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Cándida


Cartel de Cándida

Cándida, una asistenta que ha pasado la edad de jubilación, aprovecha el trabajo para practicar lo que más le gusta: ser amable con los demás. Como una Mary Poppins del madrileño barrio de San Blas que, en vez de volar, viene en metro. Sus problemas son infinitos y sus hijos un desastre, así que sueña con escaparse algún día a una casita en el campo. A ser posible, con tres gallinas. Cuando por fin lo consigue, renuncia al milagro por permanecer cerca de los suyos.

     Título original: Cándida
     Año: 2006
     Duración: 103 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 22/12/2006
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Sogepaq, S.A.

 
Nominaciones:
Goya. Mejor canción original 2008

Comentario

Reflexiones de todo a cien del director.

"De forma natural mis historias se encuentran a gusto en la radio. He venido utilizando la voz y el sonido del programa Gomaespuma para poder relatarlas y pocas veces he sentido la necesidad de explorar otros medios. El caso "Cándida" es una de las excepciones. El torbellino de emociones que trae de serie este inimitable ser humano me pedía a gritos un aluvión de imágenes y opté por el cine.

Al séptimo arte me he ido aproximando lentamente desde hace quince años. El aprendizaje técnico me lo facilitó una beca Fulbright. Pasé el año 92 en Los Angeles, en la Universidad del Sur de California, cursando un masters en la facultad de cine. Después volví para producir un programa de marionetas en Tele 5, dirigir algunos anuncios televisivos y reincorporarme a la radio.

El aprendizaje práctico se lo debo a mi hermano Javier. Me llamó para escribir juntos el guión de "El milagro de P. Tinto" y, después, el de "Mortadelo y Filemón". Él me enseñó a sugerir con la cámara en lugar de utilizar el diálogo para tratar de explicarlo todo. Sin su colaboración en este guión, "Cándida" hubiera sido mucho más predecible, menos cinematográfica.

Esta es mi primera película como director (y tal vez simplemente "mi" película si sigo manteniendo el promedio de rodar una cada 45 años). También para Cándida Villar es su primera experiencia como actriz. Para ambos ha sido muy emocionante. Yo la conozco desde pequeño. Primero, cuando venía a casa de mis padres a empapelar el pasillo de la cocina, repasar los cacharros de plata o arreglar el dobladillo de las cortinas. Entonces era una mujer simpática con las patas gordas y la nariz de pirindola que siempre aparecía con un regalito. Luego, ya independizado y con novia, acordamos que me pegase un repaso al piso todas las semanas y la atracción fue fulminante. Me confesaba su vida, tragedias dignas del mejor Victor Hugo, como si estuviese relatando un argumento de los hermanos Marx. De esas conversaciones surgió el libro de su biografía "Cuando Dios ahoga, aprieta pero bien", cuyos beneficios celebró poniéndose una dentadura.

El acercamiento de Cándida al cine ha sido también progresivo. Empezamos a contar con ella en Gomaespuma para presentar videos corporativos, imitamos su voz para una radionovela (de la que se llegó a rodar un piloto de telecomedia para Antena 3) y finalmente la retiramos de fregar escaleras y la ofrecimos el puesto de crítica cinematográfica. Desde hace bastantes años ella va al cine por las mañanas y comenta lo que ha visto en Onda Cero Radio los miércoles por la tarde.

En "Cándida", ella es la protagonista de una ficción basada en hechos reales. Con los ingredientes principales de su verdadera historia he cocinado un caldo nuevo al que me he permitido aderezar con algunas de las emociones que hemos compartido juntos. La película no es otra cosa que un pequeño homenaje a una asistenta. A ella y a tantas otras Cándidas que son, en definitiva, la verdadera historia reciente de España. Porque la transición a la democracia la hicieron, además de un puñado de políticos, un ejército de mujeres que con el conflicto del Líbano en sus hogares, maridos alcohólicos, hijos drogadictos y vecinos conflictivos, salían de casa al amanecer siempre con una sonrisa. A trabajar a destajo en hogares ajenos sin que les temblase el pulso. A tragar el despotismo ilustrado de las señoras y a regresar tarde en la camioneta verde, luego de dos transbordos de metro, bromeando con el conductor.

La tenacidad, el buen humor y el orgullo de esas Cándidas, que son nuestras madres, o nuestras abuelas, o las señoras que nos cuidaron en la infancia, formaron el motor que ha hecho posible que hayamos pasado de ser un país en blanco y negro a tener en los teatros Broadway y en el extranjero estudiantes con beca Erasmus. Ojalá que ellas se sientan reconocidas con esta película y ojalá que el espectador pueda reconocer a su Cándida personal, se llame Tomasa, o Felisa, o como sea, en la protagonista de nuestra historia".