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Bon appetit


Cartel de Bon appetit

Daniel, un joven y ambicioso chef español, acaba de conseguir su sueño: una plaza en el prestigioso restaurante de Thomas Wackerle en Zurich. Su extraordinario talento le servirá a Daniel para progresar en la exigente cocina de Wackerle, pero no podrá evitar que su relación con Hanna, la atractiva sumiller del restaurante, se transforme en algo más que una simple amistad. Esta inesperada situación volverá del revés el ordenado mundo de Daniel y le hará plantearse una difícil cuestión: ¿Merece la pena arriesgar su carrera profesional por el amor?

     Título original: Bon appetit
     Año: 2009
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España, Suiza, Alemania
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 12/11/2010
     Distribuidora: Vértice Cine

 
Premios:
Goya. Mejor dirección novel 2011

Comentario

¿Realismo romántico?

Desde el inicio del proyecto, siempre tuve en mente conectar la historia de Bon Appétit a la realidad: ¿por qué no acercar la historia de amor de Bon Appétit a una historia que hayamos podido vivir cualquiera de nosotros? Quería que en los personajes de Bon Appétit y en sus sentimientos nos viésemos representados. Intentar trasmitir las emociones por las que atraviesan Hanna y Daniel, una historia de amor sencilla pero complicada en sus emociones porque, para mí, así es el amor… complicadamente sencillo. Todos lo disfrutamos pero también lo padecemos.

Y es que, como se dice en la película, "la vida no es como en el cine, todo perfecto". No, la vida no es así y en esta historia romántica queríamos que no fuese así. Queríamos que nuestros protagonistas tuviesen emociones reales, problemas reales, que cometiesen errores, que fuesen imperfectos. En definitiva reales, porque el amor es una de las emociones más fuertes y reales de la vida. Por ello necesitábamos crear nuestro realismo romántico al hacer la película.

¿Qué significa Bon Appétit?

Disfruta de la vida, arriésgate, vivamos este momento juntos. Eso es lo que para mí significa Bon Appétit. La expresión que en su origen es un deseo de disfrute al compartir una comida, es para los personajes de la película mucho más, convirtiéndose en un "disfrutemos el aquí y el ahora". Bon Appétit es para nuestros protagonistas un "quiero vivir" este momento de mi vida contigo. Y es que arriesgarse y salirse del plan establecido (del camino predeterminado que nos lleva por las sendas de "lo que debo hacer") no es fácil, pero es un riesgo que sin duda merece la pena correr por alguien como Hanna.

La cocina en la película

La cocina me resultó un vehículo fantástico, pero también una metáfora para hablar de la búsqueda. Para Daniel, nuestro personaje principal, la cocina es una pasión y una forma de expresarse, pero también el lugar donde se refleja su ambición. La cocina es un arte joven, en el que en ocasiones el peso del negocio y la preocupación por el reconocimiento acaban tapando la pasión por cocinar.

Al comenzar nuestra historia, Daniel tiene claro sus objetivos, sabe cuál es su apuesta, pero durante su estancia en el restaurante encuentra a alguien, Hanna, que le hace modificar algunas cosas en su vida. Es un nuevo ingrediente que cambia la "receta" que tenía claramente diseñada, encontrándose cada vez más perdido y empujándole a decidir qué hacer con su vida.

Una película internacional

Bon Appétit es un "plato" de cocina internacional con "sabores" e "ingredientes" de muy diversas nacionalidades (alemanes, italianos, suizos, españoles, etc.). En nuestra película se cruzan los idiomas con total naturalidad y la amistad y la química surge entre personajes que proceden de muy distintos lugares. Como sucede en muchas ocasiones, acabamos teniendo más cosas en común con alguien que vive a miles de kilómetros que con algunos de nuestros vecinos. Durante el rodaje yo viví esa sensación de "conexión especial" con una gran parte del equipo, muchos de mis más estrechos colaboradores (y ahora amigos) que procedían de diversos puntos de Europa. El rodaje acabó siendo una "torre de Babel" que mezclaba idiomas, nacionalidades y culturas, lo cual enriqueció y dio a la película una energía muy especial que, ojalá, traspase la pantalla.

