiendo, son los operadores de cámara y realizan un aporte decisivo en cuanto a la iluminación. Es su película y en nuestros días no es habitual que un director se responsabilice de una parte tan sustancial del proceso creativo global de un largometraje."

Por otra parte, para el éxito del rodaje era esencial contar con el actor adecuado para dar vida al personaje de Chev. "Se suponía que es un tipo de L.A.", recuerda Taylor. "Nunca pensamos en un inglés. Repasamos innumerables actores americanos intentando encontrar a alguien que tuviera esa especie de rudeza creíble de aquellos intérpretes idolatrados de los años 70, de los Steve McQueen y los Roy Scheider, auténticos malaleches. Pero de aquella generación se acabó lo que se daba, al menos de esa manera".

"Pero de repente nos topamos con Jason y… ¡menudo tipo duro!"

"El guión era totalmente distinto de cualquier otra cosa que hubiera leído jamás", recuerda Statham. "Es una locura, qué digo… más que una locura. Tiene tantas buenas escenas, rebosa tanta violencia, romance, comedia, drama… Es una especie de cóctel de diez películas en una."

Taylor cree que Statham ha sido capaz de hacerse con todos y cada uno de los aspectos del filme y del personaje: "es una interpretación que nos impresiona a todos cada vez que la vemos. Hace prácticamente todo lo que se le puede pedir a un actor, desde mostrarse violento y físico a comportarse de forma mesurada, encantadora y urbana. Su interpretación posee tantísimos matices que resulta increíble, fantástica."

El Productor Ejecutivo, David Rubin, está de acuerdo con la valoración de Taylor: "Antes de comenzar el rodaje, Chev era el gran interrogante. Tenía que ser un tipo duro pero también debía tener un gran corazón. Era preciso que fuera ágil, aunque no un supératleta. Tenía que ser inteligente, pero no un listillo; divertido, pero no un chistoso. Era increíble llegar todos los días al rodaje y ver a Jason enfrentarse a las escenas de acción difíciles y lograr que parecieran tan fáciles, y cambiar luego al complejo tempo de la comedia y conseguir que resultara divertido. Y, bueno, aunar en ocasiones todos esos elementos en una misma escena me parece absolutamente prodigioso."

La mayoría de los momentos cómicos y románticos de Crank son fruto de la relación de Chev con su dulce y protectora novia Eve, interpretada por Amy Smart. "Eve es el antídoto de la brutalidad que marcan el estilo de vida del tipo este y de su personalidad", explica Neveldine.

A Smart le entusiasmó la posibilidad de hace su primer largometraje de acción y desde el primer momento se sintió fascinada por la dinámica de la relación entre Eve y Chev. "Creo que ilustran muy bien ese dicho de que "los opuestos se atraen": a ella le atrae este sujeto peligroso, misterioso y duro pero que, en el fondo, es un muchacho dulce. Pero, al mismo tiempo, es todo lo contrario de Chev porque lo que a él le atrae de ella es su ternura y le ofrece un espacio seguro al que regresar cuando puede escaparse de su frenética vida. Además, mi personaje cree que su novio es programador de video juegos y no un asesino a sueldo. Pero cuando lo averigua, la conexión es tan fuerte que casi se convierte en algo excitante para ella."

Statham cree que los directores no podrían haber elegido una actriz mejor para ese papel. "Eve representa todo lo que no es Chev -una alma pura, una persona pacífica-, y Chev está absolutamente loco por ella. Le hace sentir que existe otra vida que merece la pena vivir y Amy encarna exactamente todo eso. Y además es preciosa, divertida, adorable y especial hasta decir basta."

Si Eve representa todo lo bueno que hay en la vida de Chev, el personaje de Ricky Verona, interpretado por Jose Pablo Cantillo, es su antagonista en este drama. Cuando comienza la película y Verona ha envenenado a Chev, espera sin lugar a dudas que muera. Pero Chev sobrevive y, a medida que transcurre -entre sudores- el disparatado día cuya crónica es Crank, Chev termina absorbiendo la mayor parte de la atención que pretende conseguir Verona.

Dar vida a un villano tan complejo es una de las razones que más atrajeron a Cantillo de este papel. "Tenemos a estos dos asesinos a sueldo: el que yo encarno [Ricky] es el Número Dos que quiere ser el Número Uno. Pero no es cuestión sólo de eliminarlo para quedarse con su puesto, es preciso hacerlo con estilo. Hay en él un cierto delirio de grandeza. Nadie le falta al respeto. Pero es que mataría por granjearse respeto, el tío. Y de repente viene el Chev este que le trata como a un ciudadano de segunda categoría."

