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Déjame entrar (Let me in)


Cartel de Déjame entrar (Let me in)

Abby es una misteriosa chica de 12 años que se muda al lado de Owen, un marginado social que sufre brutales abusos en el colegio. En su soledad, Owen forja un estrecho lazo con su nueva vecina, pero no puede evitar darse cuenta de que Abby no se parece a ninguna otra persona que conozca. Mientras una serie de espeluznantes asesinatos atenaza su invernal pueblo de Nuevo México, Owen tendrá que hacer frente al increíble hecho de que esta chica de apariencia inocente es en realidad un salvaje vampiro.

     Título original: Let me in
     Año: 2010
     Duración: 115 min.
     Nacionalidad: Reino Unido, Suecia
     Género: Terror.
     Fecha de estreno: 22/10/2010
     Distribuidora: Aurum Producciones S.A.

 

Comentario

Incluso en el panorama actual de la cultura popular, atestado como está de "no muertos" sedientos de sangre, Déjame entrar (Let Me In) destaca como una película de vampiros completamente diferente. Es a la vez una conmovedora historia iniciática y un escalofriante filme de terror, pero también una evocadora reflexión sobre la difícil y a menudo dolorosa transición a la adolescencia.

"Todas las historias que son ahora especialmente populares abordan el mito de los vampiros de una forma diferente", observa el guionista y director, Matt Reeves. "A menudo, lo aprovechan para explorar la naturaleza sexual de la gente. Pero esta historia toma el mismo arquetipo y lo utiliza para explorar algo completamente distinto".

Déjame entrar (Let Me In) se basa en el bestseller sueco de John Ajvide Lindqvist Låt den Rätte Komma In (Déjame entrar) y el alabado filme sueco homónimo del director Tomas Alfredson. La cinta se hizo con el Premio de los Fundadores a la Mejor obra narrativa del Festival de Cine de Tribeca de 2008. Su abrumador éxito popular captó la atención tanto de Hammer Films como de Overture Films.

Simon Oakes, vicepresidente de Exclusive Media Group, además de presidente y consejero delegado de Hammer Films, asegura que a la compañía le atrajo inmediatamente la original historia, que ofrecía un punto de visto único y diferente en el género de los vampiros. La novela de Lindqvist llamó inicialmente la atención de Hammer en 2007, y tras ella llegaría la película sueca basada en la obra. "Empezamos a seguirle la pista muy pronto", comenta Oakes. "Es una historia a la que debería tener acceso un público mucho más amplio. Aunque había una dura competencia para hacerse con el material, desarrollamos una relación con los productores que, en última instancia, nos permitió hacernos con los derechos".

Poco después del estreno con gran éxito de su 'thriller' Monstruoso (Cloverfield), Overture abordó al director Matt Reeves para que adaptara el libro a un guión para una película de habla inglesa ambientada en Estados Unidos. Asegura que se enganchó sobre la marcha a esa historia que le recordaba a su propia infancia. "Me conmovió de verdad. Lindqvist y Tomas Alfredson, que dirigió la película sueca, habían creado una impactante metáfora sobre la confusión de la adolescencia".

Cuando Hammer adquirió los derechos de la película, Reeves se mostró más decidido todavía a formar parte del proyecto. "Me pareció que sería sumamente emocionante que Hammer se encargara de producir el filme, dadas sus históricas contribuciones al género", explica. "Sabía que tenía que encontrar una forma de vincularme a esta película. Además, a la gente de Overture le gustaba tanto este proyecto que también quería tomar parte en él, así que acabaron asociándose con Hammer".

El entusiasmo de Reeves lo convirtió en el principal candidato para el trabajo, según comenta Oakes. "Matt había leído la novela y visto la película original, y se mostraba muy positivo sobre la posibilidad de encontrar una manera de hacer suya la historia. Sentía una conexión muy apasionada con ella, y eso vale mucho. Estaba decidido a mantenerse fiel al espíritu de la historia de Lindqvist, a la vez de ampliarla para incluir su propio punto de vista".

