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La red social


Cartel de La red social

En “La red social”, el director David Fincher y el guionista Aaron Sorkin exploran el momento de la invención de Facebook, el fenómeno social más revolucionario del nuevo siglo. La película se basa en múltiples fuentes y se traslada desde los pasillos de Harvard a los cubículos de Palo Alto para capturar la emoción visceral de los embriagadores inicios de un fenómeno que cambiaría la cultura actual y relatar cómo unió y después separó a un grupo de jóvenes revolucionarios. En el ojo del huracán se encuentran Mark Zuckerberg, el brillante alumno de Harvard que concibió una página web que parece haber redefinido nuestro tejido social de la noche a la mañana; Eduardo Saverin, el que fuera amigo íntimo de Zuckerberg, quien aportó el capital inicial para la joven empresa; Sean Parker, el fundador de Napster que trajo Facebook a los inversores de capital de riesgo del Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss, los compañeros de Harvard que afirmaron que Zuckerberg les robó la idea y después le demandaron su titularidad.

     Título original: The social network
     Año: 2010
     Duración: 120 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 15/10/2010
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Sony Pictures Releasing De España S.A

 

Comentario

Cada era tiene sus visionarios que dejan, en la estela de su genio, un mundo cambiado - pero raramente esto sucede sin suscitar una batalla sobre qué ocurrió exactamente y quién estaba presente en el momento de la creación. En La red social el director David Fincher y el guionista Aaron Sorkin exploran el momento de la invención de Facebook, el fenómeno social más revolucionario del nuevo siglo, a través de las perspectivas enfrentadas de los jóvenes súper inteligentes que afirman haber estado presentes en sus inicios. El resultado es un drama repleto de creación y destrucción; un drama que intencionadamente evita mostrar un solo punto de vista. Por el contrario, sigue narrativas enfrentadas, mostrando las verdades encontradas y las relaciones sociales en continua transformación que definen nuestra era.

La película se basa en múltiples fuentes y se traslada desde los pasillos de Harvard a los cubículos de Palo Alto para capturar la emoción visceral de los embriagadores inicios de un fenómeno que cambiaría la cultura actual y relatar cómo unió y después separó a un grupo de jóvenes revolucionarios. En el ojo del huracán se encuentran Mark Zuckerberg (JESSE EISENBERG), el brillante alumno de Harvard que concibió una página web que parece haber redefinido nuestro tejido social de la noche a la mañana; Eduardo Saverin (ANDREW GARFIELD), el que fuera amigo íntimo de Zuckerberg, quien aportó el capital inicial para la joven empresa; Sean Parker (JUSTIN TIMBERLAKE), el fundador de Napster que trajo Facebook a los inversores de capital de riesgo del Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss (ARMIE HAMMER y JOSH PENCE), los compañeros de Harvard que afirmaron que Zuckerberg les robó la idea y después le demandaron su titularidad.

Cada uno tiene su propio relato, su propia versión de la historia de Facebook, pero el conjunto es mucho más que la suma de sus partes ya que es un retrato con múltiples capas de un éxito del siglo XXI, tanto por su fantasía juvenil como por sus realidades finitas.

En una noche de borrachera en octubre de 2003, justo después de romper con su novia, Mark se infiltró en los ordenadores de la universidad para crear un sitio que contuviera una base de datos de todas las chicas del campus, para luego ir colocando dos fotos juntas y preguntarle al usuario que eligiera cuál estaba "más buena." Al sitio le da el nombre de Facemash, y al instante adquiere un carácter viral. El sistema entero de Harvard se quedó colapsado y desató una controversia en el campus debido a la supuesta misoginia del sitio web. Por la creación de Facemash, acusaron a Mark de traspasar intencionadamente la seguridad, y de violar derechos de autor y la privacidad individual. Sin embargo, en ese momento, nace la estructura subyacente de Facebook. Poco tiempo después Mark lanza thefacebook.com, que se esparce como un fuego de pantalla en pantalla en Harvard, después por las prestigiosas universidades estadounidenses de la Ivy League, de ahí al Silicon Valley y luego, literalmente, al mundo entero.

Pero en el caos de la creación nace un apasionado conflicto de cómo y cuándo ocurrió todo, y quién merecía el reconocimiento por lo que claramente se está convirtiendo en una de las ideas más originales del siglo, un conflicto que romperá amistades y dará lugar a acciones legales.

