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Diario de un astronauta


Cartel de Diario de un astronauta

Ésta es la historia real de un padre que pasa largas temporadas lejos de casa y de sus esfuerzos por mantener el contacto con su hijo contra viento y marea. Pero este padre no es viajante, ni tampoco actor o emigrante: es astronauta y cumple una misión en la Estación Espacial Internacional. Si el sueño de muchos niños es ser astronauta, el de cualquier cineasta podría ser muy bien hacer un documental sobre un astronauta, y si ese astronauta tuviera una historia que contar, el sueño se haría realidad. Así, a la idea inicial de hacer una película mostrando la singularidad de la vida del Comandante Michael López-Alegría durante la Misión 14 se sumó, quizá por azar, un relato más humano, narrado en primera persona por su protagonista, sobre las dificultades de un padre para mantener los lazos de la sangre con su hijo de siete años, a lo largo de siete meses y a una distancia de 400 kilómetros de la Tierra. SON & MOON se acerca al mundo espacial desde una óptica insólita, combinando imágenes espectaculares con otras, no menos emocionantes, que revelan las conversaciones privadas entre un padre y su hijo a través de una simple webcam. Lo más extraordinario y lo más cotidiano se entrelazan, no con la intención de desmitificar la figura de los héroes espaciales sino para acercarla más a los espectadores terrestres, compartiendo sus mismas dificultades. Cuando se cumplen cuarenta años de la llegada del Hombre a la Luna, esta película plantea una original reflexión que se debate entre el compromiso con la vida y la lucha por conseguir un sueño.

     Título original: Son&moon
     Año: 2009
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 14/05/2010
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

La figura del astronauta habita en el imaginario colectivo como el moderno explorador que viaja hacia lo desconocido utilizando las más modernas y sofisticadas tecnologías. Es el emisario de nuestra civilización, el abnegado pionero de una vida futura que difícilmente alcanzaremos a ver las actuales generaciones que habitamos en este momento el planeta Tierra. Admiramos su coraje y su servicio al conocimiento y la evolución de la Humanidad. Su trabajo está lleno de riesgos, de años de preparación física y científica. Miles de ingenieros diseñan y construyen durante años esos atronadores artilugios que le transporta al espacio exterior, a la Estación Espacial en la que debe pasar largas temporadas en silenciosa y remota soledad, ejecutando programas de investigación que aportan respuestas sobre nuestro pasado, presente y futuro. Embutido en su aparatoso traje espacial, el astronauta es un obrero especializado, el arquitecto de los más ambiciosos sueños de la raza humana. Pero dentro de ese traje espacial hay un rostro, un nombre. En un mundo tan acostumbrado a mitificar, a fabricar estrellas, ídolos y personajes mediáticos, la identidad de los astronautas suele trascender poco. Todavía hoy, Armstrong, Aldrin y Collins son, como mucho, los pocos nombres que de una manera clara han alcanzado la cultura popular. Pero ha habido, y hay, legiones enteras de ellos que hacen ese titánico trabajo detrás de una gran discreción.

Este documental intenta hacer compartir con el espectador la experiencia humana de uno de los astronautas que permaneció durante 6 meses (18 de septiembre de 2006 al 19 de abril de 2007) en la Estación Espacial Internacional, el Capitán Michael E. López-Alegría. El propósito no es tanto explicar los objetivos científicos de la misión sino los aspectos más cotidianos del día a día en el espacio relatados en primera persona por el propio Michael. La convivencia con su otro compañero ruso, Mijail Tyurin, el aseo personal, la alimentación, la ocupación del ocio, el descanso, la comunicación con los familiares y, muy especialmente, las reflexiones y emociones. En definitiva, la privilegiada experiencia de los sentidos a 400 kilómetros de la Tierra.

Con el fin de poder llevar a cabo un seguimiento y obtener una cierta progresión dramática, el capitán López-Alegría estableció contacto periódico conmigo para poder intercambiar impresiones, comentar el visionado de los materiales rodados, orientar nuevos temas o profundizar en alguno de ellos cuando se consideró necesario. En paralelo, el documental informa sobre la fecha y la órbita, así como eventualmente sobre algunas noticias destacables que tuvieron lugar en la Tierra con el fin de proporcionar referentes al espectador.