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Lejos de ella


Cartel de Lejos de ella

Grant y Fiona llevan 50 años casados, poseen un sentido del compromiso aparentemente inquebrantable y una vida llena de ternura y humor. Esta serenidad sólo se ve perturbada cuando, ocasionalmente, Fiona hace alguna referencia comedida al pasado, dando la sensación de que el matrimonio no siempre ha sido un cuento de hadas. Esta tendencia de Fiona, unida a su evidente pérdida de memoria, producen unos momentos de tensión que ambos suelen romper con algún comentario desenfadado. Pero cuando estos fallos de memoria se vuelven más evidentes y dramáticos, ninguno de los dos puede seguir eludiendo la realidad: Fiona padece la enfermedad de Alzheimer.

Finalmente, Fiona decide ingresar en Meadowlake, una residencia especializada en su enfermedad. Una de las normas más arcaicas de Meadowlake es la prohibición de que los pacientes reciban visitas durante el primer mes de estancia, para facilitar su "adaptación". Tras 30 angustiosos días de estar separado de su mujer, Grant vuelve a Meadowlake para descubrir que Fiona parece no acordarse de él y haber volcado todo su afecto en Aubrey, otro residente.

Grant, que no ve otra opción que aceptar que Fiona crea que es un atento conocido suyo, la visita a diario y se ve obligado a ser testigo del sólido vínculo que va creando entre ella y Aubrey. Con el tiempo, Grant se hace amigo de Kristy, una noble enfermera que, conmovida por su fiel devoción hacia su esposa, empieza a interesarse por él. Pero a través de sus conversaciones, la imperfecta historia de Grant y la perversa justicia poética de la agonizante situación entre Fiona y Aubrey se vuelven evidentes. Cuando la mujer de Aubrey, Marian, vuelve de sus vacaciones, decide sacarlo repentinamente de la residencia. Destrozada por la separación, Fiona se sume en una profunda depresión y sufre un rápido deterioro. Temiendo por su vida, Grant se embarca en el mayor acto de sacrificio que haya hecho para devolverle la felicidad a su mujer en sus últimos días.

     Título original: Away from her
     Año: 2007
     Duración: 110 min.
     Nacionalidad: Canadá
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 21/12/2007
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Notro Films

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actriz 2008

Comentario

"Las hojas de la memoria parecían crujir con tristeza en la oscuridad" -- Henry Wadsworth Longfellow Sarah Polley volvía en avión de Islandia, donde había estado trabajando para la película No Such Thing, de Hal Hartley, cuando leyó en la revista New Yorker el relato The Bear Came Over the Mountain, de Alice Munro. "La historia me conmovió muchísimo. Acababa de trabajar con Julie Christie, y, mientras la leía, no podía dejar de ver su rostro en el personaje de Fiona", explica Polley. "No soy el tipo de persona que va barruntando la forma de adaptar historias; prefiero dejar como están las cosas que me gustan. Pero aquello me fascinó. Leí el relato y enseguida vi la película, y supe cómo iba a ser."

En aquel momento de su carrera, Polley llevaba actuando desde los seis años, y había escrito y dirigido dos cortos, Don't Think Twice y The Best Day of My Life. "Pasé dos años sin poder quitarme aquella historia de la cabeza, y por fin le pedí al productor Danny Iron que intentara conseguir los derechos. Me lancé a escribir, aunque resulta difícil adaptar el trabajo de alguien a quien admiras tanto. Alice Munro es una de mis escritoras favoritas, porque ve a través de las cosas. Sus personajes son muy imperfectos, unas veces adorables y otras detestables. La adaptación no me resultó tan difícil, pues podía ver la película inserta en la historia." Junto a Polley trabajaron las productoras Jennifer Weiss, con quien había ganado un Premio Genie por el corto I Shout Love, y Simone Urdl (ambas socias en la productora The Film Farm), y Daniel Iron, de Foundry Films, que había producido el primer corto de Polley, Don't Think Twice. Atom Egoyan fue el productor ejecutivo. Daniel Iron, que conocía a Polley desde hacía mucho tiempo, nunca dudó de su capacidad para dirigir un largometraje. "Sé perfectamente lo brillante y diligente que puede llegar a ser. Lleva en los escenarios desde niña, y conoce el oficio mejor que ningún director novel. Ella elaboró el guión preliminar con una escaleta de planos de rodaje."

Egoyan corrobora esta afirmación: "Durante el rodaje de El dulce porvenir, me di cuenta de que Sarah se fijaba mucho en todo. Ha sido una progresión natural. Tiene una portentosa madurez que impregna todo el guión. En él hay austeridad, claridad y una coherencia dramática. Ha respetado el original y a la vez lo ha expandido con decisión. Ha conseguido algo que el cine hace a la maravilla, que es trasportarnos, a través del rostro humano, a sitios a los que no esperamos viajar".

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