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Tocar el cielo


Cartel de Tocar el cielo

Pedro es un intelectual cincuentón egoísta, apasionado, desilusionado, bastante loco... Vive en un barrio céntrico de Madrid con su hijo Fidel, con quien mantiene una pésima relación, aunque Fidel guarda un secreto que podría explicar muchas cosas.

Gloria, una argentina que vive en la misma ciudad desde hace años, es la mejor amiga de Pedro. Es una mujer feliz y optimista que siempre soñó con crear una familia. Y tuvo un hijo... que no era suyo, pero al que crió como tal.

Al otro lado del océano, en Argentina, Amparo es una española residente en Buenos Aires que quiere adoptar un hijo, y Santiago, un amigo suyo, soltero vocacional y auténtico bon vivant, se ofrecerá a ser su marido a efectos puramente legales.

Los protagonistas de esta historia están unidos entre sí y todos los años comparten la misma tradición: cada uno suelta un globo el último día del año. Y en cada globo viaja un deseo.

     Título original: Tocar el cielo
     Año: 2007
     Duración: 109 min.
     Nacionalidad: España, Argentina
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 07/09/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

Se dice por ahí que los 40 es más o menos la mitad de la vida que vamos a vivir. No sé si será así para mí, ¡ojalá! Lo que sí sé es que cuando yo cumplí los cuarenta sucedió algo. Empecé a darme cuenta de algo. Y con un poquito de esfuerzo, paciencia y terapia de por medio, sentí algo parecido a lo que se anda diciendo por ahí: no sé si llegué a la mitad de mi vida, pero sí sé que llegué a un lugar donde me pude detener por primera vez y mirar hacia atrás para ver todo lo que había recorrido hasta entonces. Y vi muchas cosas: vi gente, mucha gente. Algunos llegaron hasta hoy, otros se quedaron en el camino… otros sencillamente se ausentaron. Vi afectos, muchos afectos. Viejos amores. Logros. Deseos cumplidos. Deseos incumplidos. Deseos olvidados. Muchos marlboros compartidos, muchos. Lo que vi me gustó, me emocionó, me entristeció también… pero me hizo sentir que había vivido hasta allí y que había valido la pena ser Marcos. Tanto, que me dio muchas ganas de seguir.

Esta suerte de trastorno existencialista duró más o menos un año. Tiempo suficiente como para ver qué hacía con todo eso que estaba pensando y sintiendo, y un día, se me ocurrió pensar en una película. Entonces me propuse trabajar un material sensible, verdadero, que pudiera llegarle a la gente y que hiciera empatía con ella, que le permitiera reconocerse, identificarse y decir: "Eso yo también lo pensé", "eso yo también lo sentí".