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Sueños del desierto


Cartel de Sueños del desierto

Un pueblo perdido en la árida estepa de Mongolia fronteriza con China. Los habitantes se han ido poco a poco, cansados de luchar contra el avance del desierto. Unos cuantos se han quedado y plantan árboles con el jefe de la zona, Hungai. Pero nada puede detener el éxodo. Incluso la mujer de Hungai acaba marchándose, decidida a salvar a su hija de la creciente sordera que padece.

Hungai se queda solo en su "yurt" y empieza a beber, sumido en el dolor y la desesperación...

...hasta que aparece Choi Soonhee, una refugiada norcoreana, con su hijo Changho. La mujer se adapta a las costumbres del desierto y también empieza a plantar árboles. Los tres dependen el uno del otro para sobrevivir en un ambiente tan hostil. A pesar de no hablar el mismo idioma y no poder comunicarse con palabras, nace una profunda relación entre los tres. También está Yorick, un soldado mongol perteneciente a la tropa destacada en la zona al que le gusta cantar y que traba amistad con Changho. Pero nada es tan simple como parece...

     Título original: Hyazgar
     Año: 2007
     Duración: 128 min.
     Nacionalidad: Corea del Sur, Francia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 25/07/2008
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

 

Comentario

La película se rodó íntegramente en las estepas de Mongolia con un presupuesto de un millón de euros. El director chino de ascendencia coreana Zhang Lu, ex escritor que enseña Literatura en la Universidad de Yanbian, empezó a escribir el guión después de visitar Mongolia por primera vez en 2005. El rodaje de SUEÑO DEL DESIERTO duró 28 días repartidos entre julio y agosto de 2005, pero el realizador y su equipo, formado por actores y técnicos coreanos y mongoles, vivieron dos meses en las estepas.

"Todo el equipo, las cámaras, etcétera, se rompió en algún momento por culpa del terrible viento y de las tormentas de arena", recuerda el director. "Encima, todos sin excepción cayeron enfermos excepto yo. De noche, los lobos se acercaban a nuestro campamento y nos miraban. Al principio nos dieron miedo, pero se limitaban a observarnos. No se comieron a nadie". Y añade: "En Corea, el equipo tiene un día libre a la semana, pero me bastaba con preguntar si querían volver a Corea lo antes posible para que nadie quisiera descansar. Además, no podían ir a ningún sitio ni huir aunque quisieran, estábamos rodeados de lobos".

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