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Mi hijo


Cartel de Mi hijo

Una familia de clase media en una pequeña ciudad de provincias: el padre, profesor universitario; la madre, ama de casa; la hija mayor va a la universidad, mientras que el hijo menor, un muchacho en plena adolescencia, está en el instituto y toma clases de piano. La aparente normalidad familiar se ve alterada por el descubrimiento de la ambigua relación de amor y odio entre la madre y su hijo.

     Título original: Mon fils à moi
     Año: 2006
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: Francia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 04/05/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

La historia

Ésta no es mi historia. Pero siempre me han atraído las historias de amor excesivo que me cuentan, las historias de madres acaparadoras, de relaciones que hacen agua a causa de una desmedida autoridad materna. Estos excesos provienen a veces de un buen sentimiento ("quiero a mi hijo", "todo lo hago por él", "él es mi vida"). Algunas de estas madres llegan a manifestar incluso una violencia física hacia su hijo cuando éste no alcanza las metas que ellas le han impuesto. Florence Eliakim y yo, al escribir el guión, hemos sustituido esas agresiones físicas por una violencia más discreta, menos palpable al principio, una violencia psicológica envuelta en amor, difícil de descifrar para un niño.

Un drama psicológico

La película cuenta el vínculo único y fuerte que une a la madre y Julien. Es una relación peculiar, la madre es una mujer dominadora, de comportamiento desequilibrado, y el chico se ve constantemente condicionado por una educación y una influencia traumatizantes. La perturbación de la madre incide en los comportamientos de toda la familia, pero influye especialmente en Julien, en sus relaciones con los demás, en sus estudios, en su vida íntima y afectiva. La película quiere mostrar lo que une a esos dos seres, mostrar, sobre todo, cómo una mujer puede arrastrar a su hijo al exceso, someter al hijo a su propia desmesura.

La reclusión

Permanecer el mayor tiempo posible en la casa, con sus ocupantes, permitió acentuar la sensación de encierro. Al principio, esto no respondía a una voluntad clara por mi parte, sino que se fue imponiendo de manera natural durante la escritura del guión. Nos dimos cuenta de que, en efecto, este aspecto reforzaba la tensión de la cuerda que intentábamos tensar. Más adelante, la elección de la casa fue un momento importante de la preparación del rodaje.

La madre

La madre no padece ninguna enfermedad mental, su aspecto es el de una mujer normal. Su vida de pareja es un fracaso; su educación burguesa, sus sueños rotos la habían encerrado a ella y a su marido en un modelo de familia anquilosada. La mujer compensa entonces sus frustraciones con un amor desbordante por su hijo. Lo que más teme es su alejamiento futuro y no soporta verlo crecer. No es feliz. Se siente perdida.

Julien

Julien es diferente de los otros chicos. Su vida es siempre la ley de la madre oponiéndose a la realización de sus sueños. Los deseos maternos han acabado por ser los suyos propios. Hasta cuando su madre no está, reduce su contacto con los demás y sigue imponiéndose prohibiciones. Y algo se va apagando en él, no tiene los mismos deseos que los demás adolescentes de su edad. Ha hecho de sí un ser que no tiene esos anhelos. Emplea una energía enorme para complacer a su madre. En la escuela o en la comida de cumpleaños de su hermana, vemos que Julien se ha aislado del mundo. Se resigna y ya no expresa su rebeldía. Está en su propio mundo.

Los demás

Existe claramente una deuda en los Marey. Algo tremendo y dramático ha ocurrido en la historia de esta familia. Pero no es el tema de la película. Lo cierto es que uno de los dos cónyuges ha perdido el control: el padre es dominado por su mujer. Sin embargo, no es completamente culpable, la hermana no es totalmente cobarde. Sencillamente, han dejado que algunos detalles vayan minando el funcionamiento de su familia de apariencia tan razonable. La acumulación de muchas pequeñas cesiones ha provocado el aislamiento de Julien. El padre, la hermana, la madre, el círculo familiar, son los únicos responsables de su malestar y de su desdichada existencia.

Nathalie Baye

Esperé a que el guión estuviese acabado para pensar en Nathalie, con la gran esperanza de que pudiéramos contar con ella. Enseguida aceptó, y deseó embarcarse en esta historia, consciente sin embargo de las dificultades de interpretación del personaje. Quise trabajar con Nathalie pues tenía de ella la imagen de una actriz muy fuerte, muy metida en sus papeles, y tenía también la imagen de una sonrisa, de una hermosa sonrisa. Pensaba que sería muy convincente y algo inesperada en este duro papel. No me ha decepcionado; he descubierto en ella una auténtica violencia.

Trabajar con Nathalie es muy fácil, por su deseo de comprender, de transmitir. Más allá del talento de su interpretación, ella quiere siempre percibir, captar y encarnar. He aprendido muchísimo trabajando con ella; Nathalie, como algunos grandes actores, es capaz de hacer que viva la más pequeña de las acciones. Nathalie está llena de fuerza vital. En cuanto a las escenas finales, nada es sencillo, porque el amor de una madre por su hijo, el de un hijo por su madre, más allá de la incomprensión y de las crisis, más allá y a veces a través del odio y el drama, son eternos.

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