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Ellos


Cartel de Ellos

Clémentine es profesora en el Liceo Francés de Bucarest y Lucas novelista. La joven pareja vive felizmente en una casa enorme perdida en medio del bosque.

Un buen día, su vida va a dar un giro de 360º. Todavía no lo saben, pero les están espiando, acechando. Cuando caiga la noche, Clémentine y Lucas descubrirán que ELLOS están ahí, en todas partes, hasta en su propia casa…

¿Quiénes son? ¿Qué quieren? Las respuestas habrá que buscarlas en los confines del miedo.

     Título original: Ils
     Año: 2006
     Duración: 77 min.
     Nacionalidad: Francia
     Género: Intriga.
     Fecha de estreno: 27/10/2006
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Vertigo Films

 

Comentario

Lo importante es meter miedo

Xavier Palud subraya: "Más que un género, lo que nos motiva es la historia. Y, en el caso que nos ocupa, teníamos ganas de que el público se muriera de miedo"

David Moreau añade: "No pretendíamos exponer una teoría o un análisis metafísico sobre tal o tal asunto. Sólo queríamos hacer una película que asustara a los que les gusta pasar miedo. Lo primero que nos planteamos Xavier y yo era qué es lo que nos da más miedo. Luego fuimos preguntando en nuestro entorno más cercano y había una respuesta que se repetía con demasiada frecuencia: lo que más aterroriza a la gente es la idea de una intrusión en su propia casa."

Xavier Palud: "Empezamos a trabajar en esta idea de base y, paralelamente, para rodar un anuncio, nos fuimos a buscar una localización a Checoslovaquia. Allí, el chofer que teníamos nos habló de un caso verídico que nos enganchó a los dos desde el primer momento. La historia les había ocurrido a unos austriacos que vivían allí desde hacía seis meses. Cristalizaba todo lo que habíamos imaginado. De golpe y porrazo, todos los elementos encajaron."

David Moreau: "Para facilitar la identificación del público sólo cambiamos la nacionalidad de los protagonistas. La historia parecía evidente, lineal, con dos personajes que se convertían en presa de un algo misterioso. Y sin embargo, rápidamente nos dimos cuenta de que desarrollar el guión para que funcionara en un tiempo de narración más largo era todo un desafío."

Xavier Palud: "En cuatro o cinco meses, teníamos nuestra primera versión. Aunque estábamos convencidos de querer producir nosotros mismos la película, enviamos, de todos modos, el guión a cuatro productores, con la idea de tener una opinión externa. Tres respondieron de manera positiva. Así entramos en contacto con Richard Grandpierre. Le entusiasmaba tanto el guión, que decidimos asociarnos con él. Ya en la primera reunión nos pasamos cuatro horas hablando. Tenía el guión cerrado delante de él y nos hacía preguntas sobre una réplica precisa en una página precisa."

David Moreau: "Era impresionante con qué atención se había leído el proyecto. Le gustaba nuestro punto de vista. Sólo necesitaba que le diéramos algo de seguridad, porque no nos conocía nadie. Aprendimos a conocernos y hemos trabajado con él de manera muy constructiva."

Otra manera de ver el terror

David Moreau nos explica: "En la película siempre hemos tratado de poner al espectador en situación con los protagonistas. Habíamos optado por adoptar de manera permanente el punto de vista de los personajes, de estar a su lado y compartir sus miedos. Hay un plano en el que Lucas baja por la escalera, no hemos buscado la elipse, le acompañamos, escalón tras escalón, al ritmo del miedo que va creciendo. Nuestra intención no era enseñar, ni describir, sino hacer vivir."

Xavier Palud añade: "La otra opción elegida consistía en dar rienda suelta a la sugestión, no enseñando nunca la naturaleza real de la amenaza. Cada uno tiene que imaginar "su" peor pesadilla partiendo de una situación con la que se identifica. No hemos querido obligar al espectador a temblar con lo que nos asustaba a nosotros, hemos hecho todo lo posible para enfrentarlo a lo que le aterroriza a él."

David Moreau: "Una imaginación bien estimulada genera mucho más terror que todos los monstruos viscosos o las cabezas sanguinolentas decapitadas que se quieran mostrar en la pantalla. Nuestro objetivo no consistía en desagradar o estomagar, sino en poner los nervios a flor de piel y aterrorizar. Asimismo, decidimos no introducir humor o ironía para dar absoluta prioridad al realismo. Hoy en día, para que alguien tenga miedo, tiene que pensar que eso que ve podría ocurrirle a él. Una pareja en su casa es una situación muy realista con la que es fácil identificarse. Este realismo también exige una tratamiento de la imagen como en bruto, casi de reportaje."

