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Hermanos Oligor


Cartel de Hermanos Oligor

Los hermanos Oligor son dos jóvenes que durante tres años se encerraron en un sótano para crear un mundo de marionetas y artilugios mecánicos a través de objetos reciclados. Sin ninguna experiencia anterior entraron en un proceso de creación en el que dan vida a una pequeña y frágil historia de amor mezclando la realidad y la ficción.

La obra se denomina "Las tribulaciones de Virginia" y el director les acompaña por Barcelona, Valencia y Berlín recogiendo opiniones del público y mostrando sus reacciones durante la representación.

El documental da testimonio del proceso de creación: construir artilugios para contar y para contarse. El espectáculo que nos proponen los hermanos Oligor es más que un juego, es un juego de espejos en el que dar vida a los objetos, consiste en hilvanar historias.

     Título original: Hermanos Oligor
     Año: 2005
     Duración: 85 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 09/11/2007
     Distribuidora: Karma Films Spain

 

Comentario

Había mucha curiosidad por saber qué era lo que sucedía en aquel sótano. En algún momento alguien bajo allí y mientras se oía soldar una pieza de metal vio algo parecido a un juguete de tamaño natural… ¿De dónde provienen los hermanos Oligor? ¿Son falleros, artesanos, inventores o un par de locos que se encerraron en el sótano de un polígono industrial de Valencia para crear un espectáculo con muñecos de chatarra? Fue también la curiosidad lo que llevó a Joan López Lloret a filmar Hermanos Oligor, Premio del Público en el Festival de Málaga 2005.

El documental nos muestra como, aislados en su propio mundo, estos dos hermanos fueron configurando un espectáculo que primero mostraron a algunos amigos en su propio local y que luego salió al exterior, estrenándose en varios teatros dentro de una estructura de pequeñas gradas especialmente construidas para ser trasladadas por diferentes pueblos y ciudades. Además ofrece entrevistas tanto a los dos hermanos, como al equipo que los acompaña y ayuda a montar el escenario, su primo y un amigo, al padre Oligor y a una amalgama de personajes que se han ido cruzando en su camino, así como a varias de las personas que han asistido a su espectáculo y que aportan sus impresiones sobre lo que acaban de ver.

La cinta comprende los dos años que los actores necesitaron para terminar de idear la obra unido a su paso por varios festivales. Viajan hasta Alemania, donde presentan a un público más frío del que están acostumbrados su cálida historia de amor universal.

Este período le sirve al realizador para ponernos frente a las ideas y pensamientos de éstos dos soñadores, desde que crean su proyecto en un lóbrego y cutre sótano de una nave industrial hasta trasladar su particular universo de diez metros cuadrados -incluido escenario y graderío con público- de un escenario a otro.

El documental da testimonio del proceso de creación: construir artilugios para contar y para contarse. El espectáculo que nos proponen los hermanos Oligor es más que un juego, es un juego de espejos en el que dar vida a los objetos, consiste en hilvanar historias. Es por esto que el film va más allá de un mero acompañamiento y trama sus propios hilos: nos conduce por un itinerario que desde la complicidad y la seducción de lo aparentemente sencillo, permite abrir las barreras de la comunicación y saltar el muro. ¿Pero qué hay al otro lado?¿qué queda al final de la aventura? La realidad y la ficción en la vida y en el arte nos lleva al permanente funambulismo de los titiriteros…

"Las tribulaciones de Virginia" es el resultado de tres años de continuo trabajo, realizando bocetos, diseños, maquetas... hasta llegar a unos números dramáticos perfectamente engranados como si de una construcción de fichas de domino se tratase. Los hermanos Oligor crearon un espectáculo con muñecos autómatas animados por poleas y pedales, juguetes mecánicos y máquinas inspiradas en experimentos de causa-efecto. Las sensaciones olvidadas; la memoria perdida;...todo reducido a unos cuantos alambres, tuercas, cartones y poleas que hacen sentir al público lo mismo que la pequeña Virginia o su amante, Valentín. El mundo interior, el amor puro y el final, fracasado, siempre resultan dramatizados a través de las manos y las palabras de uno de los dos hermanos, que, sin ser actor, consigue retraer a cada espectador de la reducida grada el recuerdo, en el momento justo, hasta alcanzar un punto de quimera en el que la magia sale a flote.

El espectáculo está a medio camino entre la barraca de feria y el circo. Unos toldos delimitan un espacio circular y dentro hay unas gradas en las que se sienta el público -unas 50 personas-, una pequeña pista y al fondo una gran máquina que se transforma a lo largo del espectáculo. Valentín, a ritmo de música de feria, cajas musicales y tango, va accionando los diferentes mecanismos al tiempo que cuenta su historia de amor y desamor.