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La sal de este mar


Cartel de La sal de este mar

Soraya, de 28 años, nacida y criada en Brooklyn, decide volver a instalarse en Palestina, de donde su familia se exilió en 1948. Desde su llegada a Ramala, Soraya intenta recuperar el dinero que sus abuelos tenían en un banco de Jaffa, pero tropieza con la negativa del banco. Su camino se cruza entonces con el de Emad, un joven palestino que, a diferencia de ella, sólo desea una cosa: irse de allí para siempre.

Para escapar de las tensiones ligadas a la situación del país, pero también para sentirse libres, Soraya y Emad deberán tomar su destino en sus manos, con riesgo de transgredir las leyes, y en ese camino que emprenden nos llevarán tras las huellas de su historia en la Palestina perdida.

     Título original: Milh hadha al-bahr
     Año: 2008
     Duración: 109 min.
     Nacionalidad: Palestina, Francia, Suiza
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 17/04/2009
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

El rodaje

Ha sido extremadamente difícil rodar esta película, por todas las razones inherentes a la producción cinematográfica en todas partes del mundo, más las "demás razones" de logística. LA SAL DE ESTE MAR es una road movie que transcurre en Cisjordania, pero también en la Palestina histórica (Israel), adonde es difícil desplazarse. El equipo estaba compuesto por europeos y palestinos. Al actor principal palestino, Saleh Bakri, no le estaba permitido ir a Ramala, porque tiene nacionalidad israelí, pero al equipo cisjordano no le estaba permitido salir de Ramala, así que Saleh Bakri tuvo que ocultarse para entrar en Ramala (estuvo en una situación irregular durante la primera parte de la película, que transcurre en Cisjordania) y cuando el ejército israelí irrumpía en el plató tuvo que esconderse (durante la segunda parte, que transcurre en Israel, él estaba en situación regular, pero nuestro equipo cisjordano no estaba autorizado a seguirnos).

Los protagonistas

Los dos personajes principales, Soraya y Emad, parecen no tener nada en común, pues han crecido en unos entornos y unos contextos absolutamente distintos (Soraya se ha criado en Brooklyn y ha soñado con volver a Palestina; Emad, nacido en los Territorios Palestinos, ha conocido toda su vida la ocupación y la realidad palestina, sólo desea marcharse de allí), pero ambos están marginados, no solamente desde un punto de vista internacional sino en el contexto palestino.

Para los palestinos es ilegal ir a Jerusalén, es ilegal construir una casa, ilegal hacer tantas cosas... incluso cosas muy básicas. Así que ellos deciden tomar las cosas por su cuenta, convertirse en delincuentes, y pasar ilegalmente a Israel.

La segunda parte de la película se desarrolla en Israel y durante el rodaje mucha gente me decía que no se entendía bien dónde estaban: en Cisjordania hay 600 puestos de control y tanto éstos como los muros lo que hacen es separar a los palestinos entre sí, no separar a los israelíes de los palestinos. Luego, una vez en Israel, ya no hay puestos de control ni muros. Y allí se sienten libres... mientras permanecen invisibles.

El pueblo de Emad, Dawayma, ya no existe: nosotros filmamos en uno llamado Suba, que sólo está parcialmente demolido. Hay cientos de pueblos que quedaron completamente arrasados en 1948-1950. Poco a poco, he ido localizando los restos de numerosos pueblos, creo que habré encontrado unos cincuenta. Pero lo que me impresionó mucho fue que mientras estaba rodando un documental en los campos de refugiados del Líbano conocí a muchos refugiados procedentes de un pueblo llamado Saffuriya, del que hablaban sin cesar, a pesar de que llevaban varias generaciones viviendo en el campo de refugiados. Por azar, vi un cartel en inglés donde figuraba el nombre de "Zapuri" y un amigo me dijo que era el antiguo pueblo de Safuri. Me impresionó mucho descubrir toda esa tierra vacía, un pueblo vacío, cuando acababa de estar con mucha gente tan cerca, a hora y media en coche, que procedían de allí y para los que era imposible regresar.

No me pareció necesario hablar de forma precisa de la matanza de Dawayima, el pueblo de origen de Emad. Cuando conoce a Soraya y se lo dice, ella lo entiende sin necesidad de que hablen más de ello. Pero cuando están allí deciden levantar un pequeño "monumento", en un momento íntimo entre ellos y yo quería que se viera así. En cuanto a Soraya, es una ciudadana estadounidense, que nunca ha vivido la realidad de la vida en Cisjordania, pero sí que ha vivido la realidad de la mayoría de los palestinos que están repartidos por todo el mundo, que sienten que les ha faltado un reconocimiento de lo que les pasó. Mucha gente piensa ingenuamente que el problema es que los israelíes y los palestinos están enemistados desde hace siglos, como si se odiaran genéticamente, pero es una forma de no afrontar el verdadero problema. Como se ve durante la discusión con Irit, la artista israelí que vive en la casa del abuelo de Soraya, aunque Irit es hospitalaria y amable, Soraya le reclama un reconocimiento básico que no se ha producido.

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