Entre otros personajes que desempeñan un papel principal en la vida de Chev figuran su transformista amigo e informante Kaylo, interpretado por Efren Ramirez, cuyo papel en Napoleon Dynamite causó sensación y lo lanzó al estrellato. "Kaylo es un personaje tan tridimensional…", asegura Ramirez. "Hay tanto que decir de él. Es una personalidad multifacética con multitud de sombras que, a lo largo de toda la película, se van desvelando a medida que ayudo a Chev a dar con los malos."

Los directores fueron asimismo capaces de convencer a Dwight Yoakam para que se uniera a la troupe e interpretara a Doc Miles, el médico al que consulta Chev en su intento de eliminar el veneno de su organismo. Yoakam rodó todas sus escenas en un día. "Mi personaje es una especie de doctor rockero cuya clientela está formada fundamentalmente por lo peorcito de la sociedad de LA y creo que eso le mola." El músico/actor añade que "me lo leí y pensé, "¿Sabes qué? En el esquema general de la película, éste tipo podría ser divertido de interpretar." Me halaga mucho que me lo pidieran."

Dirigir un reparto tan grande y variado como el de Crank no fue sino uno más de los retos a los que se enfrentaron los directores noveles Neveldine y Taylor, aunque en absoluto incoherente con su planteamiento eminentemente práctico.

A Statham, en particular, le impresionó la capacidad de los directores desde un primer momento. "El guión me interesó mucho. Cuando me reuní con Mark y Brian, comenzaron a explicármelo y me mostraron sus cintas. Me di cuenta de que tenían muy claro lo que querían y de que, desde luego, sonaba muy diferente de la mayoría del material que circula por ahí."

Pero ni siquiera entonces se daba cuenta de que parte de lo que los directores tenían en mente era que Neveldine se calzara unos patines y filmara la acción con la cámara al hombro. "Tienen esta forma estupenda y libérrima de rodar. La nueva generación de equipos de Alta Definición (HD) les permite -al ser las cámaras tan pequeñas- colocarlos en lugares en los que jamás te plantearías meter una cámara", añade Statham. "Una vez iba conduciendo y van y me colocan una cámara entre las piernas. Se trata de una estructura absolutamente libre. Jamás había visto nada parecido. Para mí, lo mejor es trabajar con gente que ha escrito el guión y es capaz de dirigirlo. En la vida había pensado que el director manejara la cámara además. Su talento es inagotable."

El técnico en imagen digital Nick Theodorakis se dio cuenta de inmediato que Neveldine y Taylor eran unos directores que querían utilizar la HD para dar forma a un planteamiento visual propio y singular. "Me trajeron a bordo como control de calidad, para que me cerciorara de que el diseño visual de la película alcanzara un cierto estándar de calidad aceptable con arreglo a lo que se ve en la mayoría de las películas", recuerda Theodorakis. "Me di cuenta de que el planteamiento visual de los directores no sólo se ajustaba perfectamente a su estilo propio, sino también al guión de esta película de ritmo enloquecido, y que quedaba de maravilla. Visualmente, la cinta resulta increíblemente frenética y dinámica. Hay mucho movimiento pero no se reduce sólo a eso, algo que sin duda se puede apreciar en la calidad de las imágenes que han rodado."

Theodorakis añade que "Neveldine y Taylor son grandes entusiastas del vídeo, lo que resulta una sorpresa muy agradable porque la mayoría de las veces cuando colaboro con gente que rueda en Alta Definición, lo hacen porque no se pueden permitir rodar en cine o lo ven como algo que debería tener el aspecto del cine. En cambio, estos dos jóvenes han crecido con el vídeo y lo contemplan como una forma de arte en sí mismo, lo cual es excelente porque pudimos desarrollar un planteamiento que no fuera exactamente cine ni tampoco fuera exactamente vídeo tradicional o HD. Es algo quintaesencialmente Crank, un diseño visual "made in Neveldine-Taylor"."

