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Las alas de la vida


Cartel de Las alas de la vida

El médico Carlos Cristos, que a sus 47 años padece una enfermedad terminal, llama a un amigo, director de cine, para que filme su lucha por la dignidad en el vivir y en el morir y, sin dramatismo y “si es posible con una sonrisa”, transitar juntos por el complejo escenario creado entre los umbrales de la vida y la muerte.

     Título original: Las alas de la vida
     Año: 2006
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 24/11/2006
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

Durante la realización del largometraje-documental "Las Alas de la Vida", más de tres años llenos de esperanzas e incertidumbres, he tenido un sueño recurrente. Una moneda girando sobre su propio eje, con sus dos caras -la vida y la muerte-

emitía destellos hacia el objetivo de la cámara, que se emocionaba mostrando sus propios sentimientos: miedo, rechazo, vértigo, angustia, alegría, esperanza, liberación, sublimación. La cámara proyectaba los destellos de la moneda en un espejo, convertidos en la cara de Carlos Cristos. Sus ojos y las palabras que salían de su boca expresaban las mismas emociones que sentía la cámara. Pero cuando yo observaba el espejo detenidamente solo veía mi rostro reflejado en él. Con gran rechazo, intentaba que desconectaran la cámara, pero ella escapaba hacia otras posiciones dentro de la secuencia. Deseaba con todas mis fuerzas detener el angustioso rodaje pero el miedo me paralizaba. De pronto, la moneda perdía velocidad y se iba deteniendo. Entonces me asaltaba una alegría desbordante, parecía la liberación. Sin embargo, cuando se hacía evidente por la inclinación de la moneda que la cara de la muerte ganaba la partida, lleno de angustia y de vértigo, soplaba con todas mis fuerzas para que remontara sus giros y alejara del umbral de la muerte a mi amigo Carlos Cristos que, irónico, sonreía en el espejo y la cámara seguía grabando. Con esta película he aprendido, de Carlos y de su entorno, que el final de la vida puede y debe ser confortable. He aprendido, sobre todo, que sólo el enfermo que recorre el último tramo de su camino puede decidir qué es para él la buena vida y la buena muerte.

Todos los demás debemos reconocer su libertad como primordial y último derecho individual. Esa libertad es la que permite a Carlos adquirir el papel protagonista en el escenario enmarcado entre los límites de la vida y la muerte; es la que le ha convertido en el protagonista de esta película. En las más de 70 horas grabadas nos hemos convertido en los depositarios de su lúcido "Testamento Vital". Hemos captado la aceptación del diagnóstico; las obligadas renuncias a conducir, a trabajar, a caminar, etc.; la adaptación de su entorno con el diseño de artilugios que hacen más llevadera su invalidez; la comunicación de esos diseños a las asociaciones de enfermos; la vida con la familia, los amigos y colegas; la experimentación con medicamentos y productos naturales aceptando el riesgo de acortar la breve vida que le queda. Le hemos acompañado a consultas médicas y a hospitales. Con Carlos hemos viajado a Galicia y hemos asistido a las despedidas: de su tierra, de las montañas desde las que volaba, del mar en que navegaba, de sus familiares, de sus amigos y de su antiguo grupo de música. Hoy la muerte se ha convertido en un tabú. La hemos expulsado de nuestro entorno, hemos ido borrando el conjunto de relaciones simbólicas y rituales que se habían acumulado a lo largo

de la historia a fin de poder encararnos con ella y, en consecuencia no nos atrevemos a mirarla a la cara con serenidad.

Si, a lo largo de la historia, conocemos muertes lúcidas como actos definitivos del conocimiento (Sócrates, Guillermo el Mariscal, etc.) y surgen centenares de libros del género de las Ars Morendi/Artes de bien morir (Jorge Manrique, Erasmo de Rotterdam, etc.), desde la mitad del siglo XX se levantan voces, lamentablemente aisladas, que defienden el concepto de la dignidad, tanto en el vivir como en el morir.

Carlos Cristos es una de esas voces que, como médico y como enfermo, reclama una vida y una muerte dignas; su familia y sus amigos también. Hemos involucrado a expertos e investigadores, internacionalmente reconocidos, para sumar sus voces al cinematográfico Ars Morendi de Carlos. Con todos ellos

hemos recorrido el último trecho de la vida de Carlos para, a través de sus ojos, de sus sentimientos, de sus pensamientos, mirar a la muerte cara a cara y, aunque de vez en cuando hagamos "un charquito de mocos y lágrimas" (expresión de Carlos), la esperamos con serenidad y, siempre que podemos, "con una sonrisa".