Para forjar una sensación palpable de esa niebla creativa sobre una historia que actualmente está siendo escrita, Sorkin y Fincher colaboraron para crear un estilo narrativo no alineado y cuidadosamente construido que intencionalmente no toma partida. Por el contrario, la película presenta un consorcio de narradores mañosos a partes iguales, cada uno de ellos cree que tiene la razón y que sus memorias particulares son las verdaderas, a la vez que deja las grandes preguntas de lo que ocurrió realmente completamente abiertas para la audiencia.

Columbia Pictures presenta, en colaboración con Relativity Media, una producción Scott Rudin / Michael De Luca / Trigger Street, una película de David Fincher, La red social. Dirigida por David Fincher. El guión es de Aaron Sorkin. Basado en el libro "Multimillonarios por accidente" de Ben Mezrich. Producida por Scott Rudin, Dana Brunetti, Michael De Luca, y Ceán Chaffin. El productor ejecutivo es Kevin Spacey. El director de fotografía es Jeff Cronenweth, ASC. El director de producción es Donald Graham Burt. Los editores son Angus Wall, A.C.E. y Kirk Baxter. La diseñadora de vestuario es Jacqueline West. La música es de Trent Reznor & Atticus Ross.

La red social ha sido clasificada para mayores de trece años por la Asociación Cinematográfica de América por contenido sexual, uso de alcohol y drogas y lenguaje soez. La película se estrenará en los cines de los Estados Unidos el 1 de octubre de 2010 y en España el 15 de octubre de 2010.

EL PLANTEAMIENTO DEL CINEASTA

El guionista Aaron Sorkin (El ala oeste de la Casa Blanca, La guerra de Charlie Wilson) nunca dijo "sí" más rápido a un proyecto que con La red social. Todo comenzó cuando recibió una propuesta inicial para el libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich, un resumen de catorce páginas que instantáneamente motivaron su propia investigación intensiva sobre la historia de Facebook. A Sorkin le cautivó la vertiginosa trayectoria de los personajes, principalmente la del cofundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien, prácticamente de la noche a la mañana, pasó de ser un pirata informático anarquista a Director Ejecutivo y un emprendedor web que ha definido toda una era.

A Sorkin también le interesaba un tema tan definitivamente americano como es la invención, así como la oportunidad de diseccionar las amistades, rivalidades, y maniobras sociales de jóvenes iconoclastas que aparentemente surgen en cada era para crear un asombroso y novedoso artificio que altera fundamentalmente nuestro día a día.

En generaciones previas había sido la radio, el teléfono, el coche, la televisión, y el ordenador. Hoy, es la red social.

Asegura Sorkin: "Los temas de la película son tan viejos como la propia narración de historias: lealtad, amistad, poder, dinero, envidia, estatus social, celos. Si Esquilo estuviera vivo hoy, habría escrito esta historia; Shakespeare la hubiera escrito; Paddy Chayefsky la hubiera escrito. Afortunadamente para mí, ninguno de ellos estaban disponibles, así que me tocó a mí escribirla."

Cuanto más descubría acerca de los orígenes tan disputados de Facebook, más le intrigaba a Sorkin comprender cómo parecían proporcionar un retrato nítido y en primera plana de este momento tan específico de la vida americana - a la vez que hablan de temas tan humanos y perdurables como la genialidad, el poder, y el vacío. Porque estos jóvenes advenedizos, por muy conocedores de los estilos de vida digitales y por muy brillantes que sean tecnológicamente, según el retrato de Sorkin también son impetuosos, se enfadan con facilidad y nunca están del todo satisfechos emocionalmente.

"La construcción de la película es tal que te permite ver todos los aspectos multifacéticos de Mark Zuckerberg que hicieron de él un éxito y los percibes de formas totalmente diferentes dependiendo de con quién te identifiques en la historia," comenta Sorkin. "A Mark le motiva bien la fuerza o la debilidad, el temor o la valentía, la visión o la conveniencia - y la película continuamente transita en la delgada línea que separan estos conceptos."

