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Cinéclub


Cartel de Cinéclub

Cinéclub es la historia del cierre de un pequeño cine de arte y ensayo. La sala de cine va muriendo, y sus habitantes, el proyeccionista, la taquillera, el espectador… van tiñéndose de anacronismo.

Uno de los escasos espectadores de este pequeño cine se enamora de la taquillera, que no siente ningún interés por él. La decadencia de esta relación corre en paralelo a la decadencia de la sala de cine, que va desapareciendo en el más absoluto silencio, siempre vacía, aparentemente sin ningún futuro; aunque tal vez quede una salida.

     Título original: Cinéclub
     Año: 2009
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 18/12/2009

 

Comentario

En Cinéclub reivindico mi condición de cinéfilo ambivalente, como oxímoron andante en el que en su día peleaban las modernidades (la presión de la tradición europea por la que creo sentir afinidad; la experiencia de los grandes clásicos) con las corrientes populares (ese cine abigarrado, principalmente hongkonés, que devoraba junto a mis amigos), es un espectro más del cine anónimo, sin nombre, de mi película, ese cine que cierra sus puertas, inevitablemente, con una película de un pionero (Griffith).

Ya, antes de Cinéclub, me habían señalado (los más generosos) por el peso que lo metalingüístico tenía en mi cine: los vínculos intertextuales entre unos filmes en los que se repiten personajes y situaciones, donde se producen los "no" diálogos e implicaciones del work in progress, la presencia en ellos de personajes que reproducen los gestos del cine (el voyeur, una de mis humildes figuras), que consumen imágenes y sonidos, que ruedan películas amateurs…, un puzzle de elementos fílmicos y cinematográficos que intentan, y no siempre consiguen, penetrar en la expresión y el contenido. A estos hechos hay que añadir que todos los cineastas-pintores, a los que admiro, terminan hablando, además de cualesquiera sean los temas recurrentes en su obra, del dispositivo, del modo de representación. El plano pictórico es el que es hermético, aquél que por un instante nos parece enmarcado, no sujeto a la dinámica metonímica (es decir, que no necesita del anterior ni del posterior para que en él florezca el significado), y que por ello nos hace intuir la presencia de la metáfora (lo que no siempre llega, a pesar de lo que digan los amantes de la exactitud simbólica). Mis películas anteriores a mi curación de la depresión se caracterizan por esta tipología de planos que exploran, en su quietud, la duración, y Cinéclub posee los últimos. Pequeños juegos de lenguaje que parecen conectarme con aquellos camaradas que descubrían, en el decisivo paso del mudo al sonoro, que con el sonido nacía la economía expresiva, y que son las fuentes sonoras las que se pueden encargar de horadar el plano, de introducir en el espacio la promesa de una narración. Al principio del filme, en un largo (no sólo por la duración, también por lo estático) y profundo plano, la joven que atiende la taquilla del cine, sale de su "hábitat" y pasa el tiempo perdido en la puerta. La profundidad sustituye al habitual despliegue analítico en tomas, al goce eminentemente formal, rítmico si se quiere...