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Izarren argia (Estrellas que alcanzar)


Cartel de Izarren argia (Estrellas que alcanzar)

1938. Prisión de mujeres de Saturraran, situada en un paraje de gran belleza junto al mar Cantábrico. En esta prisión, custodiada por monjas, se vivió uno de los capítulos más oscuros de la Guerra Civil española.

Victoria, viuda de un republicano, ingresa junto a su hijo en la prisión.

La Pantera Blanca, directora del centro y fiel seguidora de las Teorías del doctor Vallejo para acabar con el comunismo, arrebata de las manos de Victoria a su hijo y a los hijos de las otras presas.

Victoria, desesperada, se enfrentará a la Pantera Blanca junto con las demás reclusas, sufrirá sus castigos y humillaciones, tratará de huir y, finalmente, aprenderá a sobrevivir con la esperanza de reencontrarse con su hijo.

     Título original: Izarren argia (Estrellas que alcanzar)
     Año: 2010
     Duración: 93 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 22/10/2010
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Barton Films, S.L.

 

Comentario

Saturrarán, un pequeño lugar cercano a la localidad vizcaína de Ondarroa donde se encuentra un seminario que durante la guerra civil fue convertido en cárcel. Este es el lugar donde se ubica esta historia que comienza allá por el 1938 y que duró hasta el 1944 ocupando un lugar oscuro en el desarrollo del conflicto bélico.

Hace 71 años las instalaciones del por aquel entonces Seminario de Saturrarán, antes balneario, se convertían en la primera y única cárcel de mujeres durante el período bélico en Euskadi.

Por ella pasaron miles de mujeres, muchas de ellas con hijos/as que protagonizaron auténticas historias desgarradoras que fueron reflejo de una situación dolorosa y traumática. Mujeres todas ellas, hijas no deseadas para aquella época y que por mantener su ideología, su compromiso, su coherencia, su dignidad en definitiva, fueron encarceladas.

Eran hijas no deseadas del sistema que se quería imponer, un sistema autoritario, rígido, basado en la imposición que no podía entender ni el papel ni la condición de mujer. En un ejercicio de recuperar nuestra memoria histórica, en este caso desde la óptica de la mujer con una lectura también de género en su tratamiento, es como se plantea este largometraje.

La razón principal sería unir estos dos ámbitos, mujer y memoria histórica, algo que aquí en Euskadi quedaba pendiente de hacer.

Se ha hablado mucho sobre batallones, sobre el papel de los artistas, la sociedad civil, el bando contrario, los medios en la guerra…. Pero pocos han tenido a la mujer como protagonista. Si a esto añadimos el valor histórico y testimonial que supone el hecho de que a lo largo de los seis años que transcurrieron entre 1938-1944, fueron miles las mujeres presas en Saturrarán, vascas y asturianas principalmente, que sufrieron un auténtico calvario, nos encontramos ante un hecho sin precedentes que requiere de un tratamiento acorde a su significación y magnitud histórica. Si estos eran los antecedentes, la idoneidad del proyecto se ubica también en un contexto de oportunidad natural y propio.

El 22 de Junio del 2006 se aprobó en el Congreso de los Diputados que el año 2006 fuera declarado año de la Memoria Histórica. Se cumplían entonces 70 años de una guerra que dejó tras de sí una sombra gigante de injusticia.

Posteriormente el 31 de Octubre del 2007 se aprueba la Ley de la Memoria Histórica. Una ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura.

Parece que un aniversario así, el de los 70 debía recordarse con una ley así, pero es que en realidad daba igual… Daba igual que hubieran pasado 70, 50 o 2 años… Ésta era una ley necesaria. Una ley que hacía falta. Algunos dirán que llega tarde otros sin embargo que por lo menos llega , nosotros por nuestra parte creemos que ahora que hemos abierto la puerta, es el momento de dar un paso más, un paso a favor de los olvidados, un paso en el recuerdo de la injusticia, de la sin razón. Un paso más, en definitiva, para dejar claro, de una vez por todas, qué supuso aquella época y cómo la vivieron sus protagonistas. "Izarren argia" da ese paso, porque esta película no sólo es relato de una época, ni siquiera lo es de una generación. "Izarren argia" es un sentimiento, un canto a la esperanza, esa esperanza que mucha gente perdió y que era tan necesaria para seguir adelante. Una película que plantea de forma narrativa, una revisión a una época oscura, en la que mucha gente tuvo que callar para poder sobrevivir; y que tuvo que soñar para no perder la ilusión por vivir, especialmente y agravado por su condición de mujer.