Tras leer la novela, Reeves escribió a su autor, Lindqvist. "Le dije que me atraía la historia, pero no porque fuera una gran historia de género, que lo es", explica el director. "No podía soltar la novela porque me recordaba mucho a mi infancia".

Reeves se mostró sorprendido al descubrir que Lindqvist también estaba familiarizado con su obra. "Había visto Monstruoso (Cloverfield). Dijo que le pareció un giro nuevo a una historia muy vieja, y que eso es precisamente lo que había intentado lograr con "Déjame entrar"; de modo que, cuando supo de mi interés por hacer una versión americana, se sintió verdaderamente entusiasmado.

"Pero, al enterarse de mi fuerte reacción personal a la historia, dijo que se sintió más entusiasmado todavía, porque resulta que esa era la historia de su infancia", prosigue Reeves. "Era muy personal para él y yo conecté totalmente con eso. Sabía que tenía que haber una forma de poder tomar la esencia de su historia y trasladarla al entorno americano que conocía de mi infancia".

"Déjame entrar" ya contaba con un ferviente comunidad internacional de fans, y Reeves tenía en común con ellos su veneración por el material original. Déjame entrar (Let Me In) traslada la acción a un pequeño pueblo de las montañas de Nuevo México, pero se mantiene fiel a buena parte de la acción de la novela. "En cierto momento, se llegó a sugerir incluso que se podía aumentar la edad de los niños para el público americano", recuerda Reeves. "Pero eso habría destrozado la historia. Se trata precisamente de este momento concreto de la vida. Se trata de lo difícil que resulta para un niño de 12 años con quien se meten constante e implacablemente y que no tiene amigos. Se trata de la inocencia y del descubrimiento a esa edad de la yuxtaposición de la luz y la oscuridad".

Reeves prosigue: "Me preocupaba mucho encontrar maneras de trasladar esta historia de la Suecia de los años 80 a los Estados Unidos de los años 80, que eran los de la era Reagan. Todavía estábamos en plena Guerra Fría cuando Ronald Reagan pronunció su discurso sobre 'el imperio del mal', y el presidente le estaba diciendo al país que el mal era algo que existía y era ajeno a nosotros, los soviéticos eran los malvados, mientras que nosotros, como norteamericanos, éramos esencialmente 'buenos'. Así que pensé: ¿cómo sería para un niño de 12 años como Owen, que albergaba unos sentimientos muy oscuros en su interior, crecer en ese contexto? Tenía que resultar terriblemente confuso".

Aunque el equipo de realización estaba encantado con los elementos sobrenaturales de la historia, insistieron en lograr que el aspecto emotivo fuera lo más realista posible. "En el cine de género, creo que lo más interesante es ser capaz de introducir ideas más trascendentes de lo que se ve a simple vista", asegura Reeves. "Creo que eso es lo que hace diferente a esta historia. No es la típica fantasía de vampiros; es algo con lo que espero que la gente se pueda realmente identificar".

Vicki Dee Rock, coproductora de la película, atribuye la resonancia emocional de Déjame entrar (Let Me In) al extraordinario vínculo que sentía Reeves con el material y los personajes. "Es un comentario sobre la humanidad", explica. "Se podría cometer el error de pensar que trata simplemente de vampiros, pero en realidad trata de lo alienados que nos podemos sentir y del precio que estaríamos dispuestos a pagar por ser amados".

Para Simon Oakes, la producción de este filme ha llevado a Hammer Films de vuelta al punto de partida, al permitirle ofrecer una vez más un enfoque novedoso y original de un género popular. "En cierto modo, nosotros fuimos los que pusimos el listón en las películas de vampiros", asegura. "En las películas de Drácula de finales de los años 50, Hammer transformó al vampiro, interpretado por Christopher Lee, en una figura muy sensual. Creo que nosotros marcamos la pauta de ese enfoque de los mitos vampíricos, que ha durado décadas".

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