Rodar la película en formato digital, empero, obligó a los directores a enfrentarse a algunas desventajas inevitables o, como recuerda el productor Wright, "en esta producción hemos llevado adelante doce líneas de aprendizaje diferentes de manera simultánea, lo que en ocasiones ha resultado ser una experiencia aterradora." Las Sony 950, las cámaras de preferencia en el decorado, tenían un cable que las conecta a un pupitre, por lo que inicialmente no eran lo suficientemente portátiles para que Neveldine, en funciones de operador de cámara, las llevara consiguen durante las tomas, sobre todo en las secuencias de acción de ritmo más vertiginoso. La solución al problema llegó con el desarrollo de lo que dieron en llamar la "nanocam": una mochila que permitía a Neveldine sostener en la mano una pieza de la cámara desmontada, la lente y una placa de imagen, mientras que el resto de la cámara, el pupitre y el cinturón de baterías iban firmemente sujetas a la espalda del director/operador.

Richard Wright señala que "la principal ventaja es que, de hecho, tienes el laboratorio en el decorado. Nuestro técnico en imagen digital, Nick Theodorakis, es capaz de ajustar la apertura -brillo, color, nitidez- en quince ejes diferentes de ajuste de la imagen sobre la marcha. Por lo tanto, se puede comenzar en interiores con un nivel de luz, salir al aire libre con una luz completamente diferente y ajustarla sobre la marcha. Hace que la iluminación resulte mucho más fácil y convierte en muy posibles tomas que de otro modo habrían resultado imposibles o, cuando menos, muy difíciles. También nos proporciona la posibilidad de ver al instante lo que acabamos de rodar."

Theodorakis señala que el empleo de HD, además de eficiencia, también aporta un lenguaje visual más intenso, del que Crank hace uso con efectos sorprendentes. "Por lo general, en la cinematografía tradicional, se utiliza el obturador para mejorar una escena de acción", explica, "y de hecho hasta ahora sólo se había utilizado para eso [las escenas de acción]. En Salvar al soldado Ryan, en la escena de la playa, donde todo es confusión y cañonazos por todas partes, se cierra el obturador. Luego se vuelve a la imagen normal con obturador a ciento ochenta grados, que es a lo que todos estamos acostumbrados: una imagen tranquila y muy normal."

"En nuestro caso, la idea encaja con el título: Crank [manivela para arrancar un coche antiguo]", continúa. "Le dimos a la manivela desde el primerísimo plano: nuestro ángulo de obturador básico es el que la mayoría utilizaría para una secuencia de acción, que fue otro de los conflictos que tuvimos al principio: ¿seguro que podemos hacer esto? ¿Podemos comenzar con una sensación de energía increíblemente elevada y mantenerla durante toda la película? Lo probamos y nos encantaron los resultados que obtuvimos. Incluso en las escenas de diálogo cerrábamos un poco el ángulo del obturador para proporcionar un poco más de sensación de frenesí. Lo cual resulta magnífico porque, incluso cuando la película baja el pistón, es posible sentir realmente el dilema de Chev: tiene que seguir aumentando el ritmo o de lo contrario muere. Encaja perfectamente con este largometraje en particular."

Taylor cree que "cuando la gente vea esta película van a ver algo que tiene un impacto visual completamente diferente al de cualquier otra película que hayan visto. Y ese era nuestro objetivo." Y añade: "Si vamos a abrazar esta nueva tecnología y hemos de pasar por todo el aprendizaje que conlleva trabajar con ella, saquemos algo en limpio e intentemos innovar."

Otro notable avance de los directores de Crank fue permitir que su estrella hiciera la mayor parte de sus escenas de acción, incluso en las secuencias más importantes y peligrosas, en especial el clímax, cuando Chev pelea con Verona mientras cuelgan de un helicóptero que sobrevuela las calles del centro de Los Ángeles.

"Jason siempre quiso colgarse del helicóptero", recuerda Taylor. "No estábamos seguros de si era legal hacerlo. Pero teníamos en nuestro equipo al mejor especialista del planeta, Darren Prescott. Compró todo el utillaje necesario y lo hizo posible."

"Como coordinador de especialistas intento poner a los actores en acción lo más posible porque creo que lo que el público quiere es ver al personaje hacer las escenas arriesgadas", dice Prescott. "Por eso, cuando das con alguien como Jason que está deseando hacerlas, es una mina de oro." Prescott suspendió a Jose y a Jason del helicóptero por un cable. Pero debido a la cantidad de movimiento que implicaba su pelea, hubo que colgar a Jason de dos cables diferentes con una cierta holgura. Cuando al final Chev se suelta del helicóptero y cae, Prescott utilizó un aparejo de descenso para simular la caída. "Jason tuvo que depositar toda su confianza en este aparejo, porque retrocede y termina cayendo del helicóptero. Era algo tremendo de hacer. Y fue capaz de tirarse todas las veces. Fue impresionante."

