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La leyenda del innombrable


Cartel de La leyenda del innombrable

Road movie ambientada en los bosques de Catalunya, que cuenta la historia del villano de la zona, el Innombrable, que ha convertido la vida de Amanda en un infierno. El novio de la joven ha huido preso del miedo y las autoridades no parecen estar dispuestas a hacer gran cosa. Amanda busca entonces la ayuda de dos hombres: Jimmy "el Grande" (un retrasado grandullón) y Xicu (un ex presidiario buscavidas del pueblo), dos paladines que forman un dueto de formidables imbéciles. La trama comienza siguiendo las andanzas de los tres personajes. Poco a poco, se enturbiará toda la cuestión: la joven no parece tan inocente, sus acompañantes son auténticos ineptos, el Innombrable es el lobo feroz de la ecuación y...

     Título original: La llegenda de l'Innombrable
     Año: 2010
     Duración: 125 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 10/12/2010
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Producciones Kaplan S.L.

 

Comentario

Una historia irreal basada en hechos reales

La leyenda del Innombrable es una película dónde tiene lugar una lucha física y, sobretodo, moral, cristalizada a través de unos personajes realmente humanos (de aquí sus complejidades y contradicciones).

El pueblo dónde transcurre el film es un lugar que se convierte en el cuadro perfecto para desarrollar un estudio de la personalidad humana en situaciones límite. De esta manera, Osona como espacio geográfico pero, más importante aún, Osona como espacio cinematográfico, adquiere una relevancia capital representando en todo momento el sentimiento de sus personajes: lo que los rodea es el vacío, están aislados en una inmensa extensión de bosque que a la vez es el reflejo de sus vidas densas, espesas, dónde todo aquél que intente cambiar habrá de pagar un precio alto. Amanda quiere progresar y acabará torturada por el Innombrable; su novio, Quique, el único que ha conseguido sobrevivir en el pueblo (espacio dónde adquiere el estatus del personaje) se ha convertido en un ser menospreciable y cobarde. Y así un detrás de otro. No hay esperanza en este lugar, como tampoco había en la Tulsa de los rebeldes de Coppola o durante los violentos años 20 de Walsh. Una carencia de esperanza que afecta mayor impacto cuando uno recuerda que los hechos de la película están basados en hechos reales.

Disfrazada de Thriller o de relato policíaco en el uso, La Leyenda del Innombrable quiere ser un fresco del alma humana dónde converge todo tipo de personaje y personalidades, dónde puede que lo de menos es como se resolverá la peripecia argumental, lo que importa es ver el desarrollo y planificación y como ésta influye de manera determinante en la vida de sus personajes. De hecho, el caso de la persecución se resuelve de forma absolutamente casual y casi previsible; no incido demasiado en las investigaciones que llevan a cabo los tres personajes, sino que sencillamente enseño retales de su vida en la que, "por casualidad", se produce un asesinato.

Puede que la gran apuesta de La Leyenda del Innombrable es que no se limita a explicar una historia de buenos y malos, sino que penetra en las motivaciones de sus personajes y explica su porqué. Un porqué que nos hace entender, comprender, querer, reír y odiar, un porqué que nos hace sentir los personajes. En la película no pretendo tomar excesivo partido por lo que hace a los juicios morales; he jugado a igualar la mayoría de personajes, todos tienen en común el tedio, la monotonía, el acaparamiento de su pueblo. Lógicamente, con sus matices, pero finalmente es esta igualación del verdadero sentimiento de cada uno de los personajes lo que hace que desaparezca la barrera de la pura convención de género para convertirse en una película de tema.

Mediante esta "fórmula" de igualación de caracteres (insisto, con matices), procuro que el espectador se replantee los juicios morales preestablecidos, de manera que uno se pregunte si no haría lo mismo que cualquiera de los personajes si se enfronta a un individuo como el desgraciado del Innombrable. ¿O si fuéramos uno de aquellos perdedores al estilo de Nick Ray no estaríamos dispuestos a jugárnosla con un plan sencillo? Cada uno tiene su respuesta, y yo tengo clara la mía; sí, haremos lo mismo que ellos, porque somos así, humanos, imperfectos, y aún vivimos al mismo pueblo. El contrapunto claro a todas las personalidades de la película es el personaje de Amanda, que pertenece a otra galaxia. Se siente incómoda en esta felicidad que dan la coherencia aparente y el conformismo. Una cosa similar le pasa a María, la mujer de Jean Louis; tiene mucha menos entidad como personaje, pero intuimos que se trata de una mujer similar a Amanda, pero con un padre poderoso en la zona. Volviendo a Amanda y al contrapunto que ejerce en la historia, ella es el otro punto de vista, el que nos permite observar al resto de personajes des de otra perspectiva y, de esta manera, diferenciarlos. Llegamos a la conclusión que en este pueblo no hay elección: o te hundes o te resignas y "vives" como todos.

La igualación de la que hablábamos tiene que ser expresada fotográficamente con la luz, mediante una fotografía sin contrastos lumínicos, que generalmente tiene este tipo de película y que expresa, una vez más, y como tiene que a pesar de que suene a tópico, el que los personajes o la propia trama necesiten.

Para este tratamiento de los personajes, para intentar conjugar la parodia social con la trama policial, para intentar hacer que se comprenda, para no entrar en juicios cargados de la moralina habitual, para intentar mezclar el género clásico con las ideas personales y por ser una película propia, sentida, y de autor (como odio esta mal entendida palabra), La Leyenda del Innombrable es indudablemente un film muy personal.