El casting

Para contar esta "historia de amigos que se besan" necesitaba encontrar un puñado de actores que fuesen mis cómplices y que me ayudasen a encontrar la magia de los instantes, de los momentos, de los silencios y las pausas. Actores que me ayudasen a poner a los personajes en un primer plano, incluso por encima de la historia.

Unax Ugalde fue desde el inicio mi gran aliado, como actor y persona. Unax es un tipo generoso que da tumba abierta a lo que le propongas. Creo que es uno de los actores españoles que mejor transmite con apenas un gesto o una mirada. Es una puerta magnífica al alma de Daniel.

Hace algunos años había visto a Nora Tschirner en Kebab connection y fue un flechazo, ella era Hanna. Nora tiene un gran sentido del humor, es sensible y muy inteligente. Además Nora tiene una belleza silenciosa, próxima, que junto a sus otras cualidades podían ser los mimbres del magnetismo con el que me imaginaba a Hanna. Y así me lo demostró, Nora compuso una Hanna de la que, conforme más descubrimos de ella, más y más nos enamoramos. Como Daniel.

La química entre estos dos grandes actores surgió de inmediato y el trabajo fue delicioso. Era como dejarse llevar. Durante los ensayos todo fluía. Cuando llegó el rodaje, fue incluso mejor. Cada cosa que proponían daba un matiz que enriquecía a los personajes haciéndoles crecer, llenándoles de vida y llevándoles más lejos de lo que nunca estuvieron sobre el papel.

Parte de mi trabajo consistió en escucharles y jugar de igual a igual en la composición de sus personajes. Yo ponía de mi corazón en sus personajes y ellos me lo daban todo al poner en pie a su Hanna y su Daniel.

Giulio Berruti "lleva de serie" esa cercanía que Hugo necesitaba. Es un encanto de persona que llenó de humanidad a Hugo, componiendo un personaje de carácter íntegro, un buen amigo que dice las cosas a la cara y con un sentido del humor seriamente divertido, y al mismo tiempo, está muy alejado del tópico del "típico guaperas italiano".

Para terminar, necesitábamos un actor que pusiese en pie al personaje de Thomas con carácter pero también con amabilidad. Alguien con un magnetismo especial, pero que tuviese sus pinceladas "de oscuridad". Un personaje ambicioso, pero humano. Herbert Knaup, un sólido actor, entendió a la perfección todas estas ideas.

La música en Bon Appétit. "Una banda sonora expresiva".

La música fue para mí un aliado importantísimo en Bon Appétit. No quería llenar la película de éxitos sin sentido, sino que me imaginaba nuestra música como sutil, personal y sin artificios, que aunase fuerza y sentimiento.

Para explicarme manejaba el concepto de una música "acústico-electrónica" donde, en ocasiones, ambientes y atmósferas tuviesen su peso haciendo más personal una aparentemente sencilla melodía pop. Lo más importante para la música de la película era que tuviese alma, que no fuese una música decorativa sino que llegase más allá y fuese partícipe de la narración (como se hace con la puesta en escena o la interpretación) y de los sentimientos de nuestros personajes.

Y así Against the tide o Strange things will happen de Radio Dept. nos hablan en su letra y música de lo que está sucediendo en la película. The Devil Danced de Raphaël Enard cuenta, metafóricamente, el conflicto que Daniel lleva dentro, la extraordinaria Hoppipolla de Sigur Rós resulta ser una estupenda materialización del estallido de vida que hay en la película, por no hablar de las melodías compuestas por el suizo Marcel Vaid para la película y que están llenas de imágenes y sacan a la superficie lo que sucede en el interior de los personajes.