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El año que mis padres se fueron de vacaciones


Cartel de El año que mis padres se fueron de vacaciones

En 1970, Brasil y el mundo parecían revolucionados, pero las preocupaciones de Mauro, de 12 años, no tienen nada que ver con el régimen militar que controla el país. Su mayor sueño es ver como Brasil gana por tercera vez el mundial de fútbol. De repente, es arrancado de sus padres y llevado a vivir en una extraña comunidad, Bom Retiro, un distrito de São Paulo, hogar de una gran comunidad judía e italiana entre otras culturas. Una conmovedora historia sobre superar tus límites y sobre la solidaridad.

     Título original: O ano em que meus pais saíram de férias
     Año: 2006
     Duración: 105 min.
     Nacionalidad: Brasil
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 14/08/2009
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Vertigo Films

 

Comentario

- A pesar de no ser autobiográfica, El año que mis padres se fueron de vacaciones contiene muchos elementos de tu juventud, de tus recuerdos, ¿no es así?

La película no es autobiográfica, pero el guión contiene algunos de mis recuerdos, además de los de Claudio, coguionista. Fragmentos de esos recuerdos están ahí. Todos trabajamos en sintonía con nuestra memoria. Empezando por el guión y siguiendo por la fotografía, la dirección artística, etc...

- ¿Estarías de acuerdo en que esta es una película que no encaja fácilmente en el género?

Sí, no es una película de género. Pero tampoco es una película difícil, aunque es etérea de alguna manera. Creo que es uno de sus factores de interés. Si tuviera que definirla, diría que es una película sobre la ausencia, sobre la soledad y sobre cómo sacar lo mejor de todo esto. Una película sobre superar obstáculos.

- De alguna forma, ¿también trata del exilio, de la vulnerabilidad?

Sin entrar en mucho detalle es la historia de un niño exiliado en su propio país. Un chico que, después de aprender a desenvolverse en su ambiente, tiene que empezar de nuevo. Esta faceta de la película trata de los ciclos en nuestras vidas, la forma en que él aprende esto, que nada es para siempre. Mauro se dice a sí mismo: vine aquí solo y conseguí sobrevivir. Es un rito de iniciación, un tiempo de descubrimiento. Él aprende que la vida es incontrolable, que no es un juego solitario de fútbol con botones, donde puedes repetir las jugadas, controlar los resultados...

- ¿Y la elección de la comunidad judía que sirve de telón de fondo en el drama de Mauro?

Para mí, la película trata las posibilidades de que diferentes grupos étnicos puedan convivir. Algo que es ejemplificado en la escena del partido de fútbol entre italianos, judíos y negros. No es el elemento principal de la película, pero sí uno de sus puntos fuertes. Además de otro foco en la película, que es el hecho de que Mauro sea acogido en la comunidad judía, por gente religiosa, pero no es adoctrinado, no se "le fuerza" a ser judío. La relación de Mauro con las cosas a su alrededor, el apartamento de su abuelo es otra cosa interesante. Igual que las historias de nuestros antepasados son parte de nuestras historias, el apartamento de su abuelo, y la cultura distinta en la que se sumerge, se convierte en parte de la vida de Mauro.

- ¿Por qué elegiste la figura del portero?

Esta no es una película sobre el fútbol, pero la analogía con el portero solitario es buena. Yo era portero y lo experimenté. El portero es el tipo raro del equipo, el único que coge la pelota con las manos, que no ataca, no marca goles, defiende, a veces se convierte en el héroe, pero es un jugador que no puede fallar, porque si lo hace, se convierte en el malo. No es fácil ser portero. Existe un dicho en Brasil: "la vida del portero es tan dura que ni siquiera crece la hierba donde él juega".

- Tienes mucha experiencia dirigiendo a chicos. ¿Cómo fue dirigir a Michel Joelsas y a Daniela Piepszyk?

Michel y Daniela son increíbles. Patricia Faria, nuestra directora de casting volvió asombrada de su primera visita a sus escuelas. No podía creer lo inteligentes, educados e interesados que eran. Michel tiene una sincronización perfecta. Trabaja con una frecuencia que le ayudó mucho durante el rodaje. Está en el 99% de las escenas, pero no cansa al espectador porque es muy fluido, transmite emoción con los ojos. Daniela es muy carismática y tiene mucho talento. Son actores natos.

- ¿Qué referencias cinematográficas te inspiraron más para hacer la película?

Tengo unas influencias bastante amplias. Me gustan todas las buenas películas, que alimenten el pensamiento, de cualquier estilo y género. Creo que es una característica de mi generación. Soy un gran fan de Kubrick, Sergio Leone, Fellini, Spielberg, Win Wenders, Chaplin, Kusturica, el cine moderno de Japón y Argentina. Soy una gran mezcla audiovisual. Pero con tantas referencias, intento encontrar mi propio estilo, utilizando lo que es más personal en diferentes estilos y narrativas.

En esta película buscaba una frecuencia más íntima. Intenté dirigir la orquesta para que tocara un pianissimo. En todos los diferentes segmentos de la película, en la actuación, la dirección artística, el lenguaje de las cámaras, el montaje... Intentamos no desviarnos del ritmo de la historia que estábamos contando, la cadencia de los sentimientos de los personajes. No queríamos nada en la película que sobresaliera, que destacara en la historia. Creo que todo el equipo comprendió esto y lo puso todo en este universo que estábamos creando.

- ¿Contribuyó la elección de las cámaras a la creación de ese ambiente de fantasía?

Sí. Está en la cámara, que no es fría ni impersonal, y que emana calidez al espectador. Hay un cierto aire subjetivo que le da a la película un aire testimonial, no es una cámara plana. Esto empezó con Filhos do Carnaval, en la que también trabajé con Adriano Goldman, director de fotografía y cámara.

- ¿Cómo elegiste a la gente con la que has trabajado en la película?

Podría decir que el 90% del trabajo del director es elegir su equipo y su reparto. Yo elegí personalmente a mi equipo. Había trabajado con la mayoría de ellos antes, y aquellos que lo hicieron por primera vez se adaptaron rápido. Hacer películas es un trabajo en equipo, y me gusta ese proceso. El equipo tiene que involucrarse tanto como yo en el proyecto, puesto que es junto a ellos como descubro como va a ser la película.

- ¿Cómo te sientes respecto a estar en la Berlinale?

En primer lugar me siento muy honrado, es uno de los festivales más importantes del mundo. Y por muchas razones, estoy muy contento por la oportunidad de comenzar una carrera internacional en Berlín.

Mis familiares provienen de Berlín, para mí es como cerrar un círculo de inmersión en la cultura de mi padre y mi abuelo. Mi padre es de una familia judía de Berlín, pero mi madre es italiana y católica. Como Mauro, el protagonista, mi vida siempre ha girado en torno a tratar con las diferencias, uno de los temas de la película, que viene muy a cuento hoy en día.

No creo que pueda haber un lugar mejor que Berlín para tratar este tema, una ciudad conocida por su carácter cosmopolita y tolerante en el siglo XIX y que sufrió los horrores de las dos guerras mundiales, y después, fiel a su vocación, se convirtió de nuevo una de las ciudades más importantes del mundo en términos de cultura y conocimiento.

Este es otro punto de contacto entre la película y la ciudad, la guerra fría que separó la ciudad en dos y llevó a Mauro a ser un exiliado. Es interesante como la vida de este niño se vio totalmente aceptada por la situación mundial, en un país periférico, en una pequeña comunidad, alejado de las grandes decisiones.

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