"Mark es un anti-héroe que se convierte en un héroe trágico al final de la película porque paga un precio en ese camino. Él es fundamentalmente un pirata informático y los piratas son, por naturaleza, anarquistas. Se trata de burlar el sistema, de destruir lo que consideras que se entromete en tu camino. ¿Hacia quién se rebela Mark? Son las personas que de alguna forma construyen el mundo que le hacen infeliz. En el caso de Mark, su concepto de autoestima se ha transformado en ira, ira explosiva. Pero para él la ira es un combustible, y entonces se le ocurre una idea, ¡Eureka!, y su vida parece hecha. Pero lo último que quiere hacer, y ésta es una parte importante de la película, es asesinar a Facebook a través de convertirlo en un bien de consumo que genera dinero y que no sea anarquista. Esa es la historia de la película, el viaje desde pirata informático a director ejecutivo. El viaje del filme no es nada menos que una historia de Horatio Alger, pero nuestra versión es la de un chaval solitario en su residencia universitaria que en muy poco tiempo se convierte en una figura muy importante en el mundo en el que vivimos" explica el guionista.

La historia de Facebook comienza en febrero de 2004, cuando la rúbrica social de la vida cotidiana sufrió una alteración con el lanzamiento de lo que se conoció entonces como "thefacebook.com" en la universidad de Harvard, un sitio programado por Zuckerberg, quien por aquel entonces tenía sólo 19 años. En su primer mes de vida, más de la mitad de los alumnos de Harvard se registraron y en diciembre de 2005, el sitio tenía 5,5 millones de alumnos usuarios, que publicaban sus detalles personales más íntimos, desde sus canciones favoritas a las personas con las que salían y mucho más, todo a la vista de todo el que quisiera verlo.

Tras extenderse más allá de las universidades al resto del mundo, Facebook se alzó como el ámbito global digital de los comunes, una red masiva e irradiada de conexiones y relaciones que representan las interacciones sociales de más de 500 millones de usuarios (si Facebook fuera un país tendría actualmente más de 1,5 veces la población de los Estados Unidos, y sería el tercer país más poblado del mundo.)

En apenas seis años, Facebook se ha convertido en una fuerza cultural en sí misma, una nueva forma de hacer amigos en un mundo cada vez más aislado, y es una gran influencia en una generación que ha desbancado antiguas definiciones de la privacidad. Facebook ha ayudado a forjar un valiente mundo nuevo de vidas en línea en el que todo el mundo conoce los asuntos de los demás y las personas construyen sus identidades para el consumo público, un mundo en el que muchos usan Facebook como un archivo de toda su existencia. Como otras grandes revoluciones tecnológicas anteriores, Facebook ya ha sido celebrada y denostada por su impacto, aunque ni siquiera los analistas sociales más hábiles son capaces de cuantificar todas sus consecuencias ya que aún es muy pronto para saber su impacto.

Crece a un ritmo desenfrenado y con gran parte de su potencial sin explotar, la empresa, aunque es privada, se valoró recientemente por encima de los 25 mil millones de dólares, y algunos en Wall Street estiman que su valor es considerablemente mayor.

Pero incluso cuando creció, la empresa tuvo que hacer frente a demandas importantes y a conflictos entre sus fundadores. Desde sus orígenes Facebook dio lugar a una fascinante serie de luchas por la titularidad y el reconocimiento. Un grupo de antiguos compañeros de clase de Zuckerberg en Harvard, entre ellos los hermanos Winklevoss, alegaron que Zuckerberg les había robado la idea de una red social; mientras que Eduardo Saverin, el que fuera el socio empresarial de Zuckerberg y el cofundador de Facebook, alega que Zuckerberg le sacó de la empresa tras financiar su crecimiento en un primer momento.

Para aprender más acerca de todos estos hechos y conocer nuestra comprensión popular de (y la reacción a) Facebook, Sorkin lanzó su propia página web pidiendo las impresiones de la gente y recibió alrededor de 10,000 visitas antes de cerrar la página web. Estudió todos los apuntes de Ben Mezrich (aunque no el libro de éste, ya que se escribió simultáneamente al guión y no se completó hasta que Sorkin prácticamente terminó el guión) y llevó a cabo su propia investigación, estudiando numerosos casos legales y entrevistas con muchas de las personas que aparecen en el filme (y muchas que estuvieron presentes en los eventos descritos, aunque en algunos casos no salen en la película), poniendo de relieve el claro contraste entre los distintos puntos de vista de los primeros días de vida de Facebook.

