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Todos vós sodes capitáns


Cartel de Todos vós sodes capitáns

Un joven cineasta europeo realiza una película con menores acogidos en un centro de Tánger, Marruecos. Durante el rodaje, los heterodoxos métodos de trabajo del director desgastarán su relación con los propios niños, hasta el punto de transformar por completo el desarrollo del proyecto.

     Título original: Todos vós sodes capitáns
     Año: 2011
     Duración: 78 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 10/06/2011
     Calificación: Todos los públicos

 

Comentario

Hace tres años decidí irme a vivir a Marruecos. Como le leí una vez a Yalal ad-Din Rumí, por aquel entonces tenía los labios secos y necesitaba beber en una fuente fértil y generosa como Marruecos, donde poder mantener un diálogo más estrecho con la vida. Seducido por los mitos pasados y presentes de Tánger, al poco de llegar decidí desarrollar un taller de cine con niños pertenecientes a contextos desestructurados.

Desde el principio tuve muy claro cuales eran las motivaciones que me acercaban a estos menores. Me atraía su curiosidad, su manera de ver las cosas como si siempre fuese la primera vez, la libertad con la que se enfrentaban a todo proceso creativo, más allá de todo academicismo. Me asustaba el hecho de considerarlos niños "de la calle", para mí eran niños por encima de todo. Tenía que evitar toda suerte de humanismo paternalista. Otra característica que me parecía interesante de ellos era su carácter de inadaptados, una condición compartida por toda esta gran familia de demonios que representamos los artistas. Es de esta inadaptación de la que surgen los deseos, las necesidades, el impulso vital. La creatividad viene también dada por el grado de experiencia, y en este sentido era evidente que estos niños se habían visto obligados a desarrollar desde muy pronto una reflexión personal sobre su vida.

Trabajamos de una forma absolutamente artesanal, con cámaras de 16mm cuya película revelábamos a mano. Filmábamos aquello que nos parecía hermoso, simplemente. Compartíamos la fascinación por la existencia de las cosas. Todos vós sodes capitáns es una película que nace de esta experiencia de taller, y se hizo, curiosamente, con la cámara con la que se filmaban los viajes de Hassan II en la década de los noventa. Lo más importante fue definir bien el punto de vista, mi doble relación de "distancia" y "empatía" con estos niños. A pesar de que sus dramas son especialmente duros y me afectan personalmente, como artista en ningún momento estuve interesado en trabajar sobre ellos, me parecía un comportamiento muy deshonesto y falso por mi parte. No me interesa la estilización del drama, sino los procesos estilísticos, la propia