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My father, my lord


Cartel de My father, my lord

Instalado con su esposa y su hijo en una comunidad ultraortodoxa en Jerusalén, el Rabino Abraham dedica su vida al estudio de la Torah y de la ley judía. Su hijo, Menahem, está en la edad en la que vemos el mundo como un lugar de curiosidades, lleno de misterios y maravillas. No opone ninguna resistencia, pero sigue sin convicción a su padre que le guía por el camino estrecho y rígido que toman los hombres de fe. Pero la voluntad de Abraham de guiar a su hijo no es más que una mota de polvo en el universo. Por este motivo, durante las vacaciones a orillas del mar Muerto, la fe de Abraham se pondrá a prueba de manera un tanto brutal...

     Título original: Hofshat kaits
     Año: 2007
     Duración: 76 min.
     Nacionalidad: Israel
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 19/11/2010
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Karma Films Spain

 

Comentario

Viene usted de una familia religiosa. ¿Qué recorrido ha hecho antes de rodar su primera película?

Mi vida estaba marcada por la ensoñación y la observación. Crecí en Jerusalén en una familia ortodoxa, muy rígida y exigente en lo tocante a educación religiosa. Abandoné el mundo religioso cuando tenía 22 años. Fue un proceso largo y doloroso. Entonces me refugié en el arte, que me sirvió para interrogarme sobre el mundo que me rodeaba y construirme una nueva identidad.

¿Cómo descubrió el cine?

La primera película que vi en la gran pantalla fue Tiempos Modernos. Pensaba que se trataba de una película impúdica y, cuando la vi, descubrí el gran cine humanista de Chaplin.

Después de haber abandonado el mundo religioso, asistí a clases de cine en la Open University, iba asiduamente a la Cinemateca y leía muchos escritos teóricos sobre cine. Estaba fascinado por la dimensión realista y concreta del cine: esa capacidad para traducir un pensamiento abstracto utilizando un lenguaje anclado en lo cotidiano, en la descripción de los hechos reales.

El reparto de la película incluye a actores profesionales y, al mismo tiempo, a actores no profesionales. ¿Cómo eligió a los actores?¿Cómo trabajó con ellos?

Assi Dayan, que hace de padre en la película, me dijo una vez que interpretaba bien cuando no interpretaba. Ésa era mi manera de trabajar con actores profesionales y no profesionales a la vez: simplemente les pedí que existieran delante de la cámara. En teatro, un actor construye un personaje en un universo ficticio, metafórico, en el cine, por el contrario, el actor existe en una realidad concreta, cotidiana y su personaje tiene que impregnarse de ella.

Ha conseguido rodar el mundo religioso de una manera muy sensual. Por ejemplo, las escenas de interior (en casa o en la sinagoga) todas están marcadas por el movimiento de la cámara o están dentro de plano. ¿Qué ha guiado sus opciones estéticas?

El cine es el lenguaje de la materia concreta. Por eso, es muy importante para mí filmar los cuerpos y los objetos en su materialidad, observarlos de cerca, de lejos, incluso acariciarlos. La cámara es como un ojo en movimiento, como una mirada que se acerca y se aleja de manera permanente de los objetos y de los cuerpos. De ahí venga quizá esa sensación de sensualidad que se desprende de la película.

Se observa en su película la influencia tanto formal como temática del Decálogo de Krysztof Kieslowski, sobre todo de la primera parte, Amarás a Dios Sobre Todas las Cosas. ¿Reconoce esta influencia? ¿Podría citar otros cineastas que le hayan inspirado?

El Decálogo de Kieslowski constituye realmente una gran fuente de inspiración para mí. La película puede verse como una variación sobre el primer episodio, pero una variación invertida. En Kieslowski, hay un movimiento que va desde la creencia absoluta en la ciencia racional al reconocimiento de un misterio metafísico, mientras que en mi película partimos de la metafísica religiosa para llegar al descubrimiento de la realidad en sus manifestaciones cotidianas, humanas y emocionales, en oposición a los dogmas religiosos. Ingmar Bergman es otro cineasta muy importante para mí: sus películas me han hecho entender que el cine es un arte con mayúsculas, un medio de expresión capaz de abstracción que puede abordar cualquier tema filosófico.

La cuestión moral en la película hace referencia a la mitzva (un deber religioso) de la "expulsión del nido". ¿Podría explicar el sentido de la mitzva y su importancia en el judaísmo? De manera general, los animales ocupan un lugar importante en la película (pájaros, perros, gatos, peces). ¿Por qué?

Es un tema muy debatido en el judaísmo. En apariencia, podemos ver la mitzva de la "expulsión del nido" como una motivación humanista: cuando un hombre se cruza con un nido en su camino, si quiere comerse los pájaros, tiene que echar a la madre y sólo quedarse con los pequeños, para preservar una parte de la familia. Pero en el Talmud está prohibido hablar de una motivación humanista cuando se trata de un deber divino, porque la sensibilidad con respecto al sufrimiento del otro es inferior a la ley de Dios. El día a día de un judío religioso está totalmente determinado por la obligación de cumplir la ley de Dios al margen de cualquier consideración humanista. Es decir, que el hecho de obedecer a Dios es más importante que la sensibilidad con respecto al prójimo, más si tenemos en cuenta que se trata de un animal que, según el judaísmo, no tiene alma. Me parece que el deber de obediencia a la ley divina como base de la moral judía suele ser muy inmoral. En mi película, el niño se encariña con los animales, una sensibilidad que contradice la ley religiosa que también es la ley del padre, y el cuestionamiento moral nace de este conflicto...