Todas estas fuentes, integradas de forma panorámica, forman la columna vertebral que da estructura al guión. A Sorkin le denegaron acceso a Zuckerberg, lo cual no fue una sorpresa para el guionista, así que utilizó muchas fuentes públicas, entre ellas artículos y casos legales, para incorporar la perspectiva de Mark. "Facebook es muy protector con Mark, y con razón," dice Sorkin, añadiendo: "Estoy seguro que Facebook hubiera preferido que contáramos toda la historia desde el punto de vista de Mark, pero esa no era la película que queríamos hacer."

Cuando comenzó a escribirlo, Sorkin se dio cuenta de que aunque había documentado el guión cuidadosamente, estaría haciendo malabarismos con una serie de "narradores poco fiables" a partes iguales, cada uno tiene una versión diferente de los sucesos y años después ninguno de los que estuvieron implicados directamente se han podido poner de acuerdo sobre lo ocurrido, así que cada narrador tenía que integrarse en la historia para poder forjar una visión más amplia.

"Ya que habían relatos encontrados, antes que decidir cuál sería el 'verdadero' pensé que sería más emocionante literalmente dramatizarlos todos - y dramatizar el hecho de que son relatos enfrentados," explica Sorkin. "Me interesaban mucho más los tonos grises que lo blanco y lo negro. Además, la idea de una serie de posibles escenarios, posibles realidades, realidades incluso que parecen tener a primera vista mucho más que ver con Facebook en sí - lo que es Facebook en realidad - más que una trama sencilla. Para mí uno de los aspectos más atractivos de Facebook es el número ilimitado de posibilidades que ofrece para reinventarse y fabricar, y presentar una idea muy subjetiva de la 'verdad' acerca de tu persona - así que me resultó emocionante y provocativo reflejar esa idea en la construcción de una historia de cómo se creó."

Esa era la forma de Sorkin de revelar toda la fricción y la enemistad incipiente que llevó a la creación de la red social más poderosa del mundo. Hizo que funcionase enfatizando el descubrimiento de las intenciones individuales y los objetivos encontrados de cada uno de los personajes.

Asegura que: "Esta es una película que siempre que puede, hace girar el prisma para mostrarte otro lado de la historia. Creo que la señal de una buena película es que puedes argumentar distintos lados, pero la base de mi capacidad de argumentar coherentemente es la enorme investigación que hay detrás. Sin ella, sin estar fundada en los hechos, todo sería ficción, y esto no es ficción."

A Sorkin le intrigaban particularmente las contradicciones internas de Mark Zuckerberg: un hombre joven que muestra cierta torpeza social y sin embargo idea una forma brillante de transformar las bases del impulso social humano en un código informático pionero. Incluso en un momento en el que era un desconocido en Harvard, el concepto inicial de Zuckerberg era crear un modelo matemático de lo que él mismo ha definido como el "gráfico social," los vínculos irradiados y sustentadores que cada persona tiene con todas las personas que conoce.

"El hecho de que alguien con una enorme y casi incoada torpeza social cree una visión para esta red de interacción social, un terreno público y común en el que básicamente las personas no tienen que estar en la misma habitación para comunicarse, sencillamente es irresistible," explica Sorkin. "Además, para mí existe una idea tremendamente dramática que hace que Mark sea no sólo creador sino también destructor - y es un tema fascinante sobre el cual escribir ya que la mayoría de nuestros mayores creadores también son de alguna forma destructores. Nuestros creadores visionaros frecuentemente son igual de adeptos destruyendo lo que les precedió como lo que está delante de ellos cuando empiezan a darse cuenta de lo que supone hacer realidad su visión. Hay muchísimos ejemplos: es un gran tropo de lo que quiere decir la gente cuando describen 'el carácter americano'. Mark es como una iteración del siglo XXI de un personaje como Fitzgerald o Dreiser. ¿Cuándo volvería a encontrarme con un personaje así?"

Para Sorkin, la primera escena de la película era clave para establecer el tono. "Sabía que quería que empezara con un chico y una chica en un bar," asegura, "sin pirotecnia, sólo dos personas, Mark y su novia, y al final de la escena ella lo va a dejar. Después él se irá a su habitación, empezará a beber, a bloguear, y a crear el sitio web llamado Facemash. Facemash adquiere un efecto viral y entonces cortamos a la declaración en la que las primeras palabras que salen de la boca de Mark son: 'Eso no es lo que ocurrió.' Ese momento, ese corte, esencialmente te da la clave a la estructura de la película."

