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Los muertos van deprisa


Cartel de Los muertos van deprisa

Tres parejas de tres generaciones, varias relaciones encontradas y un muerto prematuro se entremezclan sobre el trasfondo de un pueblo marinero y las creencias de la Galicia tradicional. Irene, una camionera de una empresa mayorista, llega a la pequeña villa marinera de Fariño del Mar con la intención de

adquirir marisco. Por desgracia su camión queda atascado en el interior del pueblo, entre un monumento surrealista y la puerta del cementerio, justo el día en que los fariñenses van a dar su último adiós a Cándido, viejo marinero y artista local del pueblo autor de la escultura, además de padre de Filomeno, patrón mayor de la cofradía de mariscadores de Fariño.

El acontecimiento impide celebrar las honras fúnebres y el féretro con el cuerpo de Cándido es trasladado de nuevo a su casa donde volverá a ser velado indefinidamente hasta que se solucione el problema.

Reunido en gabinete de crisis, el pueblo se divide entre los que apoyan a Irene, como Venancia, la farera y antigua novia de Filomeno -que apuestan por desmontar la estatua- y los que están del lado de éste último, que aboga por despiezar el camión. Las viejas rencillas y diferencias entre unos y otros se acentuarán enredando la, hasta entonces, tranquila vida de Fariño. El conflicto se complica cuando las mujeres del pueblo que continúan velando a Cándido, ancladas en ancestrales creencias y tradiciones gallegas, presienten que el alma del viejo no ha abandonado todavía su difunto cuerpo pues aún tiene una labor pendiente. Serán por fin los hijos de Venancia y Filomeno, María y César respectivamente, que mantienen una secreta relación, ajenos a los problemas que separan a sus progenitores, quienes resolverán la incógnita e, indirectamente, favorecerán una decorosa salida del atolladero.

     Título original: Los muertos van deprisa
     Año: 2008
     Duración: 104 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 13/03/2009
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Buena Vista Internacional.

 

Comentario

Gonzalo Torrente Ballester decía que Galicia no es un país, sino un estado de ánimo. Yo creo, además, que Galicia es un estado de ánimo mágico, un estado de ánimo encallado en la zona más occidental de Europa, es decir, nuestro lejano oeste. Es el estado de ánimo de unas gentes humildes, honestas y generosas, pero también apegadas a extrañas tradiciones, algo testarudas y celosas de su idiosincrasia. Como remedo de un western atlántico, la Galicia costera, retratada con un estilo visual marinero y algo folk, será un protagonista más del largometraje.

"Los muertos van deprisa" es, en clave de ironía típicamente gallega (la retranca), una historia de resentimientos enquistados, como los percebes en las rocas, pero también de reconciliación y celebración, como en esas fiestas gastronómicas de la Galicia más festiva, en donde se da buena cuenta de esos percebes. Es la historia de hombres y mujeres exteriormente duros y con carácter, pero tiernos y blandos por dentro. Es una fábula que ensalza el amor -o su sublimación- y la amistad, contándonos las relaciones del triángulo Venancia- Filomeno, Irene-Gerónimo y María-César, tres parejas muy distintas con relaciones encontradas y pertenecientes a tres generaciones diferentes enmarcadas en el contexto de una trama de enredo provocada por el "prematuro" fallecimiento del octogenario Cándido (verdadero protagonista virtual de la historia) y rodeada por una atmósfera irreal -casi surrealista- del culto a la muerte del patriarca en vísperas de la festividad del pueblo.

De hecho, en Galicia, lo lúdico y lo piadoso siempre van unidos. En definitiva, si tuviera que definir la película en pocas palabras diría que es "una historia de percebes".