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Muerte de un presidente


Cartel de Muerte de un presidente

MUERTE DE UN PRESIDENTE, bajo la forma de un documental para la televisión que se emitiría en 2008, se centra en el análisis de un acontecimiento catastrófico: el asesinato de George W. Bush el 19 de octubre de 2007. En el "documental" aparecen imágenes de archivo y entrevistas elaboradas especialmente, presentado todo ello de una forma respetuosa y digna, dando vida a un thriller político provocativo que profundiza en problemas más profundos, sin apoyar en ningún momento la violencia sino mostrando sus efectos dañinos.

La película comienza con material de archivo montado de forma frenética y que nos proyecta en medio de una multitud rabiosa de manifestantes que espera la comitiva del presidente Bush, retratado como un hombre simpático y afable, querido por los que le rodean y encantador con sus seguidores. Mientras el presidente está pronunciando un discurso en un hotel, la furia de los manifestantes aumenta y la tensión sube hasta el terrible momento en que el presidente es asesinado.

Después del asesinato, MUERTE DE UN PRESIDENTE se convierte en una película policial, y continúa con la caza al asesino por parte del FBI. Se entrevista a todos los sospechosos, excepto a uno, un sirio que es condenado. Hay muchas pruebas circunstanciales contra él, pero ¿es culpable del crimen, o su origen oriental es una excusa para catalogar la muerte del presidente como un acto terrorista?

     Título original: Death of a president
     Año: 2006
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: Reino Unido
     Género: Drama. Intriga
     Fecha de estreno: 05/12/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

Un desastre nacional siempre es una situación que hace que nos detengamos y que nos hace reflexionar acerca de lo que es realmente importante. La premisa de MUERTE DE UN PRESIDENTE tiene un carácter subversivo, pero como metáfora del 11-S necesariamente tiene que ser terrible. La historia nos ha enseñado que no hay nada que tenga un impacto más profundo sobre Estados Unidos que el asesinato de un presidente. Siempre supe que se me juzgaría negativamente por la idea que preside esta película, pero pienso que, a veces, el hecho de que el arte sea insolente no sólo es aceptable sino que es necesario. Vivimos unos tiempos presididos por un gran miedo, y cuando la gente tiene miedo es presa del pánico y a menudo hace cosas de las que luego se arrepiente (por ejemplo, la reclusión de los japo-estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial). La condena a priori de esta película por parte de políticos y sabihondos que no lo han visto ?y que quizá no lo verán nunca? refleja el clima de terror en el que vivimos hoy, y al que mi película intenta referirse.

Lo que me molesta en mayor medida en relación con lo que está pasando hoy es la complacencia. Están pasando cosas terribles y nadie las nota. Estoy convencido de que esta complacencia se debe sobre todo a la forma en que los medios de comunicación presentan los hechos. Como yo también he sido durante mucho tiempo periodista de televisión, sé muy bien de lo que hablo. Soy inglés, pero he pasado mucho tiempo en Estados Unidos, como residente y como periodista. Allí tengo una gran cantidad de amigos, muchos de los cuales tienen familiares que han estado o siguen estando destinados en Iraq. Me parece que tengo un vínculo muy fuerte con ese país. Lo que quería hacer con esta película era ofrecer otra perspectiva acerca de lo que ha pasado en los últimos cinco años, y ver cómo los ataques terroristas y la invasión de Iraq están cambiando Estados Unidos.

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