La leyenda del Innombrable es cine negro

Todo y su aparente relación con el asfalto, los bares nocturnos y la solidez de los revólveres, la serie negra ha estado siempre propensa a la fantasmagoría, a , al ensueño. Sirenas que se encarnaban en femmes fatales y que, con su encanto, precipitaban la muerte a aquellos que se atrevían a escolarlas (una bestial Ava Gardner hundiendo en la miseria al Sueco-Lancaster que se convierte en zombie después de pasar por los brazos, el sapo Robinson encantado por la mujer del cuadro…). Flash back etéreos, tenebrosos, que nos dan una versión de la realidad, explicada por una de las partes interesadas, a pesar de que éste sea un muerto (William Holden flotando inerte en una piscina en Sunset Boulevard o Edmond O!Brien envenenado en El reloj asesino). O relatos zigzagueantes en un blanco y negro de pesadilla, de sueño eterno, de retorno al pasado. El noir, aún así, pierde su aura fantástica y emblanquece hacia los 70 para dar unas pocas grandes obras las últimas décadas del siglo, algunas de ellas debajo un sol deslumbrante como el de Night moves de Penn o por ser versionado, debajo las luces de neón, en El amigo americano por un Wenders en plena forma. Puede que Deckard fuera el último replicante, pero también fue, por un tiempo, el último héroe de la serie negra. A su alrededor fueron proliferando sus héroes de Popeye (no el de las espinacas si no el duro de French Connection) y Harry Callahan.

A finales de siglo la única característica fantástica de los cínicos héroes postmodernos (de Keyser Soze en Ghost Dog) era una inexplicable indestructibilidad y las sigilosas tácticas "a lo ninja" (de las que el Walker de Point blank sería el máximo exponente) así como las maldiciones de los "doppleganger", los duplicados el enfrentamiento que significaba la muerte de uno de ellos (siendo Blade runner y Infernal affairs su máxima expresión, a pesar de que no deberíamos ignorar la serie de dobles y personajes recreados que Paul Auster ha elaborado en sus novelas de poso noir).

Un género promiscuo

Afortunadamente, las fantasmagorías no desaparecen para siempre, a pesar de que actualmente no hablemos de escenarios oníricos, de tramas de ensueño o de personajes encantados. Es el propio cine que renace después de muerto, utilizando estructuras narrativas difuminadas, con apenas esbozos y palimpsests. Y si el cine en general padece esta mutación; ¿cómo no habrían de experimentarla también el género fantástico o el noir? De hecho, la corriente de Movies mutations contempla un cine no exento de características genéricas sino un cine promiscuo, lleno de marcas de uno y otros estilos.

Así pues, la serie negra se desprende de una parte de su estructura narrativa y se aferra a la esencial. Si la base del chico es, a menudo, la conciencia de que el héroe está condenado de antemano, ¿cuál es el sentido de desarrollar narrativamente sus itinerarios? Si el infierno se encuentra en la tierra, por qué darle la forma de la realidad que reflejan los sentidos y no las formas del dolor y del sufrimiento? ¿Por qué no ir de la causa a la consecuencia deteniéndose tan sólo en los puntos de reflexión? No se trata, ciertamente, de una novedad, sino de una corriente. Si se tienen que buscar referentes en La Leyenda del Innombrable tendremos que retroceder en espiral en una obra seminal de este concepto que Hitchcock generó avanzándose a su tiempo. Vértigo, todo y su minuciosa descripción de los pasos de Scottie detrás de su estimada, deja de banda la trama criminal para concentrarse en la pasión, en la elaboración y reelaboración de una femme fatale y, en la conclusión, sentimental y vital, que este itinerario tiene para cada uno de sus protagonistas. Hitchcock tenía más interés en poner en escena el deseo y el vértigo de la perdida que el maquiavélico complot en sí mismo, y quiso representarlo lo más próximo posible a un sueño de amor eterno y a una pesadilla.

Es por eso que no tiene que sorprender la aparición de La Leyenda del Innombrable, ni a la filmografía del cine catalán ni en la cartelera actual. En cuanto a la propuesta cinematográfica planteo que la acción no es imprescindible más que para desencadenar en nosotros el malestar, el desosego, eso sí…desde el humor. La trama tampoco es imprescindible y se reduce al mínimo. Cuando el Innombrable llega en el escenario de la matanza, se condena. Acaba de entrar de entrar en el infierno, en un lugar maldecido en el que Xicu no quiere aventurarse porque es consciente de que no es apto para el enfrentamiento. En este lugar sin límites, este plan de llamas, este espacio de desolación más abstracto que real sólo puede ser habitado por demonios como el Innombrable, del que se puede huir pero del que nunca se puede escapar. Es por eso, también, que no tiene sentido mostrar la única muerte final o que una elipsis radical oculte el asesinato de nuestro protagonista "ausente". El Innombrable avanza hacia sus víctimas con calma, casi con pereza, como la serpiente o la araña que ya ha envenenado a su presa, seguro que nada podrá salvarles. El destino es inevitable y él es el destino, encarnado en la moneda que ofrece a algunas víctimas, dándoles una oportunidad inexistente.

Sólo importa la conclusión. Una conclusión a la que llegan todos los personajes cuando se refieren a él: "El innombrable no se asusta nunca". Una conclusión que me absorbe y con la que me quiero aferrar a lo largo del largometraje de los aspectos propios del género noir, eliminar escenas y avanzas hacía una síntesis que contempla el avance del Mal a nuestro mundo.