Xavier Palud: "Todas las situaciones por las que pasa la pareja se nos ocurrieron espontáneamente. No hicimos una lista de cosas terroríficas, como en una colección. Nos metimos en la historia y, en todas las ocasiones, siempre hemos tratado de llegar al límite siguiendo la lógica de la situación. El ritmo también es un factor esencial. La película es una sucesión de períodos en tiempo real. Cada uno de los momentos fuertes se vive a su propia velocidad, como una serie de tragedias que se encadenan. De manera voluntaria, no hemos respetados los usos del género, que exigen que, después de cada momento de terror, se produzca un período de descompresión. En ELLOS, cuando las cosas empiezan ya no hay marcha atrás. Nada de tiempos muertos, ninguna posibilidad de tomar aliento. Una fobia sólo puede dar paso a otra fobia."

A los que sorprende la noche…

Xavier Palud nos comenta: "Es una pareja la que lleva el peso de la película. Tenemos miedo con ellos. Para los papeles de Clémentine y Lucas vimos a mucha gente. Nuestra dificultad era doble: teníamos que encontrar actores que encajaran en los personajes, pero que además funcionaran bien entre ellos. No les decíamos a los actores: "Esto es lo que tienes que interpretar." Les veíamos y esperábamos que fueran los personajes. No tenían que interpretar, tenían que ser."

David Moreau precisa: "Con respecto a los actores, nuestro objetivo era ponerlos, en la medida de lo posible, en la piel de su personaje. Tenían que aceptar una cierta inestabilidad, y trabajar el papel hasta en el plató para adaptarse y utilizar todo lo que pudiera ser útil para la intriga. La película no se apoya en una dramaturgia intelectual. Los retos son instintivos, vitales, viscerales. No había largos monólogos en los que pudieran basarse los actores para construir a sus personajes, tenían que ser y sentir."

Xavier Palud: Tenemos ante nosotros una pareja normal. Lucas y Clémentine se llevan bien. No están pasando un momento de crisis, habían llevado una vida tranquila hasta la noche de hechos. Nada de lo que les pasa era previsible o se veía venir. Se enfrentan a ello y reaccionan en el momento."

David Moreau: "Al carecer de escenas de texto propiamente dichas, tuvimos que basar los ensayos de casting en situaciones en las que los actores tenían que improvisarlo todo. Olivia Bonamy y Michaël Cohen resultaron ser los más generosos en la interpretación y los más reactivos ante las situaciones dadas. Además ya se conocían, lo que ayudaba en su relación en la pantalla. Desbordaban complicidad."

Xavier Palud: "Aún cuando están separados, cada uno sigue estando presente en la interpretación del otro. Han sabido integrar esta noción de pareja en cada una de sus reacciones. Incluso en los actos reflejos de supervivencia, no lo olvidan. La idea era poder interpretar todo esto. Olivia y Michaël han aportado muchísimo a la película."

El rodaje

Xavier Palud nos cuenta: "El rodaje duró 30 días, distribuidos en cinco semanas. Rodamos en Rumanía, a unos treinta kilómetros de Bucarest. Los desplazamientos de los personajes estaban tan trabajados que no nos resultó nada fácil encontrar un lugar que ofreciera todo lo que necesitábamos. Al final, descubrimos una casa inmensa y la reformamos para que respondiera a lo que exigía la historia."

David Moreau recuerda: "La casa era tan grande que pudimos trabajar allí como en un estudio. Por lo que se refiere a la decoración, tuvimos que realizar algunas reformas puntuales. Clémentine y Lucas son jóvenes y no tienen dinero para arreglar toda la casa. La casa se la han proporcionado en el trabajo. Sólo reconocemos su huella en algunas zonas, como su habitación, y sólo esas zonas tienen personalidad. El resto está amueblado muy pobremente, con muebles de segunda mano que se pierden un poco en habitaciones demasiado grandes. Todo ello contribuye a la sensación de frialdad e inseguridad que se respira en la película."

