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S21, la máquina roja de matar


Cartel de S21, la máquina roja de matar

Durante los cuatro años que duró el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya (de abril de 1975 a octubre de 1979), un cuarto de la población del país fue exterminada. En un sistema paranoico que veía enemigos en todas partes, cualquier indicio de disidencia bastaba para ser encarcelado en la “Prisión de Seguridad” S-21, un antiguo instituto convertido en campo de exterminio. Los protagonistas de la película (auténticos carceleros y supervivientes del S-21) hablan abiertamente de sus experiencias en aquel infierno: describen el día a día en el centro, los detalles de las torturas que llevaban a reconocer las más delirantes acusaciones, los abusos sistemáticos a las mujeres, la deshumanización de los verdugos… Los antiguos guardianes responden con evasivas y excusas a las inquisitivas preguntas del maestro Vann Nath, representante de los millares de prisioneros que nunca salieron del S-21. Un escalofriante y necesario testimonio de la capacidad de las personas para perder la humanidad.

     Título original: S-21: La machine de mort khmère rouge
     Año: 2003
     Duración: 101 min.
     Nacionalidad: Camboya, Francia
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 20/02/2009
     Distribuidora: Sagrera Tv

 

Comentario

Durante tres años, Rithy Panh y su equipo han realizado una ardua investigación no sólo sobre las tres personas que lograron escapar sino también de sus torturadores. Han conseguido persuadir a ambos grupos para que volvieran al lugar que fue S21, actualmente convertido en un Museo sobre Genocidio,

para enfrentar sus testimonios.

No se puede describir con palabras lo que ahí tuvo lugar. Una operación tan detallada y meticulosamente planeada para asesinar está fuera de los límites de la razón, como si la consciencia no quisiera asumirlo pero se tuviera que explicar con palabras hoy en día algo que no se puede contar. Pero las pruebas persisten – fotografías, archivos, lugares – y hacen que vuelvan palabras del pasado.

También está la memoria enterrada profundamente en los cuerpos, la memoria de los gestos, de las rutinas…que puede resurgir del inconsciente como una pesadilla. Las víctimas que han sido forzadas por la ley del terror a abandonar todos sus puntos de referencia (familia, religión, cultura, etc.), sólo tienen los archivos guardados o el dolor de sus propias cicatrices para recordarles lo que pasó.

Los torturadores, los primeros y oscuros oficiales del genocidio, aquellos que ayudaron (por convicción, ceguera o terror) y quienes permitieron la operatividad diaria del S21, han acabado solos con sus horribles secretos. Hacer que se replanteen estos asesinatos, ayudarles a desbloquear su memoria y que accedan a encontrarse con sus víctimas ha sido un proceso largo y lento. Pero, ¿esperaban ellos que hablar del tema les liberase de su pasado?

Los líderes, aquellos realmente responsables de lo que sucedió, se encuentran contra la pared por su negativa a todo tipo de responsabilidad. Este proceso no les incumbe a ellos. La singularidad de la película reside en el enfrentamiento entre la determinación de aquellos que escaparon, que quieren entender para poder olvidar lo que pasó y proteger a sus futuras generaciones, y las palabras de sus carceleros, quienes se quedan estupefactos al revivir los horrores a los que ellos contribuyeron.

Para entender algunas cosas que se van a decir, es necesario volver a las víctimas, a su destino y a su memoria. Deben ser nombrados para que el reflejo del pasado ayude a la construcción del presente.

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