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An american crime


Cartel de An american crime

Indianápolis, Indiana (EEUU). Junio de 1965. La joven de 16 años Sylvia Likens y su hermana Jennie, de 14 años, son las hijas de unos trabajadores de un carnaval ambulante. Unas veces viajan con sus padres Lester y Betty, y otras se quedan con unos parientes. Incapaces de cargar con todas las responsabilidades de tener hijos y además trabajar en la carretera -especialmente con Jennie, que arrastra secuelas de la polio-, Lester se las arregla para dejar a las niñas con una completa extraña: Gertrude Baniszewski, de 37 años. A pesar de que Gertrude es madre divorciada con seis hijos propios, afirma que tener dos más no le supondrá muchos más problemas. Lester acuerda enviarle 20 dólares a la semana.

La familia a duras penas sobrevive con los infrecuentes cheques que le pasa el exmarido de Gertrude, con el dinero que se gana planchando para los vecinos y con el sueldo de media jornada de Paula. Para empeorar las cosas, Gertrude sufre de asma y constantemente está enferma y exhausta. Nunca hay suficiente dinero, y por este motivo es fácil darse cuente de por qué Gertrude está tan desesperada por ingresar los 20$ semanales por hacer de canguro de las hermanas Likens.

     Título original: An american crime
     Año: 2007
     Duración: 92 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 13/06/2008
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Filmax Group - Telegroup

 

Comentario

El guionista/director Tommy O'Haver, conocido por sus comedias ligeras, podría parecer una apuesta poco apropiada para un proyecto como AN AMERICAN CRIME, pero estuvo entusiasmado con la historia de Gertrude Banizewski desde que era un adolescente, en Indianápolis, Indiana. "En 1985, terminé de leer 'El señor de las moscas', al mismo tiempo que Gertrude obtuvo la libertad condicional", dice O'Haver. "En aquel tiempo, este libro tuvo un gran impacto en mí. Cuando leí en el periódico el artículo acerca del caso Likens, las conexiones entre ambos casos fueron obvias. Pensé, '¡Dios mío! La gente corriente puede llegar a ese punto si se la pone en determinada situación'. Y el hecho de que pasara cerca de mi casa tuvo un impacto todavía mayor en mí. Esta historia me perseguía y verdaderamente quería saber por qué había sucedido".

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