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La casa de mi padre


Cartel de La casa de mi padre

Txomin Garay, empresario y en su juventud un fino pelotari, vuelve a su pueblo después de 10 años en Argentina. El principal motivo del viaje de Txomin, en el que le acompañan su mujer Blanca y su única hija, Sara, es que su hermano Koldo, con el que hace años que no se habla, se está muriendo. Koldo, muy demacrado por la enfermedad y apartada ya su larga enemistad con Txomin por las extremas diferencias entre ambos, le encarga a su hermano una delicada tarea: reencauzar a su hijo adolescente Gaizka, un pelotari prometedor pero que no termina de centrarse en el juego. Txomin no le da una respuesta definitiva, pero la muerte de Koldo le obliga a aparcar sus dudas y asumir el encargo de su hermano. Para acercarse a Gaizka, Txomin utilizará lo que les une a los dos: la pelota a mano. Gaizka es un jugador de pegada brutal, sin técnica. Txomin de joven era todo lo contrario. El primer acercamiento a Gaizka en el frontón del pueblo no resulta muy fructífero pero Txomin no renuncia fácilmente y un día le propone una apuesta al chaval: si Txomin la gana le entrenará. Finalmente gana la apuesta y Gaizka acepta con una mezcla de rabia contenida y deportividad el que tenga que entrenarle su tío.

Mientras que con Txomin hay una evidente tensión, Gaizka se siente atraído por su prima Sara. Entre ambos se inicia una relación de amor adolescente, en la que queda patente que detrás de la fachada de dureza de Gaizka habitan todas las dudas y miedos de cualquier joven de su edad. Sara es acogida cálidamente por su tía Ane, la viuda de Koldo y madre de Gaizka. Ane es una mujer con un pasado oculto, con convicciones e ideologías muy marcadas.

     Título original: La casa de mi padre
     Año: 2008
     Duración: 100 min.
     Nacionalidad: España, Francia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 03/04/2009
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Filmax Group - Telegroup

 

Comentario

En la historia vasca tiene una gran tradición la imagen de la casa, primero para referirse a alguno de los territorios históricos, mas tarde al conjunto de las provincias vascas, hasta que el nacionalismo se apropio del término para aplicarlo a la idea de nación vasca. La nueva situación permite entender la frase "La casa de mi padre" de una forma renovada y esperanzadora, la mejor forma de defender la casa del padre es permitiendo que sea la casa de todos, sin que nadie tenga derechos por encima de los demás, todos somos habitantes de esa casa, por eso es preciso empezar a dejar de lado esa imagen de la casa cerrada y pasar a pensar Euskadi en términos de ciudad, una ciudad en la que conviven ciudadanos distintos, diferentes pero iguales en derechos, defendamos la casa del padre haciendo que se convierta en la ciudad de todos, recobremos la esperanza, volvamos e empezar , sabiendo que tendremos que cambiar algunas cosas, todo menos la voluntad de convivir, menos la convicción de que nos tenemos que identificar en la pluralidad y maravillosa complejidad de nuestras identidades

Las historias de Txomin, Sara, Gaizka y todos los personajes de "la casa de mi padre" son retazos de realidad, al igual que la Txalaparta choca con la madera, los personajes, chocan unos con otros, sufren, se apoyan, aman, lloran, se dan cuenta que el único camino es el amor y comprensión hacia los demás a pesar de todo lo que nos separa, Todos antes que nada somos seres que necesitamos amar y que nos amen, debemos dejar atrás prejuicios, odios y violencia, sabiendo que el único camino es la unión sin excepciones.