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53 días de invierno


Cartel de 53 días de invierno

Tres personajes coinciden una noche de invierno en una parada de autobús. Los tres asisten al abandono de un perro. MILA, una profesora de instituto que lleva un año de baja tras sufrir una agresión por parte de uno de sus alumnos; CELSO, guardia jurado en un centro comercial, casado, padre de un niño y con graves problemas económicos; y VALERIA, estudiante de violoncelo, con una turbia relación familiar y amorosa.

53 días de invierno es la aventura existencial de unos personajes a los que la vida les da la espalda y ya no les sigue. Cada uno va a tener que enfrentarse a sus propios miedos y frustraciones, buscar por sí solo las respuestas a todas sus preguntas.

¿Es el invierno una estación de paso o puede llegar a ser un estado anímico crónico?

¿Es egoísta intentar ser feliz de nuevo si con ello haces daño a los tuyos o es del todo lícito, dado que sólo vivimos una vez?

¿Hasta qué punto los hijos son responsables del bienestar de los padres?

¿Qué hacer con la mala conciencia? ¿Traspasarla a otros?

El secreto de la felicidad en esta sociedad, ¿consiste en sentirse útil?

El feminismo y la lucha por la igualdad, ¿conducen a la las mujeres hacia la soledad?

Todo son interrogantes que van surgiendo con el día a día de los personajes al ritmo pausado del invierno y de las suites de Bach. Y que calan como el frío.

     Título original: 53 días de invierno
     Año: 2006
     Duración: 91 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 26/10/2007
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Filmax Group - Telegroup

 

Comentario

Decir que 53 días de invierno habla sobre la vida es como no decir nada. Pero de hecho, va de eso, de lo raro que es vivir a veces. Lo es para sus tres protagonistas, tres personajes que coinciden una noche en una parada de autobús de una ciudad cualquiera para seguir cada uno su camino. No volverán a encontrarse pero los tres compartirán los días más fríos de un invierno. Y una especie de torpeza emocional para afrontar los avatares de la vida desde el lado de los ganadores. Así son Mila, Celso y Valeria, incapaces de hacer trampas.

Después están los que van a la suya y se salen con la suya. Y se creen felices, al margen de la previsión meteorológica y de los daños colaterales que puedan ocasionar. No es que sean mala gente, sencillamente saben manejar los hilos, los suyos y los de los demás. Y la crudeza del invierno, para ellos, es sólo un problema de calefacción. Pero éstos son, en 53 días de invierno, los menos. Porque lo que me interesa es llegar hasta esa línea tan delgada que separa lo que está bien de lo que está mal y plasmar, a partir de ahí, la cotidianidad de quienes intentan vivir sus vidas desde la honestidad consigo mismos, captar la vulnerabilidad de los que se saben solos, el desvarío de los que sufren.