"Sí, fue una gran escena de acción", recuerda Statham, "Quiero decir, ¿cómo se prepara uno para colgarse a trescientos pies de altura del costado de un helicóptero? No se puede. Yo no lo había hecho nunca. Te ponen el arnés y hala, ¡a tirarse!, menudo subidón. Pero quería hacerlo yo todo y tenía plena confianza. De lo contrario, no habría corrido estúpidamente ese riesgo."

Taylor añade que en la forma de prepararse Jason para la escena del helicóptero no hubo, sin embargo, un ápice de inconsciencia. "Por lo general los actores se niegan a hacerlo, se quedan tranquilamente en la caravana y dejan que lo haga el especialista. O bien son unas auténticas cabezas de chorlito y te vienen en plan "sí, venga, yo hago lo que sea" sin saber siquiera en lo que se meten. Pero Jason se planteó todas estas secuencias de un modo sumamente inteligente. Quiso saber exactamente lo que iba a suceder, cómo iba a suceder y cuáles eran los procedimientos de seguridad. Y nos dimos cuenta de que obra así porque lo que quiere es tener una visión total de trescientos sesenta grados de lo que va a suceder con el fin de que, cuando esté ahí arriba, sea capaz de comprometerse físicamente de manera absoluta, al cien por cien, sin dudas ni miedos."

Statham apunta que "es muy grande la recompensa por lograr algo como eso, por hacerlo uno mismo. Nada puede sustituirlo. En la pantalla el público va a ver que soy yo haciendo una rutina de pelea coreografiada a trescientos pies del duro suelo del centro de L.A. Es imposible hacerlo a base de transparencias, debido al viento y al ruido y al miedo que sin duda trasluzco… en fin, se ve claramente que es de verdad. La vista se te empaña de toda la adrenalina que te corre por las venas. Da un miedo de tres pares. Pero lo vences. Produce miedo y excitación a la vez pero al mismo tiempo es peligrosísimo. Impresiona de verdad. Es una pasada."

Colgar a su actor principal sobre los rascacielos de Los Ángeles no es más que una de las muchas maneras que concibieron los directores de utilizar escenarios reales con el fin de recrear la parte sórdida de la ciudad que se proyecta en la pantalla. "Una de las ideas de la película es que es un filme quintaesencialmente angelino. Los Ángeles es un personaje más de la película. Por eso teníamos que rodar en L.A.", explica Taylor.

Smart coincide con su director y expone su convencimiento de que "este guión posee una atmósfera muy de L.A., sucia, salvaje y descarnada, algo que no se podría reproducir en Vancouver ni en ninguna otra parte, precisamente por esa razón: la de que no importa que estés en Silverlake, en el centro o en Chinatown: L.A. siempre te aporta unas sensaciones muy singulares."

Sin embargo, filmar a Chev corriendo con una bata de hospital por las calles de Westwood, la escena de sexo entre Chev y Amy en Chinatown o la persecución en coche en el interior de un centro comercial real de L.A. no resultó lo que se dice barato: "Parte del problema es siempre que, con esta clase de películas en las que corren tantísimos riesgos, no se puede gastar demasiado dinero. De por sí en cualquier película siempre andas buscando formas de cuadrar los números. De manera que buscamos otros lugares en los que rodar. Miramos en Vancouver, Montreal, y en Nuevo México. Pero todas y cada una de las veces, los directores -con toda la amabilidad el mundo, eso sí- se mostraban categóricos al respecto: "mira, tenemos que encontrar la manera de hacerla en L.A.""

Se hicieron concesiones que Wright considera fueron para bien: "Era tan importante para ellos [los directores] conseguir esa atmósfera de L.A., esta ciudad estrambótica con todos esos rincones misteriosos y su arquitectura original, perennemente soleada. Para ellos era importantísimo conservar eso y tuvimos que hacer muchísimos sacrificios con ese fin. Pero ha merecido la pena y al final hemos sido capaces de hacer buena nuestra apuesta."

Neveldine y Taylor confían en que el público también considere que han hecho buena su apuesta y que acuda a ver la película. "Queremos que la genta que vea Crank se suba a este divertimento, se lo pase bien y haga el viaje con nosotros", dice Taylor. "La experiencia debería ser como la de la bala de un revólver: sale disparada y vuelas con ella, te diviertes y disfrutas de la experiencia. Es un videojuego con personas reales."

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