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Offside


Cartel de Offside

¿Quién es aquel chico silencioso sentado al fondo del autobús lleno de forofos camino de un partido de fútbol? El chico de aspecto tímido es en realidad una chica disfrazada. Pero no es ella sola. Hay muchas mujeres a las que les gusta el fútbol en Irán.

La detienen a las puertas del estadio antes de que empiece el partido y la encierran en un lugar cercano con otras mujeres disfrazadas de hombre. Al final del partido serán entregadas a la brigada antivicio. Pero antes, las torturan. Oyen los rugidos, los gritos, los aplausos de un partido que no ven. Peor aún, deben escuchar a un soldado que no sabe nada de fútbol contarles lo que está pasando. Pero estas chicas no están dispuestas a rendirse y seguirán inventando nuevos métodos para colarse en los partidos.

     Título original: Offside
     Año: 2006
     Duración: 88 min.
     Nacionalidad: Irán
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 26/01/2007
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

 

Comentario

El fútbol.

En Irán, al igual que en muchos otros países, el fútbol es muy importante. Como pueden imaginarse, las distracciones no abundan en el país. El fútbol es un deporte y un espectáculo. También es una oportunidad de gritar, de gesticular, de soltar energía reprimida. A veces, cuando un partido de la selección nacional coincide con una manifestación e Irán gana, la manifestación es más intensa.

Cómo nació el proyecto.

Hace ocho años, Irán ganó a Australia y se clasificó para el Mundial. Entonces, la entrada a los estadios estaba vetada para las mujeres, sin embargo, esta vez se les dio permiso para recibir a los jugadores. Acudieron cinco mil mujeres, lo que dio pie a un debate muy serio acerca de por qué tenían prohibida la entrada. Recuerdo que leí un artículo en el que el periodista decía que incluso en la Grecia antigua las mujeres tenían el mismo problema. Cuatrocientos años antes de Cristo las mujeres debían disfrazarse para aplaudir a sus hijos. Que sea verdad o no me dio la idea para el proyecto.

Además, hace cuatro años vivía al lado del estadio donde se entrena nuestra selección. Quería ir a ver los entrenamientos y mi hija estaba empeñada en acompañarme. Por mucho que le explicara que no era posible, ella estaba dispuesta a intentarlo. Al fin, toda la familia fue hasta el estadio. Así, si no la dejaban entrar, mi esposa podría llevarla a casa. Tal como esperaba, no pudo entrar, pero encontró una forma de colarse y se reunió conmigo dentro del estadio. Eso también me inspiró. Cuando vi que Irán volvía a tener la oportunidad de meterse en el Mundial, decidí que era el momento oportuno para hacer la película.

La ley.

El problema en Irán es que la frontera entre lo permitido y lo prohibido no siempre está definida claramente. Por ejemplo, si se prohíbe una canción, seguro que la gente la escuchará aún más. Además, los que aplican las leyes las interpretan a su manera. Nunca estamos seguros de si se trata realmente de la ley o de una interpretación personal. El deber de la policía consiste en asegurarse de que se respeta la ley, pero la gente siempre hace lo que quiere. En lo que respecta al fútbol, el ambiente dentro de los estadios es muy viril, muy masculino. Los hombres tienden a gritar, a montar broncas y a insultarse. Por eso el sector conservador piensa que las mujeres no deberían estar expuestas a ese comportamiento.

El enfrentamiento generacional.

El servicio militar es obligatorio en Irán. Son chicos normales y les es fácil identificarse con los deseos de su generación. Se supone que los soldados deben hacer cumplir las restricciones, pero no siempre se sienten cómodos haciéndolo. Luego están las personas mayores con una visión más tradicional. Los tradicionalistas representan el diez por ciento de la población y tienen el poder. Obviamente, hay un enfrentamiento generacional.

Cualquier restricción es el resultado de otras restricciones. Si estudiamos una en concreto, deberemos considerar varias más. Mis películas funcionan del mismo modo. Escojo temas relativamente simples e intento desarrollar lo que los rodea, todo lo referente a esos pequeños temas que acaban simbolizando un problema más importante a una escala mayor dentro de la sociedad. El Mundial es un acontecimiento internacional. Transcurra en Japón o en Irán, todos aspiramos a lo mismo, por eso debemos erradicar la opresión. Es posible que las chicas iraníes expresen así su deseo de formar parte de una comunidad global. Pero no realicé la película con este mensaje en mente, el público debe decidir por sí mismo.

Casi como un documental.

La película está construida como un documental en el que he insertado personajes. ¿Es un documental o una película de ficción? Quería que la acción reflejara esta ambigüedad. Por eso nos esforzamos en el realismo temporal, para que el espectador sienta que está viendo algo real. Los lugares, los acontecimientos, los personajes y la figuración son reales. Por eso decidí no usar actores profesionales, para evitar la sensación de ficción. Nos enfrentamos a muchos obstáculos para hacer la película. No es especialmente difícil obtener permisos para rodar un partido, pero filmar a chicas en un estadio es otro cantar. También me precedía mi reputación como director y éramos conscientes de que sería un problema. Nos esforzamos en ser discretos y evitar salir en los periódicos, pero cinco días antes del final del rodaje, salió un artículo diciendo que estaba dirigiendo una película. Los militares ordenaron que se interrumpiera el rodaje y les llevásemos lo que habíamos filmado hasta entonces para que lo vieran. Fui a ver al director de Cinematografía de Irán para decirle que no lo haría y que tampoco permitiría la presencia de un solo soldado en el rodaje. Por suerte, faltaban pocas escenas por rodar dentro de un minibús. Salimos de la zona militarizada y acabamos rodando a unos 60 kilómetros de Teherán.

Reacciones en Irán.

Si el Festival de Teherán selecciona una película, es más fácil distribuirla en Irán. Cada año relleno todas las solicitudes, pero de momento no se ha distribuido ninguna película mía en Irán. No me queda más remedio que seguir siendo optimista. Gracias a la dosis de humor que contiene la película, cabe la posibilidad de que se distribuya nacionalmente.

Japón contra Irán.

Unas 110.000 personas llenaron las gradas. A la salida había un helicóptero militar rodeado de soldados delante del estadio para que nadie se acercara. Los soldados empezaron a empujar a la multitud y siete personas murieron pisoteadas. Sin embargo, la prensa iraní solo publicó fotos de seis de los fallecidos. Se rumoreó que la séptima víctima era una chica. No tenemos pruebas, pero sí sabemos que entre los heridos había una chica disfrazada de chico.

Canción final.

La canción que escogí para el final de la película es casi como un himno nacional. Hace unos sesenta años, cuando los occidentales estaban en Irán, uno de nuestros poetas fue testigo de cómo abusaban del pueblo iraní. Lo que vio le dolió tanto que decidió componer una canción. Habla del país y de su gente, no de sus gobiernos. Por eso amamos tanto esta canción. Muchos intérpretes la han cantado. Escogí la versión que me parecía tener un carácter más épico.

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