Esa estructura choca intencionadamente con la naturaleza de la verdad como una construcción subjetiva, algo que sólo ha sido magnificado en la era de Internet, en el que una comunicación instantánea e indeleble puede transformar un rumor y una insinuación en un hecho globalmente aceptado. Es como lo que le dice uno de los personajes del filme a Zuckerberg: "La Internet no está escrito en lápiz, Mark. Está escrita en tinta."

"Actualmente una afirmación se acepta como verdadera con cierta facilidad," dice Sorkin. "Al comienzo del filme Mark, tal vez condescendientemente, hace uso de esto al crear Facemash, el precursor de Facebook que clasificaba las fotos de las alumnas - pero al final, él mismo se convierte en su víctima."

Al final, el guión de Sorkin desafía la idea de que pueda haber una única verdad y su intención es provocar un debate. Resume el guionista: "Estaré encantando si la gente lo discute en el aparcamiento del cine. Con La red social, cogimos una serie de hechos y construimos una verdad. De hecho, para ser más específicos, construimos tres verdades. Si imaginas que los hechos que no están en desacuerdo son puntos que tienes que unir, nosotros hemos unido esos puntos y hemos hecho una imagen. Pero entre esos puntos hay a) un personaje y b) el hecho de que tú eres el que decide lo que es verdad. No te decimos 'ésta es la única verdad que hay,' sino que proponemos un puñado de verdades para intentar conseguir una verdad mayor: las condiciones que hicieron que fuera posible."

El Director

Al darle vida al guión de Sorkin nos encontramos a un director que marca un punto de partida: David Fincher, tal vez más conocido por ser el deslumbrante estilista visual que forjó los mundos atmosféricos de El curioso caso de Benjamin Button, Zodiac, Seven y El club de la lucha, pero quien en La red social centra la cámara más íntimamente en la naturaleza humana de jóvenes y realistas anarquistas que se unieron y después se dividieron - al poner en marcha el fenómeno Facebook.

Al principio Fincher no estaba seguro si le atraería la historia pero cuando leyó el guión, esa duda se disipó de inmediato. "Scott Rudin y Amy Pascal me decían 'tienes que leer esto, es una historia asombrosa y un guión brillante,'" recuerda el director. "Cuando finalmente lo leí lo que realmente me gustó es que se adentra en el tejido de un mito que sólo tiene un par de años de vida - y eso me intrigó bastante."

Prosigue con su explicación: "En cierto sentido La red social es una historia antigua - una batalla clásica sobre qué contribuciones a una invención se deberían de valorar. Pero lo que la hace tan interesante es que evita ponerse de parte de una persona a toda costa. Eso no se consigue intentando recrear cada detalle. Se consigue enfocando los eventos desde distintos puntos de vista - desde el punto de vista de la persona que estaba equivocada y desde el punto de vista de la persona ganadora. Esa es la magia de hacer algo que está basado en hechos reales que han ocurrido en este mundo - y todo el tema Rashomon me resultó muy interesante. Lo importante es que la película trata de cómo un grupo de personas se proponen hacer lo correcto todos juntos, y hacer lo correcto en base a una idea, y cómo al final deciden que no pueden, que no van a completar este camino juntos. Nuestra tarea era coger esos hechos y construir una verdad en base a ellos, o más bien, tres verdades."

Fincher, al igual que Sorkin, percibió que el filme operaba en un terreno gris en el que los héroes y los anti-héroes se intercambian de lugar unos con otros a medida que estos jóvenes universitarios que apenas se están formando se convierten casi de la noche a la mañana, en los innovadores que todo el mundo está mirando. Él dice que la "verdad" es un concepto resbaladizo cuando tratas con tantos recuerdos divergentes, motivaciones engañosas y personalidades fuertes.

"No sé si la verdad se puede conocer," dice Fincher, "pero lo que sí sé es que hay muchas personas que han hecho el esfuerzo de explicar su versión de la verdad - y que sentía como verdaderas la conducta y las reacciones de las personas en el guión de Sorkin."

Se sumó al proyecto a sabiendas de las consecuencias de adentrarse en territorio disputado. "Sabía que si hacíamos nuestro trabajo, si le hacíamos justicia a la historia, todas las personas implicadas en la historia probablemente la desheredarían," comenta el director.

El planteamiento de Fincher en la película estaba enraizado en la creación de los mundos de los advenedizos de las escuelas de la Ivy League y del Silicon Valley en los que Zuckerberg, Saverin, Parker y los gemelos Winklevoss se mueven cuando se lanzó Facebook y comenzó a crecer algorítmicamente hasta convertirse en el gigante que es actualmente.