A través de los recuerdos de sus protagonistas, reconstruiremos una historia que algunos han intentado borrar pero que gracias a esta película podremos recuperar y no olvidar jamás, para además incidir en que toda una generación de mujeres incómodas por su ideología, su compromiso o su propia condición fueron encarceladas con la única intención de borrarlas de la memoria. Son muy pocos los que conocen que en la cárcel de Saturrarán, anteriormente balneario, se vivieron algunos de los episodios más sombríos de la posguerra, entre los años 1938 y 1944. Fue allí donde alrededor de cinco mil mujeres fueron encarceladas sin causa alguna, y donde les privaron de total libertad, llegando a quitarles a sus propios hijos/as para darlos en adopción a familia falangistas, amparándose en la cruel teoría de la "inferioridad mental" del Doctor Vallejo.

Las monjas mercedarias, que se encargaban de la vigilancia de dicha prisión, fueron cómplices del sistema y representaron un eslabón más en la cadena de represión del régimen. Y no han sido pocas las voces que años después, se han atrevido a denunciar los horrores que se vieron al otro lado de los muros de la prisión. Maltrato físico y psicológico, hambre, muertes de niños y niñas, mujeres… y sobre todo, un trato vejatorio que humillaba día sí y día también a las chicas que permanecían allí encerradas. Se calcula que 177 personas murieron en el centro, entre las cuales alrededor de 59 fueron niños y niñas

La historia que contamos en "Izarren argia" es la historia de unas reclusas, Victoria, que podría ser cualquiera de ellas; y es a través de su recuerdo, de su lucha, que nos daremos cuenta cómo vivían en aquella prisión, y de cómo tuvieron que soportar día tras día la peor cara de la guerra; la de los que sólo pueden esperar subsistiendo en condiciones infrahumanas.

Por eso "Izarren argia" es un homenaje a todas esas mujeres. Mujeres de diferentes partes del Estado que fueron encarceladas, y obligadas a sobrevivir en un lugar que no habían elegido, separadas de sus seres queridos. Mujeres sin opción, sin voz, pero con mucha, mucha esperanza

Y por eso es necesaria esta película, para hacer justicia a esas mujeres, para no permitir que su historia se la lleve el viento de la desvergüenza, pero sobre todo para enseñar, que incluso en tiempos difíciles y terriblemente oscuros, cabe un lugar para la esperanza.

Película que la ubicamos en 1938 y con Victoria como personaje central. Viuda de un republicano, ingresa en la prisión de Saturrarán junto a su hermana y su hijo. En esta prisión de mujeres, custodiada por la monjas mercedarias, se vivió uno de los capítulos más oscuros de la Guerra Civil española. Y Victoria lo vivió en primera persona.

La Pantera blanca, directora del centro, instigada por las Teorías del Doctor Vallejo, arrebatará de las manos a los hijos e hijas de las presas, poniendo por bandera el "bien de España".

Victoria, desesperada por la pérdida de su hijo, y las condiciones del recinto así como el tratamiento al que se ven sometidas por ser mujeres comprometidas en su mayoría, pero personas todas, se enfrentará a la Pantera Blanca junto con las demás reclusas, sufrirá sus castigos y humillaciones, tratará de huir y, finalmente, aprenderá a sobrevivir con la esperanza de reencontrarse con aquello que tenía antes de ser encarcelada, su, dignidad como persona, mujer y madre.

Y es que cuando todo está perdido, la esperanza es lo único que puede mantenerte en pie y salvarte.