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Réquiem por Billy el niño


Cartel de Réquiem por Billy el niño

Lincoln, un pueblo de 38 habitantes situado en Nuevo México. Perdido en medio del desierto e intacto desde los tiempos de la fiebre del oro, sólo ha conocido un momento de gloria que forma parte de la leyenda del Oeste: el 14 de julio de 1881, Billy el Niño fue asesinado por Pat Garrett, sheriff de Lincoln.

En 2004 el sheriff Tom Sullivan decide abrir una investigación para determinar si realmente fue Billy quien murió o si, según rumores persistentes, el bandido terminó apaciblemente su vida en una aldea de Texas con una nueva identidad.

El propósito de Anne Feinsilber no es hacer una investigación científica sino que reflexiona en este documental sobre el ficticio destino del controvertido héroe del Oeste creando una afinidad sorprendente entre Arthur Rimbaud y Billy el Niño.

Para ello, mezcla de forma casi lírica mediante un diálogo imaginario con Billy el Niño, extractos de dos películas notables sobre el bandido, fotos de archivo y conversaciones con los habitantes de Nuevo México y, a la vez, crea un lazo curioso e interesante entre el afecto a las raíces de la sociedad de la América profunda y los orígenes apresuradamente cuajados de esa identidad nacional que casa con temas esenciales como la libertad y la licencia de armas.

     Título original: Requiem pour Billy The Kid
     Año: 2006
     Duración: 86 min.
     Nacionalidad: Francia
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 06/07/2007
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Pirámide Films

 

Comentario

Requiem por Billy the Kid es una película de 90 minutos cuyas imágenes nos proyectan como la bala de un colt sobre el universo del western.

Toma del género la trama narrativa, la estética, la belleza de los paisajes de Nuevo México filmados en 35mm y cinemascope. Tom Sullivan, por mucho que sea un sheriff del siglo XX aún lleva una estrella prendida al pecho, un Colt 45 en la cintura y un sombrero Stetson calado sobre los ojos. Recorre a paso tranquilo la calle principal de Lincoln y se encuentra con una galería de rostros salidos de una América que creíamos desaparecida en los tiempos del technicolor.

También toma prestado del western, implícitamente, una referencia famosa: "Cuando los hechos se hacen leyenda, imprime la leyenda", aquella frase que John Ford hacía decir al periodista en El hombre que mató a Liberty Valance.

Personaje histórico, personaje de leyenda, Ángel negro, personaje rimbaudiano... ¿quién es Billy the Kid?

Tanto en sentido propio como en sentido figurado, se trata de exhumar a Billy the Kid, hacerlo renacer de sus cenizas, sacarlo a la luz. La película recurre a distintas búsquedas. A veces forman parte del mundo del documental, a veces del mundo de la ficción.

Primera búsqueda, primer tramo: la investigación del sheriff Sullivan. Es la parte documental. El sheriff Sullivan, su ayudante Steve Sederwall y el sheriff Graves están resueltos a saber la verdad. Pero, ¿qué verdad? ¿La que esperan encontrar al abrir la investigación, u otra, más ambigua, más desasosegante? ¿Y las pruebas? ¿Qué pruebas pueden quedar un siglo después de los hechos? Según el sheriff, quedan muchas. En esa pared hay una bala empotrada y eso permitirá calcular el ángulo de tiro de Billy en el momento de su fuga. En ese banco queda sangre que dejó el hombre al que Pat Garrett mató. Ese ADN comparado con el de la madre de Billy permitirá determinar si Pat Garrett efectivamente mató a Billy the Kid. Como bien resume el sheriff: "A los vivos les debemos respeto, a los muertos, la verdad".

Y sin embargo la investigación se atasca en disputas de pasillo, la polémica estalla. Para unos se trata de un golpe de efecto mediático sin otro objeto que avivar el turismo y, a través del turismo, la economía local. Para otros es una investigación legítima destinada a acallar un rumor que ya ha durado demasiado. De paso descubrimos que Billy the Kid, Pat Garrett, "Billy y Pat", como los llaman los habitantes de Lincoln, no son para ellos figuras legendarias, sino hombres con los que sus abuelos se han cruzado, con los que han peleado a favor o en contra, con uno o con el otro. Nada de esto es demasiado remoto.

Y además está la búsqueda que emprende la narradora, un personaje que sólo existe en la banda sonora. Lleva su propia investigación, tiene sus propias ideas. Algunas son sorprendentes, como la que la conduce a comparar a Billy he Kid y Rimbaud, Pat Garrett y Verlaine. En la voz en off la narradora dialoga con Billy the Kid, fantasma, personaje y sombra, que nos da su propia versión de los acontecimientos. En in, a plena luz, interroga a los que siguen moldeando la leyenda: el sheriff, su ayudante, los habitantes del Lincoln, Kris Kristofferson, que interpretó el papel de Billy the Kid en la película de Sam Peckinpah, Rudy Wurlitzer, que escribió el guión.

La polifonía de estos testimonios compone a pinceladas el retrato de un Billy the Kid entre la ficción y la realidad, el pasado y el presente, la luz y la sombra.

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