Un prestigioso ilustrador de cuentos infantiles es contratado por el director de un manicomio. Su misión allí será decorar las paredes con sus dibujos, para mejorar el ambiente del lugar. Parece un trabajo fácil, pero las cosas se complican cuando el dibujante descubre un oscuro pasillo tras el que se escuchan unos gritos escalofriantes.Sobre la producción La génesis de “Gritos en el Pasillo” se remonta al otoño del año 2002 cuando Juanjo Ramírez presenta un primer guión de mediometraje como proyecto de fin de carrera en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid pero al final no se lleva a cabo. En mayo 2003 es cuando a propuesta de Alby Ojeda se decide retomar este proyecto tan singular… con una duración de largometraje y una factura más profesional. Tras varios años de experiencia en el mundo del cortometraje y la escritura, Juanjo Ramírez y Alby Ojeda, cansados de las dificultades de rodar con actores, deciden embarcarse en la producción de su primer largometraje. El proyecto elegido es “Gritos en el Pasillo”, ya como largometraje, una película de acción y terror con marionetas que son frutos secos, cacahuetes para los humanos, nueces para los perros y pipas para los pájaros. El gran paso está dado. La producción se traslada a Fuerteventura, donde los dos residen, y se va suscitando el interés de empresas y organismos de la isla. Se incorpora también Alberto López Garrido como productor y aporta al proyecto dirección artística, diseño gráfico y producción asociada. De esa manera, comienza la andadura del primer largometraje realizado en la isla de Fuerteventura. |