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Atlas de geografía humana


Cartel de Atlas de geografía humana

Fran, Rosa, Ana y Marisa trabajan en el Departamento de Obras de Consulta de un grupo editorial. Durante varios meses tienen que realizar en equipo un Atlas de Geografía que se venderá en fascículos. En ese tiempo surgen algunos problemas propios del trabajo en equipo, pero lo que verdaderamente importa es que las cuatro, cada una a su manera y en circunstancias muy distintas, están redefiniendo sus vidas.

Fran, la jefa, ha sido siempre una privilegiada. Fue educada en un ambiente ideal, está casada con el que fue el hombre de sus sueños, es una mujer moderna, culta e inteligente. Pero ahora está atravesando una crisis. No ha sabido cómo reubicarse en un mundo en el que han muerto las utopías de su juventud.

Rosa está aburrida de su propia cara. Su marido la ignora y su rutina hace ya tiempo que ha dejado de depararle la más mínima satisfacción. Hasta que, durante un viaje que debe hacer a causa del Atlas, tiene un romance furtivo con un fotógrafo casado y entonces, a los 37 años, vive una pasión adolescente.

Otra que se relaciona con un hombre casado es Ana. Pero Ana es muy diferente a Rosa. En primer lugar, es tremendamente atractiva. Además, hace ya mucho tiempo que se divorció de un hombre con el que se casó demasiado joven, por error de planificación. Y, por fin, se cuida mucho de no caer en la trampa de las amantes que esperan más de lo que la situación normalmente ofrece.

En las antípodas de Ana está Marisa, la informática. Es poco agraciada, tartamuda, solitaria. Sus mayores aventuras se las han proporcionado los libros. Una noche, por azar, se cruza con un viejo fotógrafo de la editorial, un hombre derrotado por los años pero con una capacidad de cariño intacta, y tiene con él un tímido romance, que luego no se atreve a contar a sus compañeras. Pero él la espera todo lo que haga falta.

Cada una de las cuatro, finalmente, se anima a tomar esa decisión tanto tiempo postergada que le permita reorientar su vida.

     Título original: Atlas de geografía humana
     Año: 2006
     Duración: 105 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 23/03/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

Apuntes para una película

Cuatro voces. Cuatro puntos de vista. Cuatro mujeres que rondan los cuarenta. En ese momento de la vida en el que "de casi todo hace ya veinte años".

Reunidas por azar, en la elaboración de un atlas de geografía en fascículos, FRAN, ANA, MARISA y ROSA, las cuatro protagonistas, comparten una edad decisiva, en la que el peso de la memoria matiza ya la conciencia del tiempo.

Proceden de diferentes clases sociales y tienen trayectorias vitales muy distintas. Pero las cuatro se enfrentan al rumbo que han ido tomando sus vidas y consiguen transformar la frustración y el desánimo que han dejado el paso de los años en proyectos que las harán más felices.

ATLAS DE GEOGRAFÍA HUMANA es la crónica actual y sentimental de cuatro mujeres de cuarenta años.

El abanico de situaciones que viven los personajes (trabajo, matrimonio, divorcio, hijos, no hijos, amantes, compromiso político...) es tan amplio, que será difícil que las espectadoras no se identifiquen con alguna de ellas.

Y es ese proceso de identificación uno de los aspectos que más me interesa desarrollar en la película.

La novela, en la que se basa (Atlas de Geografía Humana, escrita por Almudena Grandes) penetra hasta el fondo en sus personajes y nos muestra con admirable hondura sus itinerarios interiores y exteriores. Partiendo de los sólidos cimientos que proporciona, me propongo mostrar en la pantalla esos cuatro retazos de vida reconocible y vivida por muchas mujeres, que no están acostumbradas a que sus dudas, sus miedos, sus alegrías y sus sinsabores, sean el foco de atención en las películas.

La adaptación

Los lectores de la novela se cuentan por cientos de miles y en ellos pienso cuando me planteo la adaptación a la pantalla, pero no sólo en ellos.

Tengo en cuenta a los lectores cuando decido mostrar, con absoluta fidelidad, el espíritu de los personajes y las principales peripecias en las que se ven envueltos en la novela.

Y pienso en los que no la han leído, cuando me planteo que lo que se cuente en la pantalla debe tener sentido por sí mismo. La película tiene que dejarles la sensación, como les sucede a los lectores de la novela, de que conocen y se reconocen en esos personajes, de que esas vidas son también un poco las suyas.

En definitiva, se trataría de hacer sentir al espectador, sea o no lector de la novela, que lo que está pasando ante sus ojos forma parte, en mayor o menor medida de su propia historia, que los problemas a los que se enfrentan los personajes no les son ajenos y que las soluciones que ellos encuentran pueden ser una valiosa sugerencia, un camino por el que seguir.

Porque las cuatro mujeres de la película aprenden eso que a veces nos cuesta tanto admitir cuando vamos cumpliendo años, y es que las cosas cambian. Que aunque parezca imposible que, a partir de los cuarenta, la vida se convierta en algo mejor, a veces, pasa.