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El baño del Papa


Cartel de El baño del Papa

Año 1988. Melo, Uruguay, una pequeña ciudad ubicada en la frontera con Brasil, espera la visita del papa Juan Pablo II. Se empieza a hablar de cifras: llegarán cientos de personas. No, miles. Algunas fuentes bien informadas hablan de 50.000 visitantes...

Los habitantes, pobres en su mayoría, saben lo que significa: 50.000 peregrinos querrán comer, beber, querrán comprar banderas de papel, recuerdos, medallas conmemorativas. Llenos de entusiasmo, más que la bendición divina, esperan conseguir una pequeña parte de felicidad material. Beto, un contrabandista de poca monta, está convencido de haber dado con el mejor negocio de todos: "el baño del Papa", donde miles de peregrinos podrán aliviarse. Que los otros se encarguen de freír montañas de chorizos y hornear bollos, él se hará rico con residuos humanos. Pero antes de poder construir el retrete, Beto se mete en un lío. Llega casi a agotar la paciencia de su estoica y siempre optimista esposa Carmen y decepciona a Silvia, su hija adolescente, que sueña con trabajar en los medios de comunicación. Debe incrementar sus arriesgados y duros viajes al otro lado de la frontera. Deja de lado su gran sueño: comprarse un velomotor. Incluso pierde su bien más querido, su bicicleta, con tal de hacerse con la clave de su templo de residuos y riqueza: la taza del váter. Pero está decidido a llegar a tiempo para el acontecimiento divino.

     Título original: El baño del Papa
     Año: 2007
     Duración: 97 min.
     Nacionalidad: Uruguay
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 25/04/2008
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

 

Comentario

Enrique Fernández: En la época, yo debía tener diez años, Beto era un amable vecino que pasaba cada mañana a saludarnos. Siempre llevaba la camisa por fuera de los pantalones, y sus delgadas piernas parecían palillos cuando se montaba en una vieja bicicleta que daba la impresión de caerse a trozos. Beto vivía con su suegra, doña Leocadia, una piadosa anciana que quería mucho a mi madre. Para demostrar su afecto, le ofreció su dentadura postiza, que ella ya no usaba. Dos días después, mi madre se la devolvió con mil disculpas. Más tarde me confesó que la había probado, pero que no le valía. Durante 36 años, mi padre, que falleció en 1964, escribió letras de canciones para una orquesta de carnaval. Esas canciones me ayudaron a familiarizarme con todos esos personajes. Fueron parte de mi infancia y ahora son parte de la película. Conozco sus alegrías y sus tristezas. Los veo cada vez que voy a mi pueblo. Los conozco muy bien y los quiero.

César Charlone: En mi calidad de uruguayo que vive en Brasil, todos los temas que me vienen a la mente cuando pienso en cine tienen que ver con mi país natal. El primer documental que dirigí y produje en 1978 contaba con un presupuesto muy reducido y se rodó en Uruguay, Brasil, Argentina y Chile. Después de pasarme diez años dirigiendo anuncios, videoclips y series de televisión, tenía ganas de dirigir un largometraje. Había apuntado un par de ideas en el papel relacionadas con mi pasado uruguayo, pero no era fácil encontrar financiación en Brasil. Cuando Elena Roux, la productora, y Enrique hablaron conmigo, me pareció un buen comienzo. Leí el guión y descubrí que no solo la historia era maravillosa con personajes conmovedores, sino que podría hacer realidad el viejo sueño de rodar en mi país. Melo tiene algo muy especial. Es una ciudad uruguaya muy influida por Brasil. La mayoría de los habitantes de Melo hablan portugués, ven la tele brasileña y compran objetos brasileños. No me costó mucho sentirme como en casa.

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