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¿Para qué sirve un oso?


Cartel de ¿Para qué sirve un oso?

Guillermo es un biólogo español de prestigio internacional que investiga el cambio climático en la Antártida. Alejandro es un zoólogo de menor prestigio internacional que busca osos en un bosque de Asturias. A ninguno de los dos les va bien como científico: Guillermo encuentra una planta en mitad del hielo. Alejandro no encuentra osos en Asturias. Además tienen otra cosa en común: son hermanos. Sus caminos se separaron hace mucho tiempo, ya que sus personalidades son tan antagónicas como sus métodos científicos. Guillermo es el método científico hecho hombre, y Alejandro… Alejandro vive en un árbol, lleva cuatro años en el bosque malviviendo casi como un animal más. Su única compañía es Chaval un zoólogo californiano recién licenciado que ejerce las labores de ayudante y escudero de Alejandro.

Tras encontrar la planta en la Antártida, Guillermo regresa derrotado a Asturias con la intención de retirarse en el viejo caserón familiar, caserón que sigue a cargo de Josephine, la nanny que los crió cuando se quedaron huérfanos. Pero Josephine no le recibe, precisamente, con los brazos abiertos, y le obliga a ir al bosque donde vive su hermano para enseñarle la planta. Guillermo acepta de mala gana y acaba viajando hasta los dominios de su hermano. Y aunque en el

bosque no hay osos, hay otro tipo de fauna: está Daniela, una niña de ocho años que hace muchas preguntas y que sueña con ser aventurera de mayor.

     Título original: ¿Para qué sirve un oso?
     Año: 2011
     Duración: 100 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 01/04/2011
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

Salvar el planeta es una tarea muy complicada, ya que es una gran roca tan inabarcable como frágil que flota en un universo frío y despiadado. Supongo que todo era más fácil cuando la tierra era plana, pero ahora es redonda (achatada por los polos) y tiene serios problemas. Como terrícola, me preocupaba mucho lo que estaba (y está) ocurriendo: cambio climático, deforestación, extinción de especies animales… Como asturiano, montañero y cineasta (por este orden), estaba decidido a hacer algo por nuestro viejo planeta, dispuesto, incluso, a arriesgar mi vida por él, interceptando el camino de un ballenero japonés con mi zódiac. Pero en las zódiacs me mareo. El gran desafío era tratar de hacer reír con algo que no tiene demasiada gracia, pero estoy convencido de que el sentido del humor puede ser un gran aliado a la hora de luchar por una buena causa como la defensa del medio ambiente.

Otro de los grandes desafíos fue huir de los panfletos ecologistas. Mi trabajo es entretener, no adoctrinar. Así que la película fue buscando su propio camino hasta que se convirtió en algo muy parecido a un cuento. Un cuento de los que se pueden contar y escuchar al lado de una hoguera (hay gente que prefiere escucharlos dentro de la hoguera, pero eso ya es cosa suya). Otros alicientes de la historia y en los que tuve más empeño fueron las localizaciones, la propia

naturaleza. Asturias es un lugar privilegiado en cuanto a paisajes y yo quise rodar en aquellos que conocía muy bien y a los que tengo un especial cariño. Pero no quería hacer una bonita película de paisajes, quería integrarlos en la historia como un personaje más: misión cumplida. Ver la película es como dar un paseo de noventa minutos por la naturaleza. Los actores también han conseguido darle a la película ese espíritu de cuento que buscaba. Son grandes actores de comedia que han sabido utilizar su talento para hacer entrañables y divertidos a los personajes.

¿Para qué sirve un oso? Es sólo una película, una comedia, un cuento. No creo que salve el planeta con ella, ni lo pretendo. Mi trabajo es entretener y mi trabajo me cuesta. Pero si después de ver la película, alguien decide empezar a tirar los envases de plástico al cubo amarillo, me daré por más que satisfecho.