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Memorias de Queens


Cartel de Memorias de Queens

Un escritor de éxito que vive en Los Ángeles, Dito tiene que volver, tras quince años de ausencia, al barrio de Astoria, en el distrito neoyorquino de Queens en el que se crió, cuando la enfermedad de su padre empeora. Los recuerdos de su juventud afloran cuando Dito regresa a su antiguo vecindario y se reúne con algunos amigos de la infancia.

     Título original: A Guide to Recognizing Your Saints
     Año: 2006
     Duración: 98 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 08/06/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

Mi padre es de Nicaragua, nacido y criado allí, y mi madre, de origen irlandés, de Coney Island, en Brooklyn. Mi padre solía llamarme de niño Casper porque soy muy blanco, pero yo me crié en un barrio ítalo-griego, donde había más ignorancia que racismo... lo que es un poco más disculpable.

Al trasladar al cine mi vida y la de mis amigos de la infancia, me he tomado muchas libertades, es una combinación de muchas historias distintas, reales e imaginarias, por ejemplo, el personaje de Mike O'Shea es una mezcla de un hermano pequeño de Antonio y de un tío llamado realmente Mike O'Shea, irlandés y que ahora vive en Inglaterra. Lo que yo hago es contar una historia... la verdad reside en la emoción de los personajes.

Cuando me preguntan qué diferencias veo entre escribir unas memorias y filmar una película acerca de esas memorias, respondo que la idea de hacer una película biográfica no me interesaba realmente ni a mí ni a ninguna de las personas comprometidas con la película. Para la película, lo que yo quería en realidad era captar el espíritu de mi libro. El libro tiene unas sesenta historias distintas; en la película, notas que una o dos historias son suficientes. Yo prefería centrarme en un momento del libro y palpar la emoción de ese momento antes que contar una historia autobiográfica.

Reparto

Trabajar con un reparto tan increíble ha sido una extraña experiencia: al principio me sentía aterrorizado porque no quería hacer una película llena de estrellas cinematográficas, pero cuando se concretó, el reparto hizo algo muy especial. Ya sé que esto suena al típico comentario de un director que felicita a sus actores, pero lo que cada uno de ellos hizo fue algo increíblemente especial para mí. Por ejemplo, en el caso de Robert Downey Jr., un actor en el que estuve pensando mientras escribía su papel, me dijo que iba a intentar poner un acento de Queens o algo así. Esto me dejó muy preocupado, porque lo más duro de la dirección -y es una cosa que aprendí rápidamente- es que, una vez que has puesto algo en el papel, deja de existir. En cierto modo, hay que desprenderse de los personajes. Lo que Robert aportó a su personaje es exactamente lo opuesto de lo que yo habría aportado al papel, que es vital y simpático. Robert aportó realidad al papel. Llegó al plató pensando que trataba de un tío que vuelve a su barrio y se da cuenta de que todos son perdedores, lo que no era en absoluto así, pero nunca se lo dije. Él aportó a su papel una especie de indiferencia que representó como un lento despertar... de esa forma consiguió hacer una interpretación muy especial.

Desde luego, Robert Downey, Jr. no estaba interpretándome a mí en la película. Yo le entregué un papel que él interiorizó y aportó lo que ese papel le hacía sentir, así que, aunque mi nombre esté por todas partes, la película no es cien por cien autobiográfica.

Escenarios

En Astoria, donde estoy viviendo actualmente, las cosas no han cambiado mucho respecto a 1986. Ha habido muchos cambios en Brooklyn y Manhattan, pero Queens ha mantenido su estructura de un conjunto de pequeñas ciudades dentro de la gran ciudad. Nosotros rodamos en casi todas las calles en las que las cosas sucedieron en la realidad.

Lo que sí nos propusimos es dar una idea de la vida en un piso atestado durante un verano neoyorquino muy caluroso, sin necesidad de ser muy explícitos. Eric Gautier, el director de fotografía, nunca ha sido partidario de mostrar obviedades como operador, no necesita meter la cámara en medio de agujas hipodérmicas o hacer un zoom de un radiador caliente. Creo que es mucho mejor que poner demasiado énfasis en las cosas más obvias. Mostrar lo menos obvio puede ser a veces la mejor descripción.

Cuando empecé a trabajar con Eric, le dije que me habían gustado mucho películas como Requiem for a Dream [Réquiem por un sueño, de Darren Aronofsky (2000) o Clockers [Clockers (Camellos), de Spike Lee (1995)], pero que mi barrio no era como los que aparecían en ellas. Quería que fuera un sitio bonito, que es como yo lo recordaba. Pero el dolor siempre se mezcla con la belleza, así es la vida, y le dije que lo que yo quería era volver a caminar por esas calles y enamorarme otra vez de Laurie. Eso no era demasiado doloroso como una especie de paseo por el sendero de la memoria.

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