Xavier Palud: "Pero aunque sigamos siendo fieles al pitch de partida, no todo ocurre en el mismo sitio. Hay mucha acción que se desarrolla en diferentes estancias de la casa o en los alrededores. Para los decorados del laberinto subterráneo, rodamos en fortalezas de verdad. El sitio era alucinante, se correspondía exactamente con los ambientes que queríamos crear, con muchos pasillos para las muchas sorpresas existentes, sin referentes visuales, pasadizos estrechos bastante claustrofóbicos…"

David Moreau nos explica: "Durante el rodaje, Xavier y yo tomábamos todas las decisiones juntos, pero nos repartíamos un poco las tareas. Xavier se ocupa más bien del aspecto artístico y la imagen, mientras que yo me dedico más a los actores. Por ejemplo, en lo que yo estaba ensayando con Olivia y Michaël en París, Xavier estaba en Rumanía para supervisar la construcción de los decorados."

Xavier Palud: "No pudimos rodar en orden cronológico, lo que complicó bastante las cosas. Estábamos en Rumanía en junio, en el momento en que las noches son más cortas, lo que nos dejaba sólo unas pocas horas útiles. Los decorados que teníamos que construir o que adaptar también nos obligaron a modificar el planning de trabajo."

David Moreau: "Olivia y Michaël nos seguían en todo momento. Lo que les obligaba a un esfuerzo de concentración extra. Las escenas de enlace eran tan exigentes que teníamos que estar encima de los dos, para dar continuidad. Durante los pocos ensayos que pudimos tener, trabajamos en concreto las distribución en escena, pero también teníamos que probar el realismo de los diálogos. Corríamos el riesgo de subrayar con palabras lo que se veía en la imagen. Se cierra una puerta y el personaje dice: "¡Es horrible, se ha cerrado la puerta!" Es totalmente ridículo. Teníamos que tener cuidado para que el poco diálogo existente fuera a la vez natural, lógico y constructivo. Por este motivo, algunas cosas muy escritas se fueron transformando. Olivia y Michaël tuvieron que utilizar una gama de expresiones y energías que, más que las palabras, transmitían emoción y aportaban información."

Xavier Palud: "Durante el rodaje, la relación entre Olivia y Michaël se parecía bastante a lo que pasa en la película. Michaël apechugaba con muchas cosas y nos protegía, a Olivia y a nosotros."

David Moreau: "Nuestro ideal habría sido ponerles en un estado tal de inquietud, que ya no tuvieran ni que actuar, ¡pero no somos unos monstruos!. A menudo, el ambiente de los sitios, de la casa o de los subterráneos, era tan siniestro, tan extraño, que no hacía falta añadir nada para sentir terror. Al principio, incluso pensamos que era mejor que no vieran nunca a los que interpretan a los asaltantes. Pero técnicamente no era posible - sobre todo porque estos actores eran unos tíos estupendos y nos encantaba comer juntos."

David Moreau nos cuenta: "Olivia lo pasó mal en algunas escenas porque tiene miedo al vacío y es un poco claustrofóbica. Y ha tenido que subirse a lo más alto de la casa, y hasta en los subterráneos ha tenido que subir por escalas y colgarse en el vacío. En vez de interpretar luchando contra las fobias y sufrirlas, las utilizaba como fuente de interpretación y de expresiones. A veces estaba en un estado cercano al de su personaje y, además, tenía las piernas llenas de cardenales... Olivia me confesaba hace unos días que durante los tres meses siguientes al rodaje, le costaba mucho dormirse, reaccionaba al mínimo chasquido y, todas las noches, hacía varias veces la ronda de la casa para comprobar que todo estaba bien cerrado."

Xavier Palud: "Michaël también se implicó muchísimo. En algunos momentos, tuvimos que impedirle que hiciera él mismo las escenas peligrosas. Todo era difícil. Exigíamos mucho, tanto a nivel emocional como de capacidad de adaptación. Afortunadamente, desde el punto de vista humano, formábamos un grupo muy unido a todos los efectos. Nosotros cuatro y el operador jefe, Axel, hemos vivido esta aventura con mucho entusiasmo. David y yo estábamos dirigiendo nuestra primera película y queríamos compartir esa felicidad con los que trabajaban con nosotros."

David Moreau: "Los actores tuvieron muchísima paciencia. Era nuestro primer largometraje y en todo momento queríamos llegar al fondo de todo. La próxima vez, sin duda, protegeremos más a los actores…"

Xavier Palud: "Es difícil olvidar todo lo que hemos vivido juntos. Me acuerdo de Olivia y Michaël en la escena en la que se separan a un lado y otro de la verja. Olivia estaba increíble, ha dado mucho al personaje. Hay muchas emociones fuertes en la película. Estamos impacientes por compartir todo esto con el público. Si hemos hecho bien nuestro trabajo, ¡los espectadores cerrarán la puerta con dos vueltas de llave al volver a casa!"

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