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El rey de la montaña


Cartel de El rey de la montaña

Quím conduce por unas estrechas carreteras en busca de su ex novia con la intención de recuperarla. Tras varios cruces, Quím se equivoca y se pierde. Ha entrado en una zona laberíntica de caminos cortados y carreteras que vuelven sobre sí mismas. El agobiante paisaje y la ausencia de cobertura hacen que Quím quede atrapado. Buscando una salida, ve una silueta encima de una colina. Quím cree que ha encontrado ayuda, pero, de pronto, la silueta le dispara con un rifle. Confundido, Quím se aleja de allí a toda velocidad. Llega hasta un cruce y se baja del coche, nervioso, buscando ayuda. Una nueva silueta se acerca a lo lejos. Antes de que se dé cuenta, la silueta le dispara en la pierna. Lo que parecía un error se convierte en algo terrorífico: alguien quiere matarle y no sabe por qué. Herido y desorientado, Quím se encuentra con Bea. Ella también está perdida y su coche se ha quedado sin gasolina. Pese a las desconfianzas mutuas, ambos deben unirse para intentar salir de allí. Tienen que huir por el bosque a pie, desarmados, con frío, perdidos. Y sin dejar de ser acechados ni un solo segundo. Si paran, mueren...

     Título original: El rey de la montaña
     Año: 2007
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Intriga.
     Fecha de estreno: 12/09/2008
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Buena Vista Internacional.

 

Comentario

Una de las ideas que más me interesan de la película "El Rey de la Montaña" es ver cómo los papeles de los personajes se invierten respecto a lo que estamos acostumbrados: Quím, el protagonista masculino, pasa a ser un personaje indefenso y cobarde, en definitiva más real y cercano, y Bea se convierte en la heroína que resuelve de forma hábil los momentos más peligrosos.

Es un punto de partida muy atractivo para abordar unos personajes porque permite explorar su relación desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados, sin caer en estereotipos.

La forma en que vamos descubriendo poco a poco la trama a través de la mirada filtrada del protagonista, me permitía trabajar una puesta en escena coherente con el estado emocional del personaje, siguiéndole en cada momento en su aventura por el bosque con sus miedos y complejos e intentando retratar su evolución a lo largo de la película. De esta manera el espectador tiene la sensación de querer saber más en cada momento y la película no deja de sorprendernos en cada giro.

Precisamente esto es algo que he descubierto al trabajar por primera vez con un guión de género; cómo poder utilizar la fórmula para, introduciendo pequeños cambios a lo largo del guión, conseguir llevar la trama por un camino impredecible. "El Rey de la Montaña" es mi primera película de encargo y he disfrutado y aprendido mucho con el proceso de reescritura con el guionista. Creo que la oportunidad de leer un guión con una mirada objetiva y poder imaginar la película que te gustaría ver, permite aportar muchas más ideas y soluciones que si partieras de un texto propio.

Desde pequeño he sido jugador de video juegos. Soy parte de la generación que los vio nacer y desde entonces he seguido con pasión y admiración su evolución año tras año. Cuando leí el guión por primera vez tuve la sensación de estar jugando a una vieja aventura gráfica, en la que el personaje tiene que decidir constantemente qué quiere hacer y cómo llevarlo a cabo. De alguna forma me di cuenta de cómo la estructura del thriller, en este caso de supervivencia, estaba íntimamente ligada con la narrativa básica de un juego: descubre y decide. Pero los video juegos se han desarrollado hasta tal punto que han generado su propio lenguaje, el cual ya no necesita beber de la cultura cinematográfica y de este nuevo lenguaje se pueden aprender estilos visuales que aportan un elemento nuevo y refrescante en el desarrollo de la puesta en escena.

"El Rey de la Montaña" es una película que habla de diferentes aspectos del ser humano perfectamente reconocibles por la audiencia como pueden ser la cobardía, a la que estamos poco acostumbrados en producciones de género, o el problema de la falta de comunicación, el aislamiento, y la influencia de la sociedad actual mediatizada en las nuevas generaciones. Todo ello oculto tras la acción que se desarrolla en el thriller, en la que la textura propia del paisaje cobra vida como un personaje más, quizá el más peligroso.