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Ella es el partido


Cartel de Ella es el partido

Dodge Connolly, es un encantador futbolista con mucho desparpajo decidido a alejar a su equipo de las peleas en bares y llevarlo a estadios repletos de espectadores. Cuando pierden a su patrocinador y la misma liga está a punto de sucumbir, Dodge convence a una estrella del fútbol universitario para que se una a su equipo, con la esperanza de que esto ayude a que la gente se fije en el deporte.

El equipo recibe con los brazos abiertos a Carter Rutherford, el hijo predilecto de la nación. Este chico de oro, además de ser muy apuesto y no tener rival en el campo, es un auténtico héroe de la I Guerra Mundial que obligó en solitario a un grupo de soldados alemanes a rendirse. Es casi demasiado bueno para ser verdad, y Lexie Littleton quiere demostrar que algo no encaja. Esta periodista novata que se codea con los grandes tiene mucho carácter y sospecha que hay partes dudosas en la historia de Carter. Mientras empieza a investigar, los dos futbolistas, el capitán y la estrella, rivalizan por su afecto.

Dodge no tarda en darse cuenta de que el fútbol profesional acabará teniendo poco que ver con el deporte que tanto ama. No solo lucha para mantener al equipo cohesionado, sino para conseguir a la chica de sus sueños. Convencido de que el amor y el fútbol funcionan con las mismas reglas, tiene una sorpresa reservada para el último cuarto.

     Título original: Leatherheads
     Año: 2008
     Duración: 114 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 06/06/2008
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Universal Pictures Spain S.L.

 

Comentario

El periodista Duncan Brantley, de Sports Illustrated, investigaba el nacimiento de la liga profesional de fútbol americano cuando le vino la idea de ELLA ES EL PARTIDO. Escribía un artículo acerca de una estrella de este deporte, John McNally, que se hacía llamar "Johnny Blood" para jugar en la naciente liga de fútbol profesional con los Duluth Eskimos, sin por eso dejar de jugar en la liga universitaria.

Cuanto más se metía en lo que entonces era el deporte, más pintorescos le parecían los personajes, hasta tal punto que quedó fascinado. Pensó durante varios años en escribir un guión y, finalmente, le pidió a su compañero de trabajo Rick Reilly que le echara una mano, convencido de que su sentido del humor aportaría mucho.

"Llevábamos años escribiendo artículos juntos para Sports Illustrated, y la historia de Johnny Blood pudo con nosotros", recuerda Duncan Brantley. "Era un loco al que le encantaba beber, y tenía una moto con sidecar, como Dodge Connolly". "El equipo jugó 31 partidos aquel año, de ellos 29 fuera de casa", sigue diciendo. "El dueño del club era tan tacaño que les obligaba primero a ducharse con el equipo para lavarlo, luego a ducharse de verdad y, finalmente a colgarlo de las ventanillas del tren para que se secase".

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