Usted dibuja el mundo religioso de manera compleja y ambivalente: por un lado, describe el calor de la familia y la fuerza espiritual que le caracteriza y, por otra parte, critica claramente su extremismo, su severidad y la obediencia ciega a la ley religiosa...

En general, la crítica contra la religión en Israel está caracterizada por un desprecio hacia el hombre religioso y por una forma de prudencia con respecto a la idea religiosa. Por este motivo, tenemos la costumbre de describir al religioso como asexuado, como que tuviera un defecto en su masculinidad o en su feminidad (una manera de vestir considerada a veces arcaica, la obligación para las mujeres de cubrirse la cabeza). Yo, por el contrario, prefiero dibujar al hombre religioso como un ser humano, sexuado, reservando mi crítica para la religión propiamente dicha. A menudo, se dice que las ideas religiosas son sublimes, pero que el hombre las destruye. Yo, tengo más bien tendencia a creer que el hombre es sublime, mientras que las ideas lo son algo menos.

Menahem estudia en la escuela religiosa el relato bíblico del sacrificio de Isaac. Sin desvelar a los espectadores el final de la película, ¿podemos ver en ello una "puesta en abismo" de My Father, My Lord?

Mi película describe un universo en donde el sacrificio de Isaac es casi permanente, porque la religión sacrifica la vida de aquí abajo en beneficio de un más allá hipotético: un paraíso que se revelaría quizá después de la muerte. My Father, My Lord es la historia de una tragedia inevitable, porque la religión en su dureza y su dogmatismo mata la libertad de la vida, la alegría de vivir. Se nota en la película hasta qué punto el día a día de esta familia es gris y triste, mientras que el niño aspira inconscientemente a otra cosa, a esta alegría natural que están intentando matar en él…

En una de las escenas, el padre le pide a su hijo que rompa una foto. Inmediatamente después, el niño está jugando con sombras chinescas que se pueden interpretar también como una metáfora del cine.

¿Cuál es la relación del mundo judío religioso con el cine y con la creación audiovisual de manera general?

En principio, el judaísmo no prohíbe y no autoriza nada. Es la interpretación de los versículos bíblicos la que ha creado las reglas religiosas. La fotografía y el cine no existían cuando se establecieron estas reglas, lo que plantea el problema de la adaptación de las leyes antiguas a nuestra modernidad. Por norma general, el judaísmo ortodoxo desprecia el arte, probablemente porque ve en él una amenaza, un rival en lo referente al cuestionamiento crítico de la vida. Pero en el judaísmo hay corrientes más abiertas que aceptan el arte y ven en él una fuente de enriquecimiento. En la película, el arte y las alusiones al cine representan la rebeldía del niño contra la ley del padre. Evidentemente, es algo que he vivido en primera persona.

En Israel, My Father, My Lord ha sido recibida con gran entusiasmo por público y crítica. ¿Se ha proyectado la película a un público religioso? ¿Cuál ha sido su reacción?

Sí, proyecté la película a un público religioso y la reacción fue extraordinaria. Los espectadores se identificaron totalmente con el contenido filosófico y moral de la película y reaccionaron con grandes dosis de emoción. No me sorprendió para nada esta reacción: una crítica no frontal, sino realizada a través de personajes con los que podemos identificarnos, se acepta con mayor facilidad.Evidentemente, como en toda comunidad, encontramos diferentes niveles de apertura y de sinceridad…

El cine israelí ha tendido durante años a ignorar el mundo judío religioso o a dibujarlo de un modo exótico y caricaturesco. Desde hace algunos años, asistimos a una recuperación del tema religioso que ocupa el corazón del cine israelí con películas a veces dirigidas e interpretadas por cineastas y actores procedentes de este mundo religioso. (Raphaël Nadjari, Hadar Friedlich, Shuli Rand). ¿Cómo explica este fenómeno?

El regreso a la religión en Israel forma parte de un fenómeno mundial: existe una decepción del mundo racional, técnico, de la sociedad de consumo. También existe una peligrosa necesidad de una autoridad absoluta: un ser capaz de guiarnos en un período de pérdida de referentes. En Israel, este fenómeno también tiene aspectos positivos: una maduración de la sociedad que acepta mirar al otro y verlo como parte integrante de la comunidad. El hecho de que el cine participe en esta evolución me parece natural e importante.

¿En qué está trabajando ahora? ¿Se trata de una película que se desarrolla en un ambiente religioso?

No, mi próxima película no abordará el mundo religioso. La verdad es que me resulta difícil hablar de proyectos futuros. Me siento como alguien que va a una fiesta, se enamora locamente de una chica y no se da cuenta de lo que le pasa. Todavía no he digerido ni la fiesta, ni el nuevo amor. Necesito tiempo.

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