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Todos estamos invitados


Cartel de Todos estamos invitados

El joven Josu ha resultado herido al intentar saltarse un control de la guardia civil después de haber incendiado un camión. Una bala ha impactado en el lóbulo izquierdo y ha perdido la memoria. Es tratado en un hospital penitenciario, a la espera de lo que decidan el juez y la autoridad competente. Él no sabe muy bien quién es, por lo que las monjas que lo atienden le enseñan a rezar y a ser un buen cristiano. Pero otros internos de su misma organización le ayudan a recordar que él es, en realidad, un valiente gudari, y que pronto podrá reincorporarse a la lucha, si es que consigue salir de la cárcel.

Mientras tanto, los sucesos siguen su curso en el País Vasco. Un profesor de Universidad, Xabier, es amenazado por sus opiniones muy críticas sobre la situación en Euskadi. Es un poco donjuán. Tiene amores con una de sus alumnas, Francesca, italiana, que naturalmente se sorprende todos los días ante lo que está sucediendo por las calles y lugares de Euskadi. Francesca, bella y simpática, es además psicóloga en un establecimiento psiquiátrico.

Xabier no renuncia a ir a las cenas de su sociedad gastronómica pese a las advertencias que recibe por parte de la policía. Una serie de comidas y cenas se repiten mientras Josu Jon, el activista desmemoriado, vuelve a escena, pero siempre bajo la supervisión de un centro psiquiátrico, precisamente el centro psiquiátrico en el que trabaja Francesca. Entre Francesca y Josu Jon hay una corriente de simpatía. Francesca quiere ayudarle a recobrar la memoria. Pero ¿quiere Josu Jon recobrar la memoria o prefiere olvidar quién ha sido?

     Título original: Todos estamos invitados
     Año: 2008
     Duración: 95 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 11/04/2008
     Calificación: Mayores de 13 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

En el caso de esta película he tratado de dejar a un lado mis ideas autorales y mi manera de contar las cosas, que es más metafórica y más ambigua, porque el tema que iba a tratar exigía afrontar la realidad, pero una vez terminada la película me he dado cuenta de que esa renuncia tampoco resulta tan evidente, porque, al final, el estilo es el carácter y aflora casi sin pensarlo. La realidad del País Vasco es múltiple y cambiante, pero tiene una constante, la muerte, y ése era el tema sobre el que quería dar testimonio con esta película. Lo que es la vida y la muerte en el País Vasco. Quería dar testimonio de todos estos años en el País Vasco.

"Empecé a pensar que tenía que hacer esta película cuando estaba rodando Visionarios. Mi médico me hizo una visita amistosa y fuimos a comer a un pueblecito de Álava, en el local la puerta estaba abierta y el dueño nos dijo que la dejáramos. Dijo: "No se preocupen, aquí no pasa nada. Eso sí, cuando pasa, pasa". Eso resume la cosa. En esta película, el papel de la gastronomía no responde en absoluto a una especie de sello de autor. Las sociedades gastronómicas y la comida son muy importantes en el País Vasco. Ha habido varias personas asesinadas durante una cena. Por eso es algo muy presente en la narración. Es algo motivado porque las sociedades gastronómicas están muy presentes en la vida social vasca.

Hacer una película así no es fácil, porque siempre se van a quedar cosas fuera. Ahí están los asesinatos, los amenazados, las víctimas, los rencores, la policía... Por eso una de las tácticas que he empleado es la de no decir nunca la época en que suceden las cosas, porque así podía meter cosas de distintos momentos..."