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El custodio


Cartel de El custodio

Rubén trabaja como guardaespaldas de un Ministro argentino. Sigue sus pasos dentro de un mundo que le es ajeno. Si el Ministro sale de su auto, Rubén sale del suyo. Si el Ministro gira hacia la izquierda, Rubén gira a la izquierda. Si el Ministro viaja a Mar del Plata, Rubén viaja a Mar del Plata con él. Si el Ministro va al campo con su familia el fin de semana, Rubén tiene que ir con ellos. Si el Ministro decide tomarse un descanso y dormirse un rato, Rubén tiene que vigilar a un hombre dormido.

El Custodio nos acerca a un hombre que ha dejado de sentir su vida como tal, de ser protagonista de su propia vida. Sumido en esta especie de inexistencia irá moviéndose como una sombra en el mundo de los que le rodean.

     Título original: El custodio
     Año: 2005
     Duración: 93 min.
     Nacionalidad: Argentina, Alemania, Francia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 14/12/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Pirámide Films

 

Comentario

El Custodio es una película acerca de un trabajo que consiste en reemplazar la vida de uno por la de otro, acerca de la presión que esto implica y acerca de cómo esa presión finalmente estalla.

La historia de El Custodio, está creada desde un rígido y riguroso punto de vista: la del custodio mismo. Desde un lugar donde la intensa vida diaria del Ministro y su familia es vista y observada.

Rubén, el guardaespaldas, es testigo de todo desde un costado, como si la vida pasara a unos metros de él. Su trabajo es estar presente, pero completamente desapercibido, como un hombre invisible, un mueble. Adoptando este punto de vista y manteniéndolo hasta el final, quise crear un acercamiento que comienza en el nudo de la acción, como si miráramos una obra desde los costados.

En este caso la obra es la vida pública de un alto oficial del gobierno, como también su vida privada (su hogar, amante, hija, amigos).

Distancia apropiada

Quise mantener una distancia prudente entre custodio y custodiado, que no nos permita ver u oír demasiado cómo es la vida del Ministro. Los detalles que observa el custodio, a menudo están empañados por ventanas, puertas o pasillos que nos ubica fuera del evento en sí. Esta distancia es

acortada cuando el Ministro le llama a Rubén para que participe de un evento familiar, pidiéndole que dibuje un retrato de un invitado. Pero como la conversación es en francés, idioma que Rubén obviamente no habla, la distancia sigue presente. Por medio de encuadres y sonido, era crucial

para mí recordar esta noción de que la vida ocurre a unos metros de distancia.

Dos mundos

El custodio nos habla de dos mundos: el del Ministro y el de Rubén. Dos universos opuestos irremediablemente articulados por el custodio. El primero: su silencioso, monocromático y aséptico trabajo, caracterizado por luz fría, trajes oscuros, coches impecables, grandes ventanales y una cierta asepsia típica de los ambientes donde trabaja el Ministro. En el otro mundo, privado e íntimo, el caos reemplaza a la moderación. Los lugares son pequeños y sórdidos, la luz es suave y el sonido es de una realidad que combina policías, gente enferma, traficantes de armas y restaurantes chinos. Ambos hemisferios son parte del conflicto interno de Rubén, y se desarrollan paralelamente durante el film. Quise que el espectador se vea afectado por esta tensión. Sólo hacia el final estos dos mundos se encuentran, causando un cortocircuito donde todo explota.

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