"El momento y el espacio tenían que ser palpables," asegura. Y especialmente la residencia de Harvard en la que Zuckerberg escribió el código original para Facebook, que además es el lugar donde tomó su carácter viral. "Es un mundo fascinante el que permite que un crío entre en una habitación con una caja de Red Bull y salga un par de días después con algo que de inmediato estará en 500 ordenadores y unos pocos años después, en 500 millones de ordenadores. Sabía que tenía que conseguir que todos los detalles del entorno - dónde se encuentran estas personas, la ropa que llevan puesta - encajaran en Harvard, y encajaran con estos críos y con sus conocimientos. Lo divertido fue no sólo encontrar un puñado de actores brillantes y divertidos de ver, sino también forjar un mundo a su alrededor que les hiciera parecer la clase de críos que realmente dirían esas cosas. Hace crecer el contenido dramático - la inevitabilidad del hecho de que un día estos chavales van a tener que repartir el botín - al ver este lugar y de dónde vinieron todos, con la mala calidad de los muebles prefabricados, las sábanas que pican y las alarmas contra incendios en el centro de la pared y las chimeneas que no funcionan."

Aunque no procede de ese mundo Fincher podía ver claramente elementos de sí mismo en las actitudes disidentes de los personajes y en su ambición juvenil. "Me podía identificar con estos grupillos creativos y la forma en la que forjan momentos íntimos entre amigos que pronto serán ex amigos. Podía identificarme con tener 20 o 21 años y hacer todo lo posible por venderte y vender tu visión a la gente que te rodea para conseguir el dinero que necesitas para hacer que tu idea sea lo más grandiosa posible, y todo ese rollo condescendiente de tener que pedirle permiso a los adultos porque eres demasiado joven para hacerlo por ti mismo y toda la frustración que todo esto conlleva," explica. "En cierto sentido lo que hace Mark no dista mucho de lo que es dirigir un filme: haces crecer un proyecto, y tu trabajo es hacerlo crecer bien y asegurarte que otros lo mejoran y lo cuidan. Ese es el tema de la película. Y si tienes que herir los sentimientos de otras personas para protegerlo entonces es lo que tienes que hacer. Es una responsabilidad. También me identifico con Zuckerberg en que nunca intentó complacer la visión de otra persona sobre quién debería ser - y me identifico con la irreverencia de estos personajes y su desdén por la autoridad porque sin eso ni siquiera estaríamos contando esta historia."

Prosigue el director: "Yo he sido Mark Zuckerberg - hay momentos en mi vida en los que me he comportado así. Hay momentos en mi vida en los que he sido Eduardo Saverin - en los que he montado un numerito y luego lo he lamentado, en los que he estado con las emociones a flor de piel y me he sentido estúpido. Y hay momentos en los que me he sentido moralmente superior y me he comportado así."

Fincher sabía que crear esos momentos en la pantalla requeriría un reparto muy encajado y compenetrado capaz de colaborar y chocar de formas interesantes y reveladoras. "Mi esperanza al crear el reparto era tener a personas que pudiesen mostrar ambos lados de los personajes y que hicieran que las relaciones fueran completamente reales," explica. "Para que esto funcionase todos tenían que ser, a partes iguales, parte de la colisión de estas bolas de billar. Tenían que ser muy diferentes el uno del otro pero también ser capaces de trabajar bien juntos. Quería encontrar el lado humano de todos y jamás concebí a Mark o Sean o los gemelos Winklevoss como el villano. No veo la ausencia de imaginación de Eduardo como villanía. Los miro a todos y pienso, son críos, van a cometer errores. Van a involucrarse en lo correcto por razones correctas, y van a salirse de lo correcto por razones incorrectas. Así que la cuestión era encontrar a personas que estuvieran dispuestas a experimentar, a no saber lo que iban a hacer. Quería ser capaz de llevarlos al borde de un precipicio y tirarlos para que pudieran encontrar otra cosa que no fuera la idea preconcebida de lo que son."

El proceso de casting fue intensivo. "Primero corrimos la voz y le pedimos a la gente que nos enviara sus pruebas con sus móviles o en cintas," explica. "Después empezamos a recibir gente y a preguntarles cuál era su trasfondo. Cada miembro del reparto tuvo que venir y leer varias veces. Buscábamos formar un conjunto, y cada faceta tenía que trabajarse para apoyar a los demás."

