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Delirious


Cartel de Delirious

Les Galantine, fotógrafo de famosillos de poca monta, tiene la boca tan grande como los sueños pero carece de la labia suficiente para meterse en las fiestas buenas de verdad, en esas en las que podría conseguir la gran exclusiva. Un día como cualquier otro conoce a Toby, un mozalbete sin hogar atraído por las brillantes luces de Nueva York, y le "contrata" como ayudante.

Les no le da a Toby más que techo y comida a cambio de su trabajo, pero los dos hacen buenas migas y terminan haciéndose amigos. Toby disfruta con el glamoroso y agitado estilo de vida de Les, pero tiene sus propios sueños: convertirse en actor. La suerte sonríe a Toby cuando por casualidad conoce a K'Harma Leeds, un guapa diva del pop. A medida que su insólito romance florece, Toby se encuentra en el dilema entre la oportunidad de perseguir su sueño y su deber para con Les. Este conflicto se agudiza cuando Toby deja a Les y pesca un papel en un reality show, en parte gracias a haberse acostado con Dana, la directora de casting del programa.

A medida que la fortuna de Toby aumenta, un amargo resentimiento comienza a germinar en Les contra su antiguo protegido…

     Título original: Delirious
     Año: 2006
     Duración: 107 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia. Drama
     Fecha de estreno: 18/05/2007
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Aurum Producciones S.A.

 

Comentario

A medida que crece en la gente la fascinación por la fama y por la cultura del entretenimiento, me siento cada vez más cautivado por ese deslumbramiento. Sin embargo, DELIRIOUS no trata de los famosos ni del mundo del espectáculo. He elegido ese escenario como telón de fondo de una historia que pretendía más bien reflexionar sobre la cultura emocional de nuestros días.

Dondequiera que poso la mirada veo una feroz esquizofrenia; una batalla entre quienes poseen valor y quienes carecen de cualquier viso de él. La mayoría de las veces este juicio procede de uno mismo, que es por lo que la fama resulta tan poderosa y adictiva. Se ha constituido en el supremo marchamo de valor del mundo externo. Si todos consideran que vales, es que tienes que valer; qué más da cómo te sientas con respecto a ti mismo.

Aquí es, para mí, donde se materializa el esfuerzo verdaderamente heroico: determinar qué es lo que tiene valor dentro de uno mismo. Quienes carecen de valor propio son realmente trágicos y es de este yermo emocional de donde proceden las conductas más desesperadas.

Por eso escogí a un paparazzi como eje de mi película. Los paparazzi ocupan el nivel más bajo en el escalafón del famoseo, pues literalmente se alimentan de las celebridades. Se los suele percibir (y representar) como el epítome de la inutilidad. Pero me he topado con esta misma furia esquizofrénica en todos los paparazzi que he conocido. Todos creían que eran absolutamente iguales que las estrellas a la que acosaban y, al mismo tiempo, estaban convencidos de que la opinión que la gente tiene de ellos es cierta: carecen siquiera de un ápice de valor. Cuanto más veía esta esquizofrenia más quería investigarla, meterme en la piel de un paparazzi de un modo que no se hubiera hecho antes. Y así nació el personaje de Les Galantine: para permitirme utilizar la esquizofrenia de su alma como un espejo en el que reflejar la de la gente.

También creo que hay personas que nacen en este mundo y que son realmente inocentes. De alguna manera estos individuos raros y dichosos siguen adelante, conservan en lo más íntimo de ellos mismos la luz de la esperanza y la confianza pese a las más horribles decepciones. Creo que la gente se siente atraída de manera instintiva hacia estas personas, en parte por alegría y en parte por un deseo desesperado de consumir de algún modo su belleza y su poder. Creo que es esto lo que subyace al ciclo interminable, perpetuo, de creación de nuestras estrellas más idolatradas. Son auténticas deidades populares. Y así nació Toby Grace, con su divinidad claramente visible bajo sus harapos de mendigo.

Quería ver qué pasaba al juntar estos dos polos opuestos. Son como dos caras de la misma personalidad, un arquetipo esquizofrénico; por eso la película adopta formalmente la estructura del cuento de hadas o del mito. Toby es la inocencia perdida que vaga por el tenebroso bosque y Les es el retorcido gnomo con el que se topa. K'harma es la melancólica princesa prisionera cuyo rescate el destino ha querido reservar a Toby. Al principio Les ayuda a Toby pero su ayuda tiene un precio. El encaprichamiento de Les se vuelve familiar y posesivo y al final Toby se da cuenta de que ha de liberarse si quiere sobrevivir.

Esta idea de la familia y sus rígidos tentáculos de culpa y obligación me interesaba mucho. En la película, todas las relaciones familiares están mal. Les, empero, continúa volviendo a sus padres en busca de afirmación… para obtener únicamente rechazo. Aunque resulte irónico, es Toby, con unos antecedentes familiares horribles, quien ayuda a entender a Les la falta de sentido de este ciclo interminable.

Estaba absolutamente resulto a rodar la cinta en Nueva York. Allí, a la sombra de los brillantes rascacielos, vive la gente más desesperada. Quería captar ambos elementos. Escogí localizaciones que los pusieran de relieve; Times Square de noche, el metro, hoteles elegantes, suciedad, apartamentos de alquiler. La ciudad se convierte en el bosque: profundo, impenetrable, a un tiempo magnífico y aterrador.

Dos películas me sirvieron de gran inspiración: Cowboy de medianoche y Qué noche la de aquel día. He intentado encontrar mi propia versión de la belleza tensa y sudorosa que exuda cada fotograma de Cowboy de medianoche. Al mismo tiempo he intentado infundir a mi película el pulso, tan brillante como pertinaz, de energía y asombro que domina el largometraje de los Beatles. Ambas películas poseen grandes elementos de humor aunque en Cowboy de medianoche provenga de la minuciosa desesperación de sus personajes; de nuevo, una polaridad que me interesa mucho.

No quería de ninguna de las maneras que Les o Toby fueran estereotipos unidimensionales. Tuve cuidado de otorgarles a ambos algunos elementos de caracterización que fueran tan perturbadores como atractivos. Particularmente en el caso de Toby, me esforcé mucho en sugerir que no es del todo inocente. Al fin y al cabo, le roba el papel a Les. Y, aunque sin duda es una decisión difícil, deja en la estacada a Les en la Ceremonia de Entrega de Premios. Además, está claro que se aprovecha de Dana (Gina Gershon) para progresar profesionalmente. Nadie es enteramente inocente en este negocio.

Pese a todo, Les es mi héroe. Su desesperación y su desgarradora lucha interior es reflejo de la nuestra. Toby desaparece en el fulgor del estrellato. Les sigue en el lodo, luchando sin fin.

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