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Ciudad en celo


Cartel de Ciudad en celo

En un bar de Buenos Aires llamado Garllington (en homenaje a Gardel y Ellington) se reúne a diario un grupo de amigos que rondan los 40 años. La historia transcurre durante los primeros días de primavera: los abrigos empiezan a descubrir los cuerpos y el grupo se da cuenta de que no puede hablarse de otra cosa que no sea de mujeres. Duke, dueño del bar, les ha impuesto no hacer comentarios acerca de fútbol ni política para evitar las largas discusiones entre Sergio (escritor de guiones) y Marcos (comerciante), los más habituales.

Sebastián (ejecutivo de finanzas) ha abandonado los encuentros del Garllington, al igual que Valeria (cantante de tangos), una mujer impactante que ha sido pareja de los tres. Este momento de sus vidas los encuentra a todos solos, sin ninguna relación sentimental profunda o estable, conscientes de que si quieren compartir su vejez con alguien a quien amen deben ocuparse del tema y comenzar a hacerle más caso a sus sentimientos.

     Título original: Ciudad en celo
     Año: 2006
     Duración: 104 min.
     Nacionalidad: España, Argentina
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 11/05/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

El guión de un cortometraje se transformó en el punto de partida para CIUDAD EN CELO cuando me di cuenta de que sería un buen vehículo para hablar del amor, la amistad y la solidaridad, imprescindibles para sobrevivir en cualquier gran ciudad. Esa ciudad es Buenos Aires, tierna e implacable, inmensa y asfixiante. Quise hacer una película sobre mi ciudad y poner el acento en aquellas cosas que me hacen amarla y que lentamente parecen extinguirse.

Los protagonistas se encuentran en un bar de barrio, uno de esos bares hoy desolados desde que los monstruosos shoppings aspiran gente, tiempo y dinero. Una mesa de café es un buen lugar para encontrar refugio en el otro, remendar corazones y planificar la reconstrucción del mundo que se derrumba a nuestro alrededor.

El reto fue narrar por el placer de narrar, los pequeños grandes acontecimientos que sin plan alguno nos llevan de las narices a donde creemos haber elegido ir. Y esto sin la contaminación del suspenso, buscando los "efectos especiales" en el brillo de los ojos, en silencios como caricias, y el humor acechando bajo las piedras cuando todo parece un desierto.

Y el tango. Si hasta creo que la película transcurre en el tango y la música es Buenos Aires. Los instrumentos fueron los actores. Si todo suena bien es por ellos. Por eso la cámara los devoró. No hubo forma de apartarla y, a decir verdad, ni lo intenté. Me dediqué a narrar por el placer de narrar.