Antes de comenzar la producción Fincher comenzó a ensayar con el reparto en grupos pequeños durante varias semanas, para dejarles entrar en el ritmo de la forma de hablar única de cada personaje y para que habitaran sus relaciones con relajado naturalismo. Fincher pidió de sus actores una flexibilidad poco corriente, rodando hasta 200 tomas diferentes de una misma escena, para agitarlo todo un poco y después tener múltiples opciones a la hora de editar. Trabajó el afilado diálogo de Sorkin hasta que fuera totalmente orgánico para los actores.

Comenta Sorkin del estilo de dirigir de Fincher: "Esa clase de repetición reduce el instinto de actuar de forma operística. Hizo que el diálogo se sintiera de forma más casual y natural. Al usar muchas tomas, David consiguió resultados realmente buenos. Asumió por completo que el guión y su lenguaje lo llenan todo, y añadió un estilo visual inquietante que realmente hace crecer el guión, cosa que no hubiera sido posible si lo llevara un director con menos talento. Además, David comprendía bien cómo conseguir lo mejor de cada actor. Me encantó el número de tomas que hacía - a veces 70, 80, o 90 - sólo para sacarles a golpes la actuación del cuerpo y que naturalizaran el lenguaje. Por ejemplo hay una escena con Mark y Eduardo en la casa de Palo Alto, en la que Eduardo llega a media noche a San Francisco y se están gritando el uno al otro. Comenzamos a eso de las siete de la tarde pero a David realmente no le convenció hasta pasada la media noche cuando Jesse y Andrew estaban exhaustos, y de pronto, la escena cobró vida."

Añade Fincher: "Quería llevar a los actores al punto de que estuvieran hablando con la rapidez y naturalidad de la vida real, en la que las cosas se solapan y la gente habla a la vez. También considero que esa híper indignación moral que sienten los personajes en muchas escenas requería una velocidad y un ritmo específico. En la primera escena de la película vemos a una chica que le dice a Mark, "Me cuesta mucho seguir lo que me estás contando." Así que evidentemente él tendría que estar hablando muy rápido; de otra forma no tendríamos ningún respeto por esta chica, y de hecho la respetamos mucho porque ella es la que luego vuelve y pone las cosas en orden."

Para asegurar que la tensión fuera una constante en las escenas Fincher frecuente e intencionadamente formaba líos. Hablaba con cada actor en privado antes de rodar y decía cosas como: "tú eres el que tienes la razón." Aclara Fincher: "Por ejemplo, al dirigir las escenas de la declaración, literalmente le decía a los que estaban sentados a un lado de la mesa, 'Esta comadreja os ha timado y está sentado en la silla en la que tú deberías de estar y sin ti, él no es nada.' Y luego me dirigía a los que estaban sentados al otro lado de la mesa y les decía, '¿Realmente crees que Facebook tendría un valor de 15 mil millones de dólares si no te hubieran aceptado en Harvard? Mira a esos miserables. No hay nada, ningún botín que repartir, si no fuera por el duro y brillante trabajo de Mark Zuckerberg. Míralos, ahí están con sus trajes de Brooks Brothers, petulantes y con aires de suficiencia, procurando sentarse a tu mesa.'"

Aunque los actores eran plenamente conscientes de que estaban interpretando a personas que existen en la vida real y son sus coetáneos, Fincher no quería que las actuaciones fueran miméticas. "Siempre sentí que eso sería demasiado constrictivo. Cada actuación tenía que ser una impresión sin ser una imitación. Hubiera sido fácil ir a Youtube y ver clips de Mark Zuckerberg hablando, pero eso no se podía reconciliar con la mejor forma de dramatizar lo que ocurrió entre estas personas y captar el espíritu de su inventiva y sus relaciones. Si quieres que una película tenga personalidad, no lo puedes forzar. Tienes que permitir cierta aspereza" explica el director.

Es precisamente esa aspereza, esa rugosidad y crudeza de ciertos detalles los que forman parte de la intrincada humanidad de la película. Concluye Fincher: "Las perspectivas múltiples eran esenciales a la hora de contar esta historia. No había otra forma de hacerlo. Aaron y yo hablamos mucho de la idea de que 'ninguna persona es sólo una cosa.' Y toda la estructura de la película se convirtió